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domingo, 11 de septiembre de 2011

EDICIÓN No. 33


ÍNDICE

PARÉNTESIS ganó el Premio de
Periodismo Alfonso Bonilla Aragón

Poder, medios de élites y periodismo alternativo

Los años del Obrero

La vida de un ‘gentleman’ estafador

“La paz viene de adentro,
no se logra con las armas”

1. Noticia. Triunfo del periodismo independiente

PARÉNTESIS ganó el Premio de
Periodismo Alfonso Bonilla Aragón

El periódico PARÉNTESIS obtuvo el viernes 9 de septiembre el premio de periodismo Alfonso Bonilla Aragón en la modalidad de periodismo universitario, con la crónica Los Años del Obrero, de sus reporteros Ana María Alzate y Andrés Felipe Carmona.

PARÉNTESIS también tuvo una nominación en la misma categoría por el cubrimiento colectivo realizado a la crisis de la Universidad Santiago de Cali en el primer semestre de 2011.

En este cubrimiento participaron los estudiantes de periodismo y reporteros Lina Cárdenas, Jennifer García, Alejandro Cardona, Alejandro Mosquera, Geovanny Gutiérrez, Giancarlo Manzano, José Julián Mena y Mario Lince, con la dirección de Luis Alfonso Mena S.

La crónica de Ana María Alzate y Andrés Felipe Carmona es un recorrido por la historia del tradicional barrio Obrero de Cali, sus gentes, ambientes y anécdotas, que fue publicada en la edición No. 15 del periódico y se reproduce en esta edición de ¡PERIODISMO LIBRE!

El acto de premiación se cumplió en el Hotel Dann Carlton de Cali, con la presencia de periodistas nacionales y de la ciudad, lo mismo que de autoridades locales y regionales.

El Concurso de Periodismo y Reportería Gráfica Alfonso Bonilla Aragón es realizado por la Alcaldía de Cali desde hace 31 años, y en el mismo son premiados los mejores trabajos periodísticos en 16 modalidades.

Cada una de las categorías cuenta con tres jurados designados por los organizadores del certamen.

El premio logrado por los reporteros de PARÉNTESIS y la nominación al mismo constituyen importantes pasos de este periódico independiente en su consolidación como medio alternativo y escuela de nuevas generaciones de reporteros universitarios en la región.

La aparición de la edición No. 16 de PARÉNTESIS está prevista para el lunes 26 de septiembre y la misma tendrá un suplemento literario, al igual que crónicas, reportajes, perfiles, testimonios entrevistas y artículos de opinión de gran interés universitario, ciudadano y social.

PARÉNTESIS continúa de esta forma en la senda de hacer periodismo alternativo e independiente para toda la sociedad caleña.







FOTOS: 
* En la primera foto, Ana María Alzate y Andrés Felipe Carmona, los reporteros de PARÉNTESIS galardonados el viernes 9 de septiembre con el premio de periodismo Alfonso Bonilla Aragón.
* En la segunda gráfica, el momento de la entrega de la estatuilla.
* La tercera foto muestra a los premiados con el director de PARÉNTESIS, Luis Alfonso Mena S.
* Más abajo, con Lina Cárdenas, Mario Andrés Lince, José Julián Mena Rivera y Santiago José Mena Cárdenas.
* Después, con Alejandro Cardona y Alejandro Mosquera, entre otros.
* La sexta fotografía fue captada el sábado 10 de septiembre en clase de periodismo. En ella aparecen con Ana María Alzate y Andrés Felipe Carmona, de izqueirda a derecha y de pie, Mónica Saavedra, Miguel Espinosa, Camila Díaz, Diana Carolina González, Luis Alfonso Mena, Diana Lizeth Zapata, Katherine Getial y Lina Cárdenas. Sentados, en el mismo orden, Óscar Pulido Cortés, Laura Cristina García, Luis Fernando León y Mario Andrés Lince.
* Al final, las tres ediciones de PARÉNTESIS, correspondientes a la No. 13 (noviembre-diciembre de 2010), la No. 14 (marzo-abril de 2011) y la No. 15 (mayo-junio de 2011), con las que el periódico participó en el concurso.

2. Ensayo. En el foro Un Viaje por la Comunicación

Poder, medios de élites y 
periodismo alternativo (*)

-En Colombia el periodismo ha estado indefectiblemente ligado al poder político de las élites. Y, por años, el periodismo de contrapoder se ha enfrentado al dilema de si su destino es ser una voz marginal que grita en el desierto, o convertirse en un medio de masas, para enfrentar con suficiencia a los mass media.

-¿Qué es y qué no es el periodismo alternativo? El periódico Paréntesis, con el poder de la palabra independiente, y el portal ¡Periodismo Libre!, que obra como su complemento en la Internet, son dos experiencias nacientes para hacer periodismo alternativo. Con la gente está el poder de la palabra libre.

Por Luis Alfonso Mena S. (**)
Agradezco a la profesora Camilia Gómez y a su equipo de jóvenes estudiantes organizadores de este foro por la invitación que me cursaron para venir a hacer un Viaje por la Comunicación, a debatir sobre el oficio del periodismo, a tocar los entramados del poder político y de los medios tradicionales que le son inherentes y a escudriñar la respuesta a éstos, la de los medios alternativos, la del periodismo independiente. Nada más apropiado que un certamen académico para culminar uno de los semestres de mayor controversia, pugnacidad y luchas que han tenido lugar en la historia de la Usaca, como seguimos llamando, recurriendo al legado fundacional, a nuestra querida Universidad Santiago de Cali.

Durante 26 años largos, tal vez más de los que debí, entre el 1 de agosto de 1981 y el 5 de noviembre de 2007, estuve recorriendo el camino del periodismo en los llamados grandes medios de comunicación, y al terminar el ciclo por sus laberintos, como trazando una parábola en el tiempo, he regresado al punto de mi partida, al periodismo alternativo, aquel que inicié en el lejano octubre de 1973 en el Instituto Técnico Nacional de Comercio Simón Rodríguez, Intenalco, en el periódico Voz Estudiantil, y continué, aún sin haber terminado la escuela secundaria, como corresponsal del semanario Voz Proletaria, entre el 15 de septiembre de 1978 y el 27 de agosto de 1980.

En Colombia el periodismo ha estado indefectiblemente ligado al poder político de las élites. No sólo porque los grandes medios, desde los albores de la República, las representan y contribuyen en la defensa de sus intereses, sino porque muchos de sus exponentes fundaron y dirigieron, primero, periódicos y, luego, emisoras radiales y televisivas. Y crearon las normas que las regulan.

El periodismo alternativo, unas veces como resistencia, otras como vocero de las resistencias, ha tratado de arañar el poder hegemónico del sistema bipartidista y de los diversos regímenes políticos que, sucesivamente, han sostenido el statu quo, pero sigue a mitad de camino.

Por años, el periodismo de contrapoder se ha enfrentado al dilema de si su destino es el de ser una voz marginal que grita en el desierto, o el de convertirse en un medio de masas, para enfrentar con suficiencia a los mass media.

Al abordar la historia del periodismo de contrapoder (o “disidente”, como lo llama Kesler, o radical, al decir de Atton, o simplemente alternativo, como lo estudian Simpson, Downing, Serrano, Parra, Ramonet, Pilger, Chomsky), hay un punto de referencia obligado, ineludible: la revista Alternativa, que apareció en la finalización del régimen de exclusión identificado en nuestra historia como el Frente Nacional, circuló entre el 15 de febrero de 1974 y el 27 de marzo de 1980 y marcó un hito en el ejercicio del periodismo, precisamente, alternativo, crítico, contestatario e independiente en Colombia.

Hoy, luego de 31 años de concluida aquella experiencia periodística, cuyo principal logro fue, en nuestra opinión, haber sustraído el periodismo de izquierda y, si se quiere, el periodismo revolucionario, de los círculos restringidos y marginales en que históricamente ha estado, sus propósitos primigenios conservan plena vigencia.

Ellos eran cuatro: 1.- Ejercer la contra-información. 2. Divulgar en lenguaje periodístico las investigaciones sobre los problemas del país. 3.- Visibilizar a los actores sociales y sus luchas. 4.- Servir de canal de unión a las fuerzas contrarias al statu quo, incluidas las de izquierda.

¿Qué es un medio de comunicación alternativo?
Ante todo, planteo que el periodismo alternativo es confrontación con el poder, de ahí que lo califiquemos de contrapoder. Confrontación que incluso, y hasta con mayor razón, implica enfrenar el poder al que se puede ser afín en determinado momento por razones ideológicas, filosóficas o políticas. Lo cual podría conducirnos a afirmar que el alternativo es el periodismo de verdad.

El periodismo alternativo parte de la independencia y, consecuencialmente, es crítico. Pero crítico no sólo con las clases o grupos de poder dominantes en los ámbitos político, económico, social, sino también con quienes enfrentan esos poderes en la medida en que sus prácticas no correspondan a los comportamientos éticos, de transparencia que deben caracterizar la gestión pública, sea ella estatal o privada, esto es, social, ciudadana.

Cuando hablamos de alternativo hacemos referencia a una opción diferente, a la contraparte, a la disyuntiva, a la alteridad, al otro. Por lo tanto, en la sociedad escindida en clases como la nuestra el periodismo alternativo es esencialmente anticapitalista, confronta el poder de los monopolios y las corporaciones que detentan y ostentan el dominio y, consecuencialmente, visibiliza las luchas que obreros, campesinos, comunidades urbanas y rurales, capas poblacionales intermedias y profesionales desarrollan para contrarrestar el mundo del capital.

El periodismo alternativo procura dar voz a los actores sociales que no encuentran eco, ni de sus propuestas ni de sus ejecutoras, en los medios de las élites. Pero, por sobre todo, procura difundir otra visión de la sociedad, aquella que no se puede expresar en los medios masivos porque no representa mercancía atractiva para el consumo de las audiencias o, lo más grave, porque contradice intereses particulares o corporativos de los grupos dominantes y, como resultante, afecta "su sosiego", valga decir, podría originar algún leve temblor en el statu quo.

Con Pascual Serrano, Javier Parra (1) y otros muchos que han incursionado en aproximarse a una especie de tipología del periodismo alternativo podríamos resumir las siguientes características:

1. Hacer periodismo alternativo implica una decisión política, pues la información es una confrontación de modelos sociales.
2. Se propone difundir una visión diferente de la sociedad, otra óptica del mundo, que cuestiona el imperio del mercado en las relaciones sociales y culturales.
3. Desarrolla un modelo de periodismo humanista, decente, digno, partidario de un orden social más justo.
4. Tiene un deber moral y ético: informar sobre los sin voz, los humillados, los excluidos, los desplazados por los poderes, los olvidados, los que sufren.
5. Toma partido por los de abajo, por la gente del común, pero no es panfletario.
6. Pone en cuestión los conceptos tradicionales de neutralidad, pluralidad, imparcialidad, objetividad.
7. Lucha contra el silencio mediático: hace visible la protesta social, los pronunciamientos y movilizaciones populares.
8. Registra una participación colectiva en el trabajo y la toma de decisiones periodísticas fundamentales.
9. Su organización interna tiende a ser horizontal, procura no desarrollar las estructuras verticales de la empresa comunicacional tradicional.
10. Rechaza las ataduras comerciales, las prebendas, los halagos y la lisonja típica del periodismo tradicional.
11. Aunque tiene una influencia directa escasa, si proyecta una influencia indirecta importante en organizaciones sociales.
12. No sólo informa sino que educa y organiza a las comunidades.
13. No se limita a su papel político. Interactúa en las comunidades de donde procede.
14. En la práctica ejerce la contrainformación frente a los grandes medios masivos, que son los que moldean los estados de opinión.
15. Para ello requiere no sólo claridad política sino solvencia y calidad profesional.
¿Qué no es un medio de comunicación alternativo?
Sobre el periodismo alternativo existen muchos mitos, a partir de los cuales podríamos identificar qué no es esta modalidad de periodismo.

1. Se cree que por ser crítico y por cuestionar el poder y sus detentadores, el periodismo alternativo no investiga sino que simplemente opina.
2. Se cree que porque toma partido por los excluidos, las minorías y sus derechos es eminentemente sesgado.
3. Se cree que no contrasta fuentes, porque no puede reproducir las lógicas engañosas de los medios masivos tradicionales, y que por lo tanto no está interesado en la veracidad.
4. Se cree que es una forma de periodismo supra politizada a la que no le interesan los asuntos del ser individual, sus cuitas, sus vicisitudes.
5. Se cree que está condenado a la marginalidad, que por su carácter heterodoxo, de nadar en la mayoría de los casos contra la corriente, como el salmón, está condenado al ostracismo.
6. Se cree que es una forma de periodismo aburrida, solo para convencidos, intelectuales y gente culta de izquierda.
7. Se cree que por ser alternativo debe rechazar las otras formas de escribir, incluidas las teorías de los géneros periodísticos clásicos.
8. Se cree que para garantizar su independencia no puede publicar avisos, así sea con una selección previa muy rigurosa.
9. Se cree que no lo pueden hacer sino quienes tengan una opción política de izquierda absolutamente definida.
10. Se cree, en fin, que el periodismo alternativo es cuestión de unos pocos contestatarios que todo lo rechazan y no ven nada bueno en ninguna parte.
Nada más alejado de la realidad y de las necesidades de hoy. Aunque este decálogo, al que se podrían agregar otras debilidades más, deriva de las críticas que se le formulan al periodismo alternativo en diversos ámbitos de la sociedad, nada de ello debe figurar en la ruta de una medio alternativo.

Por el contrario, su gran reto es vencer todos estos mitos y encaminarse por la senda de llegar a los más amplios conglomerados sociales, con sencillez, sensibilidad, agilidad, flexibilidad, lo cual no significa despojarse de su firmeza y rigurosidad, ni de sus opciones, que son, precisamente, procurar la verdad, descubrir las lacras que afectan a los más débiles y ayudarle a la sociedad a avanzar de verdad, con la visibilización de todos aquellos que buscan la transformación de las comunidades en particular, o de las sociedades entendidas como aldeas globales.
La experiencia del periódico Paréntesis
Es la tarea que nos hemos propuesto con nuestro periódico Paréntesis, el ejercicio de comunicación alternativa que desarrollamos con un núcleo de jóvenes, principalmente surgidos de las clases de periodismo en la Usaca, y que hoy en día, al dar lo que hemos definido como un salto cualitativo, se propone salir de los marcos del mundo universitario para proyectarse en toda la ciudad, ser un periódico para la población caleña, no solo para los estamentos de la Universidad Santiago de Cali.

Paréntesis es una escuela de formación en periodismo: en el manejo competente de los géneros, en la destreza en la investigación rigurosa, en la limpieza de la escritura, en la solvencia de la opinión argumentada; pero, también, en la capacidad de propuesta, en el interés por hacer buen periodismo, y ante todo, en el actuar para corresponder al compromiso con los que nos necesitan.

Nuestro poder no es el político ni el económico. Nuestro poder es el más sencillo y accesible, pero a la vez uno de los más escasos en la sociedad capitalista, segregacionista y excluyente: el poder de la palabra, y no de cualquier palabra, sino el poder de la palabra independiente.

Somos poder, sí, pero ético. Y ese poder nos hace libres. Porque el pensamiento jamás se pondrá poner preso ni secuestrar.

Así, nuestros dos medios, Paréntesis, con el poder de la palabra independiente, y ¡Periodismo Libre!, el blog que obra como complemento o amplificador en la Internet, son dos medios para hacer periodismo de verdad, que es aquel que sólo se hace cuando nos sentimos libres. Porque el periodismo es liberación también.

En una hoja volante o en un gran rotativo. En cualquiera de esos escenarios el norte debe ser la libertad. De lo contrario, no vale la pena. El periodismo se ejerce con autonomía, con independencia o no se ejerce. El periodismo es una forma de ser libre. Ahí radica su esencia.
Con la gente está el poder de la palabra
Apreciados amigos que nos acompañan en este viaje por la comunicación: deseo concluir el trayecto que ustedes han tenido la deferencia de dejarme transitar con una anécdota que tal vez resuma todo, o gran parte, de lo que he dicho, una circunstancia que puede sonar a casualidad, pero que constituye una de esas casualidades que suelen representar la causalidad de lo que hacemos.

El lunes festivo 6 de junio debí interrumpir, a punto de ser las 7:00 de la noche, la preparación de esta ponencia porque días atrás había adquirido el compromiso de acompañar una tertulia literaria organizada por una pareja de esposos en el barrio Terranova, situado a las afueras del municipio de Jamundí.

La idea era no sólo participar de sus inquietudes literarias, sino cubrir para Paréntesis, nuestro periódico, ese ejercicio comunitario. Cuando llegamos a la casa de la reunión los asistentes no cabían allí. Mayores, jóvenes y niños se apeñuscaban en la pequeña residencia de este barrio popular expectantes ante la oferta cultural que los convocantes anunciaban. Y a medida que avanzaba la velada, llegaban más y más personas: parejas jóvenes, madres solitarias, abuelas, niños…

El primer punto, atérrense ustedes, era la entrevista colectiva al autor de un libro. Sí, de un libro, en esta época en la que dicen que los libros están en desuso, a punto de desaparecer. El autor del mismo se hallaba en el sitio. Se supone que los concurrentes habían leído un capítulo de la obra, escrita sobre Caicedonia, un pueblo del norte del Valle. Nadie se escondía, por el contrario, todos aguardaban el turno para hacer sus preguntas. Y como el capítulo leído hablaba de un culebrero, pues todo giró en torno de esa figura de la picaresca criolla.

Poesías, una interpretación en flauta, una historia gráfica, una dramatización sobre un culebrero, una abuela que no paraba de pedir la palabra para que la dejaran leer sus poemas garrapateados en el cuaderno grande de uno de sus nietos…

Era, ni más ni menos, la iniciativa de la comunidad, el ejercicio de la palabra, del poder de la palabra que no pedía permiso para expresarse y para ser ejercido. Allí, en esa casa sencilla demarcada con el número 20-17 de la Calle 48 B Sur, del barrio Terranova de Jamundí, sin proponérnoslo, habíamos encontrado dos de las más importantes formas del periodismo alternativo

Una: la comunidad asumiendo el poder de la palabra. Esto es, empoderándose. Dos: la comunidad necesitada, tal vez sin reclamarlo, de un medio que dé a conocer lo que ella hace, que haga visible esa bella velada, que saque a la luz el actuar vivificante de la palabra. Allí estaba la razón de ser del periodismo alternativo, en medio de 40 personas que inundaban aquella casa, a la que para ingresar varios de los que estaban dentro se tenían que salir.

Ningún medio de la élite cubriría ese encuentro. Para ninguno de ellos esa realización comunitaria sería importante. No vendería. Allí no había famosos ni poderosos.

Para el periodismo alternativo ese mundo comunitario sí es vital. Para hacer valer su poder es el periodismo alternativo. Esa es su misión. Para eso está. En esa pequeña casa repleta de gente sencilla estaba la razón de ser del periodismo de verdad.

Muchas gracias, apreciados amigos y amigas.

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(1) Ver los artículos “Otro periodismo también es posible”, de Pascual Serrano, en: www.pascualserrano.net, y “Los medios alternativos y su influencia social y política”, ponencia presentada en la fiesta del Partido Comunista de Aragón Zaragoza, el 5 de mayo de 2007.

(*) Este texto es un resumen de la ponencia presentada en el Foro Un Viaje por la Comunicación, organizado por estudiantes de sexto semestre de Comunicación Social de la Universidad Santiago de Cali, cumplido el miércoles 8 de junio de 2011, en el auditorio de la CVC, en Cali. 

(**) Periodista, abogado, candidato a magister en historia de la Universidad del Valle. Director del periódico independiente Paréntesis y de la revista virtual ¡Periodismo Libre! luismena7@gmail.com.
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Fotos: Santiago José Mena Cárdenas.
Las fotografías que acompañan este texto corresponden al desarrollo del Foro Un Viaje por la Comunicación, cumplido en el auditorio de la CVC de Cali.

3. Crónica. La historia ganadora del Bonilla Aragón

 Los años del Obrero

Con la llegada de personas procedentes de distintos lugares del país producto del conflicto armado, el barrio pasó de ser un sitio bohemio, por el que circulaban estrellas de la salsa y del fútbol, a ser el lugar indicado para establecer bodegas de reciclaje como único medio posible para sobrevivir.

Por Ana María Alzate S. y Andrés Felipe Carmona B.
Reporteros de Paréntesis (*)
Hacia el año de 1918 se fundó el barrio Obrero en Cali, conformado en un comienzo por ferroviarios, artesanos y personas venidas de otros departamentos, especialmente de la costa Pacífica.

“Del Barrio Obrero a la 15 un paso es, cantando bajito yo me iba a pie”. Con este coro de la canción del salsero Willie Rosario es como Ernesto Pardo recuerda el barrio que lo vio crecer.

Desde sus inicios, el Obrero, ubicado en el centro de Cali, ha sido reconocido por sus innumerables sitios de rumba, donde se escucha música cubana, tangos argentinos y en especial la salsa. 

Hacia la década de los años 50 del siglo pasado, estos sitios empezaron a reconocerse a lo largo de la ciudad como la zona de tolerancia, ubicada entre la carrera 14 y la calle 18, donde actualmente se encuentran talleres mecánicos. En ese entonces al sector llegaban mujeres conocidas como coperas, las cuales ejercían la prostitución. También existían teatros de cine x, que frecuentaban habitantes del sector.

En la misma época, en el Obrero se empezaban a escuchar las primeras melodías cubanas de cantantes como Celia Cruz, Benny Moré, Daniel Santos, Trío Matamoros, entre otros. Este boom se dio gracias a que dichas melodías ingresaban por el puerto de Buenaventura.

Se escuchaban en bares como El Avispero, La Matraca, Rayo X, Mickey Mouse, Merejo, La Terraza y Danubio Azul, de donde surgieron canta autores locales como Edulfamit Molina Díaz, más conocido como ‘Piper Pimienta’ o ‘El Showman de la Salsa’.

Con la llegada de personas procedentes de distintos lugares del país producto del conflicto armado, el bario pasó de ser un sitio bohemio a ser el lugar indicado para establecer bodegas de reciclaje, como  medio posible para sobrevivir.

Los recuerdos
Al recorrer las calles, Ernesto Pardo, un hombre de 69 años, recuerda con nostalgia aquel barrio que lo vio crecer.

Lo primero que rememora son las calles sin pavimento de ese entonces, calles rodeadas de casas construidas con adobe, esterilla y aleros en los techos para cubrirse de las fuertes lluvias. Aleros que fueron testigos de largas conversaciones entre amigos.

Él solía frecuentar diferentes bares del barrio, los cuales estaban abiertos toda la semana, las 24 horas del día. Ir a disfrutar una noche fuera de casa era todo un acontecimiento, la pinta jugaba un papel  fundamental a la hora de bailar, tomar y, ¿por qué no?, conquistar.

Las camisas con estampados llamativos, los pantalones bota campana y los zapatos de charol bicolor eran el atuendo preferido de todos los hombres que frecuentaban estos lugares.

En algunos fines de semana la casa materna de don Ernesto, construida hace 80 años, era el epicentro para pasar un rato agradable con su familia, vecinos y amigos. En el patio se colocaban dos mesas donde se servía la comida y el sifón (barril con cerveza).

En estas reuniones no podían faltar ni el aguardiente Blanco del Valle, ni los long play de la Sonora Matancera, testigos de muchas fiestas en el Obrero. “Mi casa era de puertas abiertas si de reunirse con amigos se trataba”, comenta don Ernesto.

Aún recuerda como si fuera ayer los conciertos que durante décadas se realizaron en los teatros más famosos de la ciudad, uno de ellos muy cerca al barrio, el teatro Sucre.

Estrellas de la salsa
En este se presentaban grandes estrellas de la guaracha como Daniel Santos, Celia Cruz con la Sonora Matancera, Tito Cortez, Héctor Lavoe, Ismael Rivera y quien no podía faltar, el niño del barrio, ‘Piper Pimienta’. En el parque también se hacían pequeños conciertos llamados retretas, donde se presentaban grupos locales.

Pero el Obrero no fue únicamente cuna de grandes músicos sino también de grandes estrellas del futbol. En el sector existía un sitio con más o menos 10 canchas llamado Lonchan –hoy en día es la calle 25.

Este lugar era concurrido por pequeños empresarios del futbol que iban exclusivamente a elegir jóvenes con técnicas para jugar al futbol. Este fue el caso de Alex Escobar, más conocido como ‘El Pibe del Obrero’, quien durante años jugó para el América de Cali. 

La salsa no fue lo único que logró convocar a la gente del barrio. La religión católica también lo hizo. En la Semana Santa o en las procesiones de la Virgen del Carmen no paraban las festividades.

Lastimosamente todo en el Obrero fue cambiando. “El barrio es tranquilo, pero a veces se vuelve pesado por tanto comercio, donde uno se descuide lo venden por chatarra”, afirma con ironía María Fernanda Pardo, quien frecuenta el barrio.

Lo único que se conserva de la década de los años 50 es el bar La Matraca, la Iglesia, el parque y una que otra casa con la estructura de la época. El barrio perdió la tranquilidad y seguridad con la que Ernesto lo recuerda. Se volvió una zona para el comercio automotriz.

Un olor a laca, jóvenes vestidos de overol, manos llenas de grasa, llantas y recicladores, es lo que predomina hoy en día en el Obrero.

(*) Esta crónica fue la ganadora del premio de periodismo Alfonso Bonilla Aragón 2011, en la modalidad de periodismo universitario.   

anita.alzate@hotmail.com, andriw18@hotmail.com.

4. Noticia. El Suplantador, libro de Andrés Pachón

La vida de un ‘gentleman’ estafador

El suplantador es el segundo libro de Pachón, luego de que en el 2003 su tesis de grado fuera publicada bajo el título de 87 Veces Sí, la Masacre del Diners Club (Editorial USC), en coautoría con Luis Alejandro Amaya. Pachón Arbeláez escribió también en el periódico universitario Paréntesis.

El periodista caleño Andrés Alfonso Pachón Arbeláez acaba de publicar con la editorial Random House Mondadori El suplantador, la historia real de Juan Carlos Guzmán Betancourt, “el estafador colombiano más buscado en el mundo”.

Pachón es egresado de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Santiago de Cali, fue reportero del periódico Paréntesis y en la actualidad se desempeña como editor de la Agencia Española de Noticias, EFE.

Comparado por algunos con Frank William Abagnale Jr., el hombre a quien Leonardo DiCaprio interpretó en la película Catch me if you can, el colombiano Juan Carlos Guzmán Betancourt ha sido uno de los estafadores más buscados en el mundo por varias agencias policiales, entre ellas Interpol.

5. Entrevistas. Comunidad de Paz de San José

“La paz viene de adentro,
no se logra con las armas”

Los campesinos, de gira por el Viejo Continente, presentaron lo que Amnistìa Internacional considera la propuesta de paz más seria y el camino justo de la población civil para alcanzar la paz en Colombia. “Al Gobierno colombiano no le pedimos nada. Simplemente que nos dejen vivir en paz”, dicen los líderes de esta comunidad.

Por Amnistía Internacional (*)
Especial para ¡Periodismo Libre!
Nora (**) y Eusebio (**) finalmente pudieron conocer la nieve. Llegaron a Roma después de un viaje de más de 42 horas: dos horas y media a caballo, una hora en un pequeño jeep, 23 horas en autobús hasta Bogotá, 13 horas de avión hasta Roma, sin contar los tiempos de espera en aeropuertos.

El termómetro marcaba “cero grados”, pero un día después de su arribo, aún cansados y sin habituarse al cambio de horario, estaban ahí, en el oratorio de la iglesia Escalabrini, para encontrar el grupo 208 de Amnistía Internacional de Fidenza y Fiorenzuola. Alrededor de 50 invitados, entre miembros de Amnistía y simpatizantes, asistieron al encuentro para escuchar la experiencia de dos líderes de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó.

“Hemos venido en otras oportunidades a Europa, pero es la primera vez que venimos en invierno –dice Nora- esperamos poder soportar el frío”, dicen.