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martes, 27 de octubre de 2009

La estrategia del Gobierno ante los escándalos

¿Todo ocurre a espaldas de Uribe?


Anoche, 27 de octubre, luego de que las barras que colmaron el Senado aplaudieran la intervención de Jorge Enrique Robledo sobre el escándalo de Agro Ingreso Seguro, el presidente del Congreso, Javier Cáceres, decidió de manera autoritaria suspender el debate al Ministro de Agricultura. La moción de censura quedó para el martes 3 de noviembre.


Por Luis Alfonso Mena S.
Con el escándalo de Agro Ingreso Seguro, el programa del gobierno destinado a regalarles sumas multimillonarias a los terratenientes del país, el presidente Álvaro Uribe se quitó la máscara.

Como le fallaron todas las estrategias para disfrazarlo y no pudo ocultar el significado verdadero de ese programa, ejemplo de su política plutocrática, el Presidente ha salido a justificarlo y ha diseñado toda una estrategia para defender al ministro de Agricultura, Andrés Fernández, de la moción de censura que se alista en el Congreso.

Y, por supuesto, para defender también a su principal imitador, el muy conservador ex ministro Andrés Felipe Arias, uno de los principales inspiradores de los jugosos subsidios a los ricos.

No le bastó el show que armó con un consejo comunitario como telón de fondo el sábado 17 de octubre para que sus dos aventajados alumnos, sin opositor alguno, aprovecharan la transmisión en directo para defender lo indefendible.

Una de las estrategias de Uribe es hacerles creer a los colombianos que nada de lo negativo que ocurre en su gobierno tiene que ver con él, y en la puesta en práctica de esa estrategia sí que le sirven los medios masivos de comunicación de las élites.

Ninguno de los escándalos de corrupción, clientelismo o politiquería protagonizados por sus ministros o por altos dignatarios de su gobierno parece afectarlo, siempre se sale por la tangente y, por el contrario, a veces las “soluciones” a esos hechos le sirven para subir en las encuestas y para acrecentar la percepción en muchos de que es “indispensable”.

Según su estrategia, la culpa siempre es de los demás: de la oposición que lo “calumnia” porque, supuestamente, está contra la patria; de colaboradores suyos que lo “engañan”; de subversivos “infiltrados” en las instituciones; de “traidores” de última hora; de funcionarios “desobedientes” que no cumplen sus órdenes, de “aprovechados”…

La lista es larga y, lo más grave, muchos colombianos todavía aceptan esas argucias. Así, Uribe hace creer que nada ha tenido que ver en la política que generó fenómenos que escandalizaron al país o lo siguen haciendo.

Todo lo malo ocurrido en el país sucedió a sus espaldas: la parapolítica, la yidispolítica, las chuzadas del DAS y los falsos positivos. Los casos de Carimagua, las notarias, las zonas francas y la tragedia económica colectiva ocasionada por DMG. Las oscuras cuentas de la financiación del referendo reeleccionista, la persecución sistemática a magistrados de la Corte Suprema de Justicia y, ahora, los subsidios a latifundistas de la Costa Atlántica, a varios ingenios del Valle del Cauca, a funcionarios y aportantes a sus campañas políticas, entre muchos otros.

De nada de esto sabía el Presidente. Eso han dicho él y sus áulicos, en el Gobierno y por fuera de él, en los medios de comunicación que le son afines, sobre todo los regionales, y en los gremios de la cúpula empresarial.
A partir de lo anterior surge una pregunta obvia e inevitable: ¿cómo es posible que un mandatario que es catalogado por sus seguidores como el “mejor” en la historia contemporánea del país no se dé cuenta de ninguno de estos once fenómenos, mencionados entre muchos otros y tomados a vuelo de pájaro?

Estrategia en tres fases
Una de dos: o no hemos tenido Presidente durante casi ocho años, o el Presidente les miente a los colombianos todos los días. Y para lograr que le crean, podríamos deducir que tiene una estrategia de tres fases.

La primera fase es la de las cortinas. En ella, él o sus ministros, congresistas, asesores o todos a una niegan y vuelven a negar las denuncias a la espera de que el temporal amaine y la gente se olvide pronto de ellas. Para esto son muy útiles las ya famosas cortinas de humo, que aparecen para ocultar los hechos de corrupción o de violaciones a los derechos humanos revelados.

La segunda fase es la del cariacontecido. Consiste en que si el despliegue de las cortinas no alcanza a cubrir el escándalo, entonces trata de desvirtuar las denuncias echándoles la culpa a los demás. Como se dice en el argot periodístico, en esta etapa procura “darle la vuelta” a la noticia y se pone en plan de víctima.

Y la tercera es la de la hecatombe. Ocurre cuando la fuerzas de los hechos es incontenible y no hay manera de seguir desempeñando el papel de la víctima. Entonces cambia de libreto y asume el del gobernante que quiere “corregir” a fondo porque, dice, fue engañado por infiltrados en su administración.

En esta última fase parecería encontrarse a propósito del escándalo de Agro Ingreso Seguro. Pero todo indica que no, pues resulta que en lo relacionado con los regalos a los ricos dueños de latifundios no es posible ocultar que esa es su política: darles plata a los que más tienen con el argumento de que sólo así se apoya la generación de empleo por parte de aquellos. Nada más falaz.

Pero esa es su política plutocrática (gobernar para los más ricos), en el marco de la cual el caso de Agro Ingreso Seguro es sólo una parte. Hay otro de mayor favorecimiento a las oligarquías local e internacional: las exenciones de impuestos (liberación o rebaja de cobros) por más de ocho billones de pesos (es decir, ocho millones de millones de pesos: $8.000.000.000.000), una cifra que no cabe en ninguna calculadora, plata que ha ido a parar al bolsillo de los más ricos con el mismo supuesto objetivo: que generen empleo.

Un tercer ejemplo de la política plutocrática de Uribe se puso en práctica tan pronto llegó al gobierno. No había terminado de desempacar sus maletas en la Casa de Nariño cuando presentó al Legislativo una ley que sus congresistas, muy obedientes, le aprobaron, la Ley 789 de 2002, o reforma laboral.

Mediante esta norma, Uribe acabó con las horas extras, disminuyó los pagos por festivos y dominicales y desterró los pagos por recargos nocturnos entre las 6:00 p.m. y las 10:00 p.m. (Cuando en el Congreso se quiso echar para atrás esa ley, se opuso iracundo. Y de nuevo su bancada se arrodilló).

El supuesto fin de esta ley era, como en los casos del subsidio a los terratenientes y de las exenciones a la gran burguesía, “generar” empleo. Pero ello no ha ocurrido. Por el contrario, esta política solo ha servido para enriquecer más a los ricos y deteriorar la calidad del trabajo, sin que se cree el empleo que requieren los colombianos. El desempleo ha crecido (en Cali anda por el 14,6%). Y sigue en aumento, de la mano del subempleo, la informalidad, la indigencia y la pobreza absoluta.

Lamentablemente muchos sectores de la sociedad colombiana parecen inmersos en la política de Uribe y de espaldas a sus propios derechos e intereses. No quieren ver ni oír.

Y, con seguridad, la mayoría uribista en el Senado exonerará al ministro de Agricultura, el de los regalos millonarios a los potentados de la tierra. De nuevo fracasará el debate de moción de censura. Ojalá nos equivoquemos.

Del escritor Alejandro José López

Carta a

una amiga

uribista

Nota del Editor: Entre los numerosos mensajes recibidos luego de la última actualización de ¡PERIODISMO LIBRE!, mensajes que respaldan y estimulan este ejercicio de periodismo alternativo y nos motivan a seguir adelante, recibimos desde Madrid, España, uno del escritor Alejandro José López Cáceres que, al final, nos daba a conocer una interesante carta que le dirigió él a una amiga uribista. Por considerarla de plena actualidad, y con la debida autorización del autor, transcribimos la misiva. (*)

“Recientemente llegó un mensaje a mi correo electrónico, firmado por una vieja y querida amiga. El tono de éste era enérgico y sus planteamientos, francamente, fanáticos. Me exhortaba a apoyar la reelección del actual presidente de Colombia y hablaba de “ganar la guerra”. Tenía un estribillo que se repetía en casi todos los párrafos: “Los buenos somos más”. Me sentí obligado a contestarle.

Querida amiga:

He leído tu mensaje anterior. Y encuentro en él cosas que, en efecto, son verdades. Pero se trata aún de unas verdades epidérmicas.

El problema de la guerra en nuestro país es mucho más complejo de lo que planteas. Un conflicto que lleva ya más de cincuenta años no es un simple asunto de buenos y malos. Tampoco es cierto que el fin vaya a llegar cuando alguno de los ejércitos elimine físicamente a todos sus adversarios. Eso sería tanto como suponer que la guerra obedece sólo a unas prácticas de carácter militar (como nos lo hacen creer casi todos los medios de comunicación colombianos). No, toda guerra tiene un origen, un fin, una dinámica y una esencia de carácter político.

Por otra parte, en la cruenta, absurda, degradada y repugnante guerra de nuestra nación, ninguno de los bandos enfrentados ha logrado someter definitivamente al otro. Entre tanto, los combatientes de todos los ejércitos siguen bañando de sangre el país. Y han terminado produciendo una de las mayores catástrofes humanitarias del mundo contemporáneo.

No es un asunto de buenos y malos porque, como ya anotaba, todos han incurrido en crímenes infames contra la dignidad humana. Luego invocan de manera oportunista e hipócrita la bandera de los Derechos Humanos violados por el adversario.

Miremos algunos ejemplos. La guerrilla condena las ejecuciones extrajudiciales, pero calla sobre las atrocidades del secuestro. Los paramilitares protestan por el uso de las armas no convencionales (campos minados), pero nada dicen sobre las orgías de sangre que llevan a cabo con sus motosierras en los pueblos campesinos.

El gobierno pone el grito en el cielo por el secuestro, pero ha protegido a los funcionarios estatales que han llevado a cabo (administrativa y militarmente) los deleznables “falsos positivos”. No, querida amiga, se equivoca quien crea que hay héroes en la guerra de nuestro país. Durante décadas, los distintos ejércitos colombianos han albergado entre sus integrantes y dirigentes a auténticos criminales.

He comentado además que esta guerra no se acabará jamás militarmente. Entre otras cosas, porque beneficia económicamente (en sumas astronómicas) a quienes participan en ella. Mientras tanto, quien pone los muertos es el pueblo colombiano y, la gran mayoría de las veces, la población civil.

Pero sobre todo, no se acabará jamás porque los bandos tienen garantizada su financiación a través del exorbitante y lucrativo negocio de las drogas; todos reciben dinero de éste, de un modo u otro: quienes trafican y quienes dicen combatirlo.

Dicho sea de paso, el esquema de la “prohibición” no ha hecho más que optimizar las ganancias del narcotráfico (del mismo modo en que lo hizo con el alcohol en Estados Unidos durante la década de los años 20 y 30, hasta que, con la legalización, acabaron por fin con la mafia siciliana). El problema de la droga tendría que ser manejado de una manera más eficaz y menos sangrienta.

Quiero decirte, con toda claridad, que rechazo tanto el “proyecto de país” de la extrema izquierda (cuya punta de lanza es la guerrilla y sus aliados) como el de la extrema derecha (cuya punta de lanza son los paramilitares y sus aliados). Ninguno de ellos representa el país con el que sueño.

Espero que tarde o temprano haya una verdadera negociación política de esta guerra, que es como un grifo abierto de sangre y dolor. Ojalá no tarde demasiado, pues demorar dicha negociación no hará más que incrementar las ya catastróficas cantidades de seres humanos muertos. A nuestro país le urge asumir y construir, de modo indeclinable, una salida política al atroz conflicto que padecemos hace ya demasiadas décadas.

Los colombianos necesitamos merecernos un mejor destino, tenemos la obligación moral de legarles a nuestras hijas, a nuestros nietos, un mejor país. Pero esto sólo será posible renunciando a las actitudes mesiánicas, quitando todo respaldo a los liderazgos caudillistas y extremistas (que nutren la guerra), acorralando cívica y jurídicamente cualquier acto de corrupción o de abuso del poder, condenando enfáticamente los crímenes de los tres ejércitos. Y, por supuesto, construyendo un Estado incluyente que garantice y defienda siempre la dignidad humana, un Estado verdaderamente democrático.

Porque el origen de la guerra colombiana está en las profundas inequidades sociales que tenemos, las cuales pueden ser constatadas con sólo recorrer Agua Blanca, Siloé, Ciudad Bolívar, las comunas de Medellín, o cualquiera de los cinturones de miseria que cercan nuestras ciudades. No podemos, querida amiga, creernos aquella cínica frase: “la culpa de la pobreza la tienen los pobres”. Si seguimos hablando así estamos tomando partido, directa o indirectamente, por la guerra. No creo en la llamada “paz de tierra arrasada” sino en la que llega a una nación que logra consolidar su democracia; es decir, que fortalece sus instituciones y elimina la miseria.

Bien sé que el camino que tenemos por recorrer es demasiado largo, y cada quien debe hacer la parte que le corresponde, como trabajador, estudiante, empresario, padre de familia, campesino, profesional; en fin, como ciudadano. Ojalá que, al menos, nuestros biznietos pudieran vivir en un país justo, en una Colombia en paz.

Te mando un afectuoso abrazo,

Alejandro José López Cáceres

(*) López Cáceres es un escritor y realizador audiovisual colombiano, nacido en Tuluá, en 1969. Ha publicado un libro de crónicas: Tierra posible (1999), otro de ensayos: Entre la pluma y la pantalla: reflexiones sobre literatura, cine y periodismo (2003), otro de cuentos: Dalí violeta (2005), y uno más de entrevistas y crónicas: Al pie de la letra (2007). Entre los años 2004 y 2008 dirigió, en la ciudad de Cali, la Escuela de Estudios Literarios perteneciente a la Universidad del Valle. Actualmente reside en España y cursa estudios doctorales en la Universidad Complutense de Madrid.


miércoles, 21 de octubre de 2009

El Esmad se quiso meter a la Santiago

Así arremetió la Policía en la USC

La foto es elocuente de la arremetida de la Policía contra los estamentos y las instalaciones de la Universidad Santiago de Cali el martes 20 de octubre. (Foto especial para ¡PERIODISMO LIBRE!)

REPORTAJE GRÁFICO. Como ha ocurrido en otras partes del país, en Cali la Policía reprimió a los estudiantes de la USC que se solidarizaban con los universitarios de otras ciudades y rechazaban los cobros abusivos de las "megaobras" en la capital del Valle.

Una jornada de solidaridad con los estudiantes de las universidades públicas que reclaman más recursos del Estado para la educación superior, llevada a cabo el martes 20 de octubre por alumnos de la Universidad Santiago de Cali, USC, terminó siendo violentamente reprimida por el Escuadrón Motorizado Antidisturbios de la Policía, Esmad.

La jornada, organizada por el movimiento Recuperando el Cogobierno, fue llamada ‘el pupitrazo’ y buscaba, además, rechazar la privatización del componente Telecomunicaciones de Emcali y el cobro mediante la contribución de Valorización de 21 obras propuestas por el Alcalde de Cali, gravamen que afectará la economía de más de 560.00 familias de la ciudad.

A pesar de lo pacífico de la protesta, el escuadrón del Esmad, situado no se sabe por petición de quién desde temprano en inmediaciones de la USC, arremetió contra el grupo de alumnos que habían ubicado pupitres en la entrada principal del alma máter y en la Calle Quinta.

De acuerdo con numerosas denuncias conocidas por ¡PERIODISMO LIBRE!, la Policía tuvo una actitud provocadora, usó de manera indiscriminada gases lacrimógenos que afectaron el normal desarrollo de las actividades de la comunidad universitaria y ocasionó lesiones a cuatro estudiantes.

“Los policías dispararon gases lacrimógenos contra una joven que tenía un brazo enyesado y esto ocasionó su desmayo”, relató un estudiante que se mostraba alarmado por lo que denominó como brutalidad de los uniformados.

Otra alumna calificó como arbitraria e injustificada la actuación de la Policía, que incursionó contra las rejas de ingreso a la USC con una tanqueta y con numerosos agentes.

La represión de la Policía contra los estudiantes de la USC se produjo el mismo día en que en Bogotá alumnos de universidades públicas de las principales ciudades del país se reunían para exigir del Gobierno y del Congreso incrementar en el presupuesto de la Nación los recursos con destino a los centros de enseñanza superior.

El uso de la coerción contra el estudiantado de las universidades públicas y privadas del país se ha generalizado en los últimos meses, luego de que el presidente de la República, Álvaro Uribe, autorizó a la Policía para que intervenga “sin pedir permiso” en ellas, y está en la tónica de la criminalización de la protesta social que ha caracterizado al actual gobierno.

Presentamos a continuación un reportaje gráfico de lo que ocurrió en la USC, con fotos de corresponsales estudiantiles de ¡PERIODISMO LIBRE!








La secuencia gráfica muestra la forma como la Policía, con su escuadrón especializado Esmad, incursionó contra los estudiantes y demás estamentos de la Universidad Santiago de Cali el martes pasado. Cuantro alumnos resultaron lesionados y el alma máter tuvo que ser evacuada como resultado de la gran cantidad de gases lacrimógenos lanzados por la Policía. (Fotos especiales para ¡PERIODISMO LIBRE!)

martes, 20 de octubre de 2009

Otra lección de movilización social y comunitaria

Miles de integrantes de las comunidades indígenas del sur occidente colombiano se movilizaron hasta la capital del Valle para celebrar el Pre Congreso de los Pueblos Santiago de Cali. (Foto especial para ¡PERIODISMO LIBRE!)


La minga camina por un poder digno

La Noticia. La minga social y comunitaria que concluyó el viernes 16 de octubre en Cali no sólo formuló una propuesta concreta de paz, sino que lanzó una convocatoria dirigida a todos los sectores populares a trabajar “en la búsqueda de puntos de convergencia, que nos lleven a la construcción de un poder con dignidad y legitimidad”.

Con una propuesta concreta de paz culminó en Cali, el viernes 16 de octubre, la Minga de Resistencia Social y Comunitaria del sur occidente colombiano, que contó con una multitudinaria movilización de las comunidades de esta región del país, de manera especial de las del departamento del Cauca.
"La propuesta de paz que le entregamos al país pasa por un debate con Uribe y con las Farc, en el escenario de dialogo y convivencia de La María", dice el pronunciamiento final de la Minga.
Por espacio de tres días hombres, mujeres, jóvenes, niños caminaron hasta la capital del Valle y se concentraron en inmediaciones del Gimnasio del Pueblo para celebrar el Precongreso de los Pueblos Santiago de Cali.

Al término del mismo, los reunidos expidieron una declaración en la que, entre otros puntos, platean: “Concebimos la paz no como un discurso manoseado por los gremios e instituciones gubernamentales y religiosas, sino como la antítesis de la violencia física y estructural que hoy nos atraviesa por causa de la guerra”.

Este planteamiento y otros relacionados con exigencias sectoriales ante el recurrente incumplimiento del Gobierno serán llevados al Congreso de los Pueblos, que se realizará proximamente.

Un aspecto trascendente de este certamen -- que no fue cubierto por los medios masivos de comunicación con el despliegue que merecía, e incluso fue invisibilizado por algunos--, es la importancia que otorga a la articulación del movimiento indígena, con sus mingas masivas y muy organizadas, a las protestas y reclamos de los demás sectores sociales afectados por las políticas del gobierno de Álvaro Uribe.

“Los resultados de este trabajo colectivo son compartidos hoy con la sociedad nacional, como una convocatoria amplia e incluyente, que invita a todos aquellos que encuentran en la Minga una posibilidad de conjugar y construir el proyecto de país democrático que soñamos las mayorías populares”, dice en tal sentido el texto de la declaración.

A continuación, el documento completo del Pre Congreso de los Pueblos cumplido entre el miércoles 14 y el viernes 16 de octubre en Cali:

Declaración del Precongreso de los Pueblos Santiago de Cali
Minga de Resistencia Social Comunitaria
La memoria camina la palabra
América sigue viva: madre tierra, pueblos nativos, comunidades afros, población campesina, sectores urbanos que se solidarizan, se encuentran, caminan con sus recuerdos al hombro, llenan sus mochilas de evocaciones y de acciones de resistencia al modelo invasor y depredador que se alimenta de odio, muerte y desolación.

Chile canta la liberación de la madre tierra con la recuperación cultural del pueblo mapuche, Bolivia se esfuerza reorganizando su territorio, Perú y Brasil sueñan y practican la libertad del Amazonas, Ecuador revive el espíritu del agua, Guatemala reorienta su destino, Argentina reactiva la solidaridad con su Movimiento de los Piqueteros, Colombia y Honduras resisten ante la traición de sus gobernantes de entregar los territorios con sus pueblos a los ejércitos extranjeros.

La Minga es la expresión común, que revive la esperanza, que fortalece la resistencia y camina la palabra en defensa de su dignidad y apuestas de vida colectiva. Somos conscientes de cómo se fortalece la estrategia neoliberal en nuestros territorios, de cómo el poder entrega recursos y vende a la madre tierra al capital internacional, recompone la corrupción y legaliza la traición, la impunidad y la militarización de la vida civil.

Hoy la Minga camina tal como lo hizo la Gaitana, contra la barbarie española, como nos lo recuerdan los afros con sus movimientos libertarios que inventaron los palenques, como lo hicieron los comuneros en el Siglo XVIII y los indígenas unidos a las gestas libertarias que entregaron el poder a los hijos de los europeos, como avanzaron los trabajadores de la naciente industria colombiana, o los campesinos en su lucha por hacer realidad la reforma agraria. Igual a como nos enseñaron nuestros padres y abuelos con las movilizaciones estudiantiles y cívicas de los años setenta y ochenta, o con nuestras experiencias recientes de la marcha a Cali en el 2001, o con el Congreso Itinerante del 2004, o con la Cumbre de Organizaciones Sociales del 2006, o con los procesos de liberación de la Madre tierra de los años 2005 y 2006, o como el Parlamento indígena y popular que llegó a sesionar a la ciudad de Bogotá en el año 2007.

El debate con el presidente Uribe en la María Piendamó, en el año 2008, referido a los reiterados incumplimientos del gobierno a los sectores y organizaciones, marcó una nueva ruta en la unidad popular con la Minga de Resistencia Social y Comunitaria; demostrando que el Estado colombiano no guarda una memoria institucional, que desconoce la problemática de las mayorías del país y carece de voluntad política para garantizar los derechos constitucionales. Por el contrario, reafirma su compromiso con el neoliberalismo y el capital multinacional haciendo uso de la legalidad colombiana para restringir los derechos ciudadanos que aumentan la desigualdad social, concentran la riqueza en pocas manos, favorecen a los amigos y a los familiares del Presidente y continúan la corrupción y la impunidad.

El país que soñamos las mayorías populares
La propuesta de la Minga es reconocida a nivel internacional siendo asumida por las organizaciones participantes del Foro Social Mundial, por los ambientalistas del mundo y por el Congreso de los Pueblos realizado en Puno, Perú, que acogió la liberación de la madre tierra como propuesta efectiva contra las acciones que afectan el calentamiento global, indicando que octubre debe ser un mes de movilización social, especialmente en el continente americano. Sin embargo ya la propia Rigoberta Menchú, Nobel de Paz, ha denunciado el asesinato de uno de los mingueros que participaba en una actividad de movilización realizada en Guatemala.

En Colombia, la Minga Caribe, con sede en Cartagena, y la Minga del Sur Occidente Colombiano, que sesionó en Popayán, fueron reprimidas por el gobierno colombiano mediante el uso excesivo de la fuerza, dejando como consecuencia, en la segunda, 4 personas heridas de gravedad y 13 detenidos.

Hoy, las Mingas de Pensamiento, las Tulpas barriales en las ciudades y el Pre Congreso de los pueblos en Cali y Bogotá continúan el caminar de la palabra hacia la consolidación de propuestas de acción para el país. Este ejercicio ha puesto la reflexión y el debate en el camino de fortalecer la agenda de los pueblos, con los pueblos y para los pueblos, los cuales sustentan y enriquecen los cinco puntos de Agenda de La Minga.

Los resultados de este trabajo colectivo son compartidos hoy con la sociedad nacional, como una convocatoria amplia e incluyente, que invita a todos aquellos que encuentran en la Minga una posibilidad de conjugar y construir el proyecto de país democrático que soñamos las mayorías populares. Mingueros y mingueras llegamos a nuestros espacios de encuentro llenos de sueños e ideales y salimos con pensamientos para legislar con legitimidad popular significante, con propuestas en la ruta de la vida y de la paz, cuyo camino es la palabra vertida en solidaridad, generosidad y resistencia.

El encuentro nos ayuda a entender la importancia del Congreso de los Pueblos, el cual convocamos como espacio legislativo para avanzar en la consolidación de los Territorios de Vida y Soberanía, al igual que en propuestas que nos permitan consensuar, consolidar y socializar la ley de reforma agraria que venimos construyendo los sectores rurales y urbanos del país como alternativa a los modelos de desarrollo rural.
Los incumplimientos del Gobierno frente a los compromisos de Estado nos invitan a proponer acciones de desobediencia civil a las leyes del despojo, en un ejercicio de reconocimiento de la diversidad, donde se valore la cosmovisión, la autonomía y las formas de acción y desarrollo surgidos de las tradiciones milenarias de nuestros pueblos originarios.
Concebimos la paz no como un discurso manoseado por los gremios e instituciones gubernamentales y religiosas, sino como la antítesis de la violencia física y estructural que hoy nos atraviesa por causa de la guerra. La propuesta de paz que le entregamos al país pasa por un debate con Uribe y con las Farc, en el escenario de dialogo y convivencia de La María y mediante el desarrollo de diálogos regionales con los actores armados y con el acompañamiento de la comunidad internacional.

Por eso, invitamos al país en su conjunto, a los gremios, las iglesias, a los organismos multilaterales, a los sindicatos, a los partidos políticos y a toda la sociedad civil para que aporten en estas discusiones y así entre todos levantar salidas políticas negociadas al conflicto que vive nuestro país.

Al entender que los procesos de invasión continúan facilitados por el Gobierno Nacional que permiten el ingreso de empresas mineras y agroindustriales, rechazamos la iniciativa venida desde España para celebrar los bicentenarios que dieron origen a la creación de la República de Colombia, haciéndonos la pregunta de “¿Cuál Independencia?” En consecuencia, julio del 2010 será conmemorado por nuestros procesos como otro bicentenario de la resistencia.
Es por esto que invitamos a todos los mingueros participantes, pero también a todos los sectores marginados de Colombia y el mundo que aun no se unen a la minga a participar trabajando basados en la metodología que ha definido el Pre Congreso de los Pueblos, en la búsqueda de puntos de convergencia, que nos lleven a la construcción de un poder con dignidad y legitimidad, Así mismo, invitamos a fortalecer los debates que nos permitirán llegar a realizar concertaciones en los puntos divergentes, con el fin de lograr un plan para el proyecto de país que queremos y que continuará debatiendo el Congreso de los Pueblos.

La palabra sigue caminando, la minga sigue construyendo.

Reportaje gráfico de ¡PERIODISMO LIBRE!



































Así fue la marcha indígena en Cali

La foto inicial corresponde a la marcha por la Vía Panamericana, el miércoles 14 de octubre, luego de salir del municipio de Jamundí. A continuación, la juventud que abriga las tradiciones de sus comunidades en el techo de una de las 'chivas' en las que hicieron parte del recorrido. Después, la minga llegando a Cali. Posteriormente, dos fotos con la nutrida y emotiva presencia de las mujeres y los niños a su paso por el barrio San Fernando. Más adelante, el 16 de octubre, la marcha rumbo al centro de la ciudad, a la altura de la Calle Quinta con Avenida Colombia. Al final, dos expresiones de la presencia juvenil y del Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric. (Fotos especiales para ¡PERIODISMO LIBRE!).

lunes, 12 de octubre de 2009

Ospina claudica ante la élite

El viernes 9 de octubre miles de personas marcharon por el centro de Cali y se concentraron en la plazoleta del CAM para rechazar el abusvio y millonario cobro de Valorización con el que el alcalde Jorge Iván Ospina pretender financiar las "21 megaobras". (Foto: especial para ¡PERIODISMO LIBRE!)

La noticia y su análisis. Lo sucedido el viernes 9 de octubre en Cali retrata la coyuntura de la ciudad: mientras en el hemiciclo del Concejo la mayoría de los ediles aprobaba la privatización del área más rentable de Emcali (idea del Alcalde), afuera del recinto miles de personas rechazaban este hecho y el cobro de Valorización para financiar 21 obras que no fueron consultadas con la población, profundamente afectada por el desempleo. Ospina contradice lo ofrecido en campaña y se enfrenta a todos los estratos. Sólo los más ricos lo apoyarían. Líderes y ciudadanos de diversas tendencias y clases sociales se unen. Voceros de la protesta denuncian guerra sucia. El 30 de octubre, nueva marcha.

Por Luis Alfonso Mena S.
Debe estar feliz la cúpula oligárquica de Cali con Jorge Iván Ospina, a quien ella tanto vituperó en la campaña electoral de 2007 y al que no se traga por ser hijo de uno de los comandantes del M-19 de los años 70, por haberse hecho médico en Cuba y por venir de abajo.

Lo está porque, finalmente, Ospina claudicó ante los voraces intereses de los negociantes de los servicios públicos con su propuesta de entregarle el 49% del componente de Telecomunicaciones de las Empresas Municipales de Cali, Emcali, al sector privado, idea que el Concejo de la ciudad acaba de aprobar.

Y, además, porque las denominadas “21 megaobras” programadas por el Alcalde para que Cali se parezca a Medellín saldrán del bolsillo de los caleños de todos los estratos sociales a través de millonarios gravámenes de Valorización, sin tener en cuenta la crisis de desempleo que azota a la clase media y a los sectores populares, y que hoy alcanza el 14,6%.

La capital del Valle es una de las ciudades más damnificadas por la recesión económica, el cierre de empresas y la caída del comercio con los países vecinos, lo cual redunda en el desplome del ingreso promedio y tipifica una clarísima falta de capacidad de pago. Así, el gravamen, cercano a los $900.000 millones para 500.000 familias caleñas propietarias de predios, resulta no sólo inoportuno sino francamente abusivo.

Lo ocurrido el viernes 9 de octubre en el corazón de Cali, la plazoleta del Centro Administrativo Municipal, CAM, retrata de manera precisa y sintomática la coyuntura de la ciudad: mientras en el hemiciclo del Cabildo la inmensa mayoría de los ediles proclives a Uribe y, ahora, a Ospina, aprobaba la propuesta privatizadora del Alcalde (con la excepción de José Luis Pérez), afuera del recinto miles de personas repudiaban no sólo este hecho sino también el cobro anticipado de Valorización para la ejecución de 21 obras que no fueron consultadas por el burgomaestre con la ciudanía ni sometidas a estudios serios, como se ha denunciado insistentemente.

El 34% que del área de Telecomunicaciones de Emcali se les entregará a los particulares, de conformidad con el proyecto de acuerdo aprobado, se convertirá en el 49%, pues el 15% restante que, para guardar las apariencias, Ospina propuso con destino a trabajadores y usuarios de la empresa irá también a manos del pulpo que se quede finalmente con el componente más productivo de Emcali.

De esta forma, el socio estratégico que ahora buscará la Gerencia de Emcali, intervenida casi desde el principio del gobierno de Álvaro Uribe, impondrá las condiciones, ya que así nominalmente sea levemente inferior su participación accionaria en la empresa filial que se ordena crear en reemplazo del área de Telecomunicaciones, ese socio hará valer sus intereses como ha ocurrido en otras experiencias similares.

Además, la aprobación de este proyecto con el disfraz de inversión para la modernización abre el camino de la privatización de los otros componentes de Emcali (energía eléctrica y acueducto y alcantarillado), como ha sido el sueño de los grupos de poder económico en la región, ligados a grandes capitales financieros nacionales e internacionales.

Siguiendo las directrices de Uribe
La prestación de servicios públicos vitales para cualquier comunidad humana como lo son el de agua potable y el de energía eléctrica constituye un gran negocio para los empresarios particulares, quienes buscan comprar a precio de quema.

Como afirma el concejal Pérez, en el estudio de valoración de Emcali ni siquiera se tuvo en cuenta la marca, que de por sí representa un enorme capital por su trayectoria y posicionamiento nacional.

El gobierno de Uribe fomenta la venta de las empresas de servicios públicos. Las privatizaciones hacen parte medular de su política plutocrática, esto es, de favorecimiento de los intereses de los más ricos, que son para quienes realmente gobierna. El resultado de lo anterior, han denunciado expertos en el tema, es el incremento de los costos en la prestación de esos servicios. Además, lo privado no necesariamente es sinónimo de eficiencia.

Quienes aprobaron el proyecto privatizador argumentan, para justificar el hecho, que es la única forma de lograr la devolución a los caleños de la empresa intervenida. Si eso es así, aceptar el condicionamiento hace aún más gravosa la decisión tomada.

Lamentablemente, todo lo actuado en relación con Emcali contó con la participación de los dos concejales actuales del Polo Democrático, quienes no respetaron la orientación política de la dirección nacional de ese partido en contra de las privatizaciones.

“El Comité Ejecutivo Nacional del PDA fue informado de la intención del Concejo de Cali de reestructurar la Empresa Municipal Emcali autorizando la venta del 49% de Telecomunicaciones, así como la venta de Termoemcali, atentando contra el patrimonio de la ciudad y poniendo en peligro los derechos y la estabilidad laboral de sus trabajadores. Esa venta es contraria a la decisión de rechazar las privatizaciones de las empresas de servicios públicos adoptada por el Partido y ratificada plenamente en el Ideario de Unidad. En consecuencia, los concejales del PDA en Cali deben votar negativamente el proyecto de acuerdo de venta del 49% de Telecomunicaciones”, dice el pronunciamiento del Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático del 7 de septiembre del presente año, firmado por Jaime Dussán Calderón y Carlos Bula Camacho.

El ex concejal Wilson Arias Castillo fue claro al señalar que antes de retirarse del Cabildo para poder aspirar a la Cámara de Representantes recibió el compromiso de quien lo reemplazó en el sentido de respetar la orientación del Polo de rechazar el proyecto de Ospina, pero el nuevo edil no cumplió.

Si el pueblo caleño no tiene para pagar las facturas de los servicios públicos, menos tendrá para cancelar las millonarias sumas que ahora el gobierno del “corazón por Cali” les cobrará por concepto de Valorización.

Estamos en presencia de una claudicación sin atenuantes del Alcalde que cuando, a finales de 2007, buscaba los votos de los caleños les prometió, ante todo, la defensa de los intereses públicos. En el mandato de Ospina el presidente Uribe no sólo ordenó la liquidación de Emsirva, sin que el Alcalde reaccionara como era debido, sino que ahora Emcali emprende el camino de la privatización.

Ya hay casos concretos que muestran el resultado del manejo privado de las empresas públicas: incremento de tarifas y más deficiencia en la prestación del servicio. No es sino mirar a Telefónica de España que se quedó con Telecom de Colombia y hoy esta es una empresa récord en reclamos por abusos y malos servicios presentados por los usuarios: más de 600.000 quejas, de acuerdo con cifras del año pasado.

Pero, además, según reveló el senador Alexander López, la venta del 49% del área de Telecomunicaciones de Emcali “significa que cerca de $100.000 millones que ese componente aporta hoy al sostenimiento del servicio de acueducto y alcantarillado se perderían y para compensarlo se requeriría incrementar nuevamente la tarifa, lo que a todas luces es injusto con la ciudad”.

Así se incumple el Programa de Gobierno
En su Programa de Gobierno de la campaña electoral de 2007 Ospina firmó el siguiente compromiso: “Nuestras acciones estarán regidas a partir del interés supremo de proteger el patrimonio público como medio para el desarrollo integral y la equidad. Por eso se buscará que las grandes empresas públicas de Cali retornen a sus ciudadanos en condiciones de transparencia, eficacia y eficiencia administrativa” [1].

Más claro no lo canta un gallo: ¿con las decisiones tomadas en relación con Emcali y la actitud de pasividad ante lo ocurrido con Emsirva se cumplirán estos anuncios programáticos del hoy Alcalde, que son de obligatoria observancia?

Ha sido tan evidente la contradicción entre lo ofrecido en la campaña hacia la Alcaldía (recuperación de Emcali sin su división) con lo practicado, que de inmediato, tan pronto Ospina formuló su idea sobre el área de Telecomunicaciones el miércoles 15 de julio en el Centro Cultural de Cali, muchos líderes de barrios y comunas la rechazaron e, incluso, anunciaron el respaldo a una campaña de revocatoria del mandato por incumplimiento de los compromisos programáticos.

Y si la privatización de las Telecomunicaciones de Emcali causa protestas, la obstinación del alcalde Ospina en no atender los reclamos por los cobros millonarios de la contribución de Valorización para las “megaobras” no para y, por el contrario, se extiende.

Ospina no sólo se ha negado a considerar las solicitudes de que se programen mejor las obras , sino que ha originado lo impensable hasta hace poco: que voceros, líderes e integrantes de todos los estratos sociales, desde los pudientes 5 y 6 hasta los más sencillos 1 y 2, pasando por los medios, se unan, dejando de lado sus diferencias de clase y sus discrepancias políticas e ideológicas, en procura de un objetivo común: evitar cobros abusivos por parte del Gobierno.

Así, Ospina ha puesto a hacer causa común a dirigentes de la izquierda del Polo Democrático como el senador Alexander López y el ex concejal de Cali Wilson Arias con dirigentes empresariales como Fabio Rodríguez y Rodrigo Salazar y políticos conservadores como el ex representante Ramiro Varela Marmolejo y el senador German Villegas.

Veedores cívicos, periodistas, estudiosos de los temas de la ciudad, la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, la Asociación Colombiana de Pequeños Industriales, Acopi, organizaciones no gubernamentales, juntas comunales y juntas administradoras locales, entre muchas otras organizaciones cívicas gremiales y sociales, hacen parte de esta unión.

En este punto de los multimillonarios costos que tendrán las obras y que saldrán de los bolsillos de los caleños tambien se sitúan claros incumplimientos del compromiso programático del Alcalde. Veamos. En su Programa de Gobierno Ospina expresó: “Toda la comunidad caleña tendrá el derecho efectivo de informarse, a participar y a incidir en las decisiones de gobierno, como ejercicio efectivo de ciudadanía” [2].

Y agregó: “Toda la inversión pública se hará con criterios de racionalización, participación, transparencia, satisfacción de beneficiarios y de focalización a partir de prioridades con presupuestos participativos” [3].

Pero, como para que no quedaran dudas, en otra parte del compromiso programático Ospina ofreció una “ciudad democrática”, mediante “la participación de ciudadanos y ciudadanas en la toma de decisiones y en la inversión equitativa del recurso público a partir de presupuestos participativos” [4].

Con base en este documento, ¿habrá garantizado Ospina el derecho “a participar y a incidir en las decisiones de gobierno?” ¿Habrá definido con la ciudadanía “criterios de racionalización” a la hora de decidir sobre el enorme monto de las “megaobras"? O, más grave aún, ¿habrá llamado a los caleños a “la toma de decisiones” para una “inversión equitativa del recurso público”?

Las respuestas a estas preguntas, que surgen de la lectura simple de los puntos atinentes del Programa de Gobierno, radicado como ordena la ley antes de las elecciones, son negativas, y sirven de argumento no sólo a los reclamos ciudadanos sino a las solicitudes de revocatoria que ya se plantean.

“Tenaza económica injusta”
Vale la pena tener aquí antecedentes históricos sobre la contribución que ahora se cobra. Armando Palau Aldana, defensor del medio ambiente, recuerda: “El tributo de contribución por valorización es una figura adoptada por la legislación colombiana desde 1921, (son) piezas legales que obligan a definir todos los elementos de las obras de interés general en forma ‘clara e inequívoca’, esto es, el sujeto activo, el sujeto pasivo, el hecho generador, la base gravable y la tarifa, así como el sistema para definir los costos y beneficios, el modo de hacer su reparto, identificando la capacidad de pago de los propietarios que serán gravados”.

Además, y como lo reveló Fabio Rodríguez, ex presidente de la Cámara de Comercio de Cali, el cobro de Valorización es aún más inexplicable “cuando el propio Alcalde solicita al Concejo aprobar un acuerdo para rebajar los intereses de la cartera morosa que tenían los caleños con el Municipio en una suma de $425.305.504.842 por Impuesto Predial Unificado, todo en razón a la calamitosa condición socioeconómica por la que se atraviesa Cali”.

Por su parte, el senador Alexander López alertó también respecto de otras cargas que caerán sobre los hombros de los habitantes de la ciudad: “El Gobierno Nacional pretende financiar su Plan de Saneamiento Ambiental del Río Cauca cobrándoles a los caleños, vía tarifas durante ocho años, la suma de $600.000 millones, lo que significará un alza superior al 30% en los servicios de acueducto y alcantarillado”.

Según López, el Municipio debe aportar $28.000 millones para el mismo programa de Recuperación del río, que también saldrán del pueblo. “Es decir, doble aporte de los caleños al mismo programa, pese a que ya están pagando la Ptar, que es para reducir los impactos ambientales del río Cauca. Creo que aquí hay un triple abuso”, dijo.

“Como si fuera poco, el Gobierno Nacional ya anunció que no condonará la deuda que tiene Cali con la Nación por los créditos de la Ptar y, por el contrario, trasladará ese cobro al Fondo de Capitalización de Emcali, para que por esa vía se cobren más de $900.000 millones de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Puerto Mallarino”, agregó López.

Y puntualizó el congresista: “Lo que veo es una gran tenaza económica contra los caleños, formada entre el alcalde Ospina y el Gobierno Nacional para estrangular a Cali sin piedad ni consideración, cuando ambos gobiernos saben que no hay condiciones económicas en la ciudad para realizar esos cobros”.

Lo que faltaba: “guerra sucia”…
El Alcalde y la Administración Municipal en general han asumido una actitud orientada a tratar de bajarle el tono o menospreciar la protesta contra las “megaobras”, y, de acuerdo con varias denuncias, también pretende desacreditarla.

Ramiro Varela, en representación del Comité Cívico Ciudadano contra el Cobro de Valorización para las Megaobras, sostuvo que la Alcaldía no otorgó garantías para la marcha del pasado viernes 9 de octubre, la cual, a pesar de ello, el dirigente calificó de exitosa y calculó que contó con la participaron de más de cuatro mil personas.

Según un pronunciamiento hecho por el Comité sobre el comportamiento de Ospina: “El Alcalde finalmente, a pesar de sus declaraciones radiales, no dio el permiso, no dio garantías, lideró las diatribas y la guerra sucia, nos acusaron de politiqueros, populistas y corruptos, sacaron panfletos con el (supuestos) aplazamiento de la marcha, hicieron mensajes radiales para confundir a la gente, no le dio orden a la Policía de un acompañamiento y menos al Tránsito, los proveedores de pasacalles se negaron a hacerlos, los de tarimas y sonido también, quién dijo miedo, no prestó la plazoleta del CAM, desinformó con llamadas a periodistas (hablando) del fracaso de la marcha”.

Una denuncia similar había formulado horas antes de la marcha la oficina del senador López, contra quien personas no identificadas crearon un correo electrónico con el nombre del congresista para denigrarlo.

“Cali no se puede convertir en epicentro de panfletos, pasquines y persecuciones contra Alexander López, Ramiro Varela, Claudio Borrero y John Maro Rodríguez solamente por estar haciendo observaciones económicas, jurídicas y sociales al proceso de cómo se pretende adelantar las megaobras en la ciudad”, dijo la periodista María del Carmen Londoño.

Además, la Policía, con su brazo antimotines, el Esmad, arremetió contra parte de los manifestantes del 9 de octubre y los dispersó con gases lacrimógenos por el solo hecho de querer ingresar al recinto del Concejo de Cali. El ciudadano Germán Palacios Cabezas resultó lesionado y fue remitido a un centro asistencial de la ciudad.

Movilización contra la arrogancia
“Lo más curioso –opinó el ecólogo Palau-- es que en su soberbia el Alcalde y el Director de Planeación menospreciaron el mandato legal de expedir un Plan de Movilidad Sostenible, además de que se pasaron por la faja la orden judicial del Tribunal Contencioso Administrativo, que logramos un grupo de ciudadanos al interponer una acción de cumplimiento a mediados del año pasado”.

Palau explicó que la juez administrativa de conocimiento determinó en auto del 9 de julio que el decreto municipal que expidió Ospina en noviembre de 2008 no cumple ni lo prescrito por la pieza legal ni lo ordenado por el Tribunal Contencioso del Valle del Cauca.

Tal como lo dijera la Veeduría Ciudadana por la Democracia y la Convivencia Social, que orientan los juristas Luz Bety Jiménez de Borrero y Pablo Borrero, la solución no es otra que “exigir al Alcalde la revocatoria inmediata de las resoluciones de asignación, distribución y cobro de la contribución de Valorización, que en las condiciones de crisis económica, con un 14,6% de tasa de desempleo y más de un millón de caleños empobrecidos, tal instrumento se convierte en un gravamen muy oneroso” que atenta contra el bienestar de los ciudadanos.

“El cobro es exagerado, 21 megaobras son imposibles de ejecutar en este gobierno, la gente no tiene plata y además todos los actos que ordenan el cobro de la contribución de Valorización no están a ajustados a la ley ni se basan en estudios que los sustenten. Por eso el señor Alcalde debe reunirse con este movimiento y concertar con la comunidad, tal como lo ordenan la democracia participativa y las normas de Valorización”, dijo, por su parte, el ex magistrado Rodrigo Ordoñez, quien, al lado del empresario Farut Kattán y de Rodrigo Salazar, presidente de Acopi, también se pronunció a favor de la movilización popular contra los cobros de las "megaobras".

Las acciones del Comité Cívico continuarán: ya anunció una nueva marcha para el 30 de octubre, el 27 del mismo mes habrá un debate en el Senado promovido por los congresistas López y Villegas, se anuncia que serán interpuestas múltiples acciones populares contra el cobro de las “megaobras” y serán instauradas quejas ante la Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo y el Zar Anticorrupción por la ilegalidad del cobro derivada de su falta de debate ciudadano, ausencia de estudios serios y errores en la notificación de los cobros.

Por todo lo reseñado y analizado, es probable que en vez de “remodelar el cielo”, como reza la profusa propaganda oficial, la población tenga que morder el polvo del pavimento ardiente si el Alcalde y las más altas cúpulas empresariales y sociales de Cali, ahora aliados, persisten en sus planes “modernizadores” y privatizadores a costa del bolsillo y del capital social construido a lo largo de años por los caleños.

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[1] Programa de Gobierno Para que Cali Vuelva a ser Cali. Parte 2: Criterios que orientarán todas las acciones del Gobierno, literal d: Defensa del Patrimonio Público de la Ciudad.
[2] Ídem, literal a: Comunicaciones para la Democracia.
[3] Ídem, literal f: Focalización de la Inversión Pública.
[4] Ídem, Parte 3: La Ciudad que Podemos.
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Reportaje gráfico
Imágenes de la nutrida marcha contra los cobros de Valorización cumplida el 9 de octubre por el centro de Cali. La manifestación terminó en el CAM. Los caleños exigen ser escuchados por el Alcalde y que sean revocadas las decisiones relacionadas con las "21 megaobras".
(Fotos: especiales para ¡PERIODISMO LIBRE!).






sábado, 10 de octubre de 2009

Recordando a Salvador, Pablo y Mercedes

Aniversario. El fascismo que derrocó al presidente Allende, que aceleró el fallecimiento de Neruda y que aplazó por años la democracia en Chile asoma de nuevo sus fauces en el continente americano con el golpe militar en Honduras. Mercedes Sosa también combatió con su canto a los dictadores argentinos.

Por Luis Alfonso Mena S.
Se cumplieron dos nuevos aniversarios (los número 36) del golpe fascista contra el gobierno del presidente Salvador Allende (11 de septiembre) y de la muerte del poeta Pablo Neruda (23 de septiembre).

El derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular en Chile en 1973 fue un golpe que los jóvenes de la época sintieron en lo más profundo de sus corazones, pues Allende representaba, además de un hito histórico, una esperanza: era la primera vez que un líder socialista alcanzaba el gobierno de un país latinoamericano por la vía de elecciones en el marco de la democracia burguesa.

Pero el fascismo (un régimen de terror caracterizado por la violación absoluta de los derechos humanos a través de la práctica sistemática de persecuciones, torturas, fusilamientos, masacres y desapariciones con el propósito de garantizar a sangre y fuego los privilegios de los grupos más recalcitrantes de oligarquías locales ligadas a capitales imperialistas) se interpuso en el camino de la construcción de una sociedad menos desigual, más justa en el país austral.

Aquel 11 de septiembre del 73 se desató una terrible noche sobre el pueblo chileno que sólo desapareció 17 años después, en 1990, cuando Augusto Pincohet perdió un plebiscito con el cual buscaba disfrazar de institucionalidad su dictadura atroz.

Uno de los compañeros de lucha de Allende que más sintió el golpe (como los jóvenes de aquella época de sueños revolucionarios y despertares políticos) fue el poeta Pablo Neruda (1904-1973), quien, no sólo víctima de la enfermedad que lo aquejaba sino del dolor que le produjo el arribo del fascismo a su país, falleció tan sólo 12 días después del zarpazo militar.

Neruda, humanista, militante de izquierda, premio Nobel de Literatura (1971) ya había padecido la persecución de las élites de su país en 1949 cuando, siendo parlamentario comunista, denunció en el Senado la persecución del gobierno de León Gabriel González Videla (presidente entre 1948 y 1952) contra los sindicatos, en el discurso conocido como Yo acuso, y debió partir al exilio.

Luego de su muerte, la casa de Neruda fue destrozada por la dictadura y su biblioteca, sometida al fuego, al estilo de las bandas nazifascistas durante la II Guerra Mundial.

La obra de Neruda (nombre adoptado en 1917, en cambio del de pila, Neftalí Reyes Basoalto), es prolífica. De ella hacen parte, entre otras: Crepusculario (1923), El hondero entusiasta (1923), Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), Tentativa de hombre infinito (1925), Residencia en la tierra (1933), España en el corazón (1937).
Asimismo, Canto general (1950), Los versos del capitán (1952), Odas elementales (1954), Nuevas odas elementales (1956), Tercer libro de odas (1957), Estravagario (1958), Navegaciones y regresos (1959), Memorial de Isla Negra (1963), La barcarola (1967), La espada encendida (1970), Confieso que he vivido (1970), Incitación al Nixonicidio y alabanza de la revolución chilena (1973) y Para nacer he nacido (1978).
De manera póstuma fueron publicados los poemarios El corazón amarillo, Libro de las preguntas, Elegía, Defectos escogidos, 2000 y Jardín de invierno (1974).

El fascismo que derrocó al presidente Allende, que ocasionó el fallecimiento de Neruda y que aplazó por años la democracia en Chile asoma de nuevo sus fauces en el continente americano con el golpe de Estado neofascista en Honduras, donde se ha instalado una dictadura que añora a Pinochet.

Como un homenaje a Allende y a Neruda, pero también a Mercedes Sosa, la mujer que resistió con su canto contra los dictadores que en los años 7o y parte de los 80 asolaron su patria argentina, transcribo uno de los miles de poemas del vate revolucionario chileno. Él, como Mercedes, fallecida el pasado domingo 4 de octubre tras una enfermedad renal, les cantaba a los trabajadores, a las cosas de la cotidianidad y a la naturaleza con sencillez y hondura.

Oda a la flor
Flores
de pobre
en las
ventanas
pobres,
pétalos
de sol pobre
en las desmoronadas
casas de la pobreza.

Yo veo cómo
la flor, su cabellera,
su satinado pecho,
su apostura
relucen en la tienda.
Veo
cómo de allí el color, la luz de seda,
la torre de turgencia,
el ramo de oro,
el pétalo violeta de la aurora,
el pezón encendido de la rosa,
vestidos y desnudos
se preparan
para entrar a la casa de los ricos.

La geografía desbordó sus dones,
el océano
se transformó en camino,
la tierra entremezcló sus latitudes
y así la flor remota
navegó con su fuego,
y así llegó a tu puerta,
desde donde una mano presurosa
la retiró: “Tú no eres
flor de pobre, le dijo,
a ti te toca, flor,
brillar en medio
de la sala encerada,
no te metas en esa calle oscura,
incorpórate
a nuestro monopolio de alegría”.

Y así voy por las calles
mirando las ventanas
donde el carmín caído
de un geranio
canta allí, en medio de las pobres vidas,
donde un clavel eleva
su flecha de papel y de perfume
junto a los vidrios rotos,
o donde una azucena
dejó su monasterio
y se vino a vivir con la pobreza.

Oh flor, no te condeno,
flor alta de encrespada investidura,
no te niego el derecho
de llevar el relámpago
que la tierra elevó con tu hermosura,
hasta la casa de los ricos.

Yo estoy seguro
que mañana
florecerá en todas
las moradas del hombre.
No tendrás miedo de la calle oscura,
ni habrá sobre la tierra
guarida tenebrosa
donde no pueda entrar la primavera.

Flor, no te culpo, estoy seguro de esto
que te digo
y para que florezcas donde debes
florecer, en todas las ventanas,
flor,
yo lucho
y canto desde ahora, como canto,
en forma tan sencilla,
para todos,
porque yo distribuyo
las flores de mañana.

Pablo Neruda
(Odas Elementales [1954], Barcelona, Bruguera, 1980, pp. 89-91).
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(Foto superior: Salvador Allende y Pablo Neruda, tomada de www.aereovision.galeon.com. Foto inferior: flor de resucitado, tomada por Gabriel Jacobo Mena C.).