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domingo, 23 de enero de 2011

EDICIÓN No. 29

ÍNDICE

1. Análisis. Rebaja del 21,5% en la hora/cátedra
En la Santiago, profesores pagan los platos rotos

2. Denuncia. ¿Qué pasa en Comunicación Social de la USC?
Carta urgente

3. Análisis. La coyuntura política en 2011
El somnífero Santos y las luchas sociales

4. Análisis. Comparativo de dos ciudades
La violencia en Juárez y Cali

5. Ensayo. Economía y sociedad ( I )
¿Qué es la globalización?

6. Informe. Funesto récord en 2010
Asesinados 40 periodistas en
seis países latinoamericanos

7. Noticia. ¿Y la seguridad democrática?
Colombia: cifras alarmantes de
crímenes cometidos por paramilitares

8. Informe. Desempleo allá y acá
Regreso de colombianos por
la crisis económica en España
 
INVITACIÓN ESPECIAL:
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Jueves 27 de enero: presentación del libro Descifrando huellas.

Lugar: Auditorio No. 1 de la Biblioteca Departamental 
Jorge Garcés Borrero. 
 Entrada libre.

Organiza: Feriva S.A.

 Hora: 7:00 p. m.

1. Análisis. Rebaja del 21,5% en la hora/cátedra


En la Santiago, profesores 
pagan los platos rotos

La fina vajilla santiaguina se rompió. No basta con pegar sus pedazos. Los responsables de la quebrazón deben ser desenmascarados. La Santiago urge renovación, pero de verdad, no un simple cambio para que todo siga igual.  Se han generado círculos que podríamos denominar clientelas “académicas”, en las que pequeños o grandes poderes pasan sobre los derechos de docentes y empleados de diferentes niveles y desconocen méritos y logros, imponen sus decisiones, todo con tal de mantener el mando sin disensiones. Se requiere reforma académico-administrativa.

Por Luis Alfonso Mena S. (*)
Como suelen decir los viejos, la cuerda se rompe por el lado más débil.

Ningún proverbio más pertinente para resumir lo que está ocurriendo en la Universidad Santiago de Cali, USC, en relación con la búsqueda de soluciones a la profunda crisis financiera, administrativa y de gobierno que sacude a la institución.

Una de las medidas acordadas entre comisiones de las Directivas de la USC y del Sindicato del Alma Máter fue rebajar en un 21,5% el salario de los profesores vinculados en la modalidad hora/cátedra, que son un alto porcentaje en la institución.

Así, la hora/cátedra pasó de $39.247, en 2010, a $30.800 en 2011. Y, además, para los tres años siguientes pactaron leves incrementos que nunca regresarán el valor de la hora al monto del año 2010.

El Acuerdo, firmado el 21 de diciembre, establece que en 2012 la hora/cátedra será pagada a 31.800; en 2013, a $32.800, y en 2014, a $34.000.

Con esta decisión, incluida al lado de otras medidas de ajuste, se pretende afrontar el elevado déficit económico que tiene la institución.

Lo grave es que la solución recae sobre los hombros de la mayoría de los docentes, que son hora/cátedra, como si ellos fueran los responsables de la crisis. De esta forma, terminan pagando los platos que otros rompieron.

En realidad, la responsabilidad de la crisis se encuentra en otros ámbitos, que apenas empiezan a salir a flote, entre ellos el desgreño administrativo, el clientelismo interno, la politiquería y el desangre con la contratación en obras, servicios y en otras esferas.

Por ejemplo, un informe de auditoría sobre la escuela de posgrados de la institución hace graves revelaciones y muestra no sólo la existencia de una costosa nómina ejecutiva con millonarios sueldos, sino unos directivos universitarios cobrando por aparte honorarios anuales de entre $20 millones y $59 millones en maestrías y especializaciones.

Lo hallado en el Informe de Auditoría a los Programas de Posgrado evidenció un odioso abismo entre un grupo reducido de directivos con millonarias asignaciones y honorarios y el resto, la gran mayoría, que debe pelear, semestre a semestre, la asignación de cursos para completar ingresos mínimos.

Pero este es solo un caso entre muchos. Mientras se afecta el salario de los profesores de contrato especial u hora/cátedra, que, reitero, son la mayoría de una nómina de más de mil docentes, se crean nuevos cargos de directores de departamentos, entes producto de una reforma reciente.

Éstos tienen las mismas funciones de los directores de programas, cargos que, sin embargo, siguen existiendo de manera paralela, en un ejemplo típico del desorden administrativo que cuesta mucha plata.

En la coyuntura actual, la situación de los docentes se ve agravada aún más por la falta de seguridad social que los aqueja, pues la USC no paga a tiempo a las EPS, circunstancia que redunda en desatención y riegos de salud y vida para los profesores y sus familias.

El mismo retraso se presenta en otros rubros, como el de las pensiones, a pesar de que los porcentajes correspondientes a los docentes son descontados de las mesadas pagadas a ellos.

Los profesores, además, de acuerdo con lo pactado en la Convención Colectiva de Trabajadores en julio de 2010, ya no recibirán sino una prima extralegal, en vez de dos, lo cual constituye otro aporte de los docentes en procura de solución a la crisis económica institucional.

Patrimonio de la ciudad
La Santiago de Cali es una universidad sui géneris, pues aunque no pertenece al Estado, tampoco es propiedad de un emporio típico, de aquellos en los que la educación superior es un negocio que rinde frutos a un grupo de capitalistas.

Se supone que en la Santiago lo producido por ella tiene como destino la redistribución en su desarrollo académico con énfasis en la investigación científica, en el mejoramiento de su infraestructura y en el bienestar de uno de sus nervios vitales, los docentes.

Ella es un patrimonio de Cali que ha contribuido a formar centenares de miles de personas procedentes de los estratos bajos y medios de todo el Valle del Cauca, lo cual pone en evidencia su importancia social y las características particulares que la hace sujeto de un mayor control colectivo.

Recuerdo lo anterior debido a observaciones de algunos que consideran que los problemas de la institución no se deberían hacer públicos, pues creen que ello le hace daño y empeora los estigmas que la afectan.

Además, sostienen que no se hace el mismo control sobre las otras universidades de la ciudad, nada exentas de problemas y presencia de irregularidades y exclusiones, como también lo hemos dicho en diferentes escenarios.

Sin embargo, los problemas no se solucionan tapándolos ni mirando los males de los vecinos, mucho menos en una institución como la Santiago, con un presupuesto más grande que el de la mayoría de los municipios del Valle.

Sobre todo, porque, como suele ocurrir cuando nos referimos a los recursos públicos, estatales, la Santiago es de todos, pero al mismo tiempo de nadie, y ello ha generado históricamente ambiciones de grupos advenedizos e inescrupulosos.

Estos se han sucedido, han cambiado de nombres y de vestimenta, pero han estado ahí, convirtiendo la institución en su modus vivendi, asumiéndola como su hacienda.

Las clientelas “académicas”
Por eso hizo carrera recientemente una frase en el sentido de que la Santiago se manejaba “como una familia”, pero no una familia grande, sino de grupos oportunistas que tejieron redes clientelares para usufructuarla a su antojo, hasta esquilmarla y llevarla al borde de la bancarrota.

Y en este ambiente surgieron también toda clase de poderes que fraccionaron en feudos y parcelas la Universidad hasta el punto de hablarse de que a tal o cual persona le corresponde tal o cual espacio.

Ello no es ajeno tampoco a facultades, departamentos y otras dependencias, en las que existen poderes que se sienten omnímodos e inamovibles, que defienden a como dé lugar sus parcelas, imponen, mangonean y cometen injusticias.

Esos pequeños o grandes poderes pasan sobre los derechos de docentes y empleados de diferentes niveles y desconocen méritos y logros, dictan sus decisiones, todo con tal de mantener el mando permanente, sin disidencias.

Así, se han generado círculos que podríamos denominar clientelas “académicas”, en las que los beneficiados deben rendir tributo a sus líderes para garantizar la reanudación de contratos y no caer en desgracia con sus jefes.

Por eso, hoy está en marcha un debate sobre los mecanismos para afrontar la crisis que involucra a todos los estamentos de la institución, debate dentro del cual se cuestiona descargar los efectos de esa crisis y su resolución en los hombros de los más débiles: la base profesoral y los trabajadores y empleados de rango medio y bajo, de salario mínimo, como ha ocurrido.

No se trata de esperar a que la Universidad tenga que cerrar para que “todos pongan”, como dicen algunos, pero no se puede recurrir al expediente fácil de que en el “todos ponen” sean los profesores hora/cátedra los que paguen las piezas más costosas de la vajilla.
Entre otras cosas, porque rebajar el sueldo a los trabajadores infringe la normativa laboral colombiana y, principalmente, porque muchos de los responsables del desgreño siguen como si nada hubiera pasado.

Preguntas latentes
Son muchas las preguntas que están por ser resueltas. La investigación de las causas de la crisis debería ser tarea prioritaria, porque no bastan los ajustes, los apretones, para que, como ha ocurrido en otras oportunidades, lo ahorrado se vuelva a dilapidar y la crisis continúe.

¿Cuánto costó, en verdad, la reforma del frontispicio de la Universidad? ¿Cuánto, el noticiero que creó la USC y salió del aire? ¿Cuánto, la millonaria pauta publicitaria y el pago de “asesores”? ¿Cuánto, las elecciones de órganos de “cogobierno”? ¿Cuánto, el funcionamiento del sobredimensionado Consejo Superior?

¿Cuánto costaron las numerosas celebraciones con ocasión de los 50 años y otras festividades? ¿Cuánto, la escuela de posgrado y su costosa nómina de directivos y honorarios? ¿Cuánto, los aires acondicionados vetustos instalados en el edificio de Comunicación Social? …

Las preguntas son muchas más y, en todo caso, no parece que la respuesta estuviera en la base profesoral, a la que ahora le cobran los platos rotos.

El debate, a diferencia de lo que creen los viejos y recientes partidarios del “rayón y cuenta nueva”, apenas comienza. Bienvenido. El saneamiento de la Universidad lo requiere.

Los problemas no se arreglan tapándolos y diciendo, como algunos: “Al que no le guste esto, que se vaya”. No señores, así no se resuelven los problemas de la USC.

El Consejo Superior y demás organismos del llamado cogobierno deberían también ser remozados y democratizados, para que cumplan con su papel y no sean simples apéndices del poder.

Su inoperancia en el sentido de fungir como escenarios de debate y controversia democráticos hace parte de los orígenes de la crisis.

La discusión sigue
Las organizaciones estudiantiles, el Sindicato de Profesores, el Claustro Universitario, las cooperativas y organismos similares, los periódicos y demás medios de expresión que circulan dentro de la institución deben tener acceso, sin restricciones, a toda la información de lo ocurrido, difundirla y promover el debate.

La democracia de verdad, más allá de los formalismos y la propaganda, debe abrirse paso. Es hora de la verdad, y ella debe difundirse sin censuras.

Si la Santiago es patrimonio de la ciudad, a todos nos interesa y la sociedad debe conocer lo que a ella le sigue ocurriendo. A los caleños hay que rendirles cuentas.

La fina vajilla santiaguina se rompió. No basta con pegar sus pedazos. Los responsables de la quebrazón deben ser desenmascarados.

La Santiago urge renovación, pero renovación de verdad, no un simple cambio para que todo siga igual.

En manos de docentes, estudiantes y trabajadores está su destino.

(*) Docente de la USC, director de la revista virtual ¡Periodismo Libre! y del periódico universitario Paréntesis.

2. ¿Qué pasa en Comunicación Social de la USC?

Carta urgente

A continuación transcribimos el texto de la carta dirigida por Luis Alfonso Mena S., docente de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Santiago de Cali, USC, y director de ¡PERIODISMO LIBRE!, a la Junta Directiva y a la Comisión de Reclamos del Sindicato de Profesores de la institución, Siprusaca, solicitando su intervención para evitar el deterioro de su situación laboral en dicha Facultad y denunciando el maltrato del que viene siendo objeto de tiempo atrás.

Cali, jueves 20 de enero de 2011

Compañeros
JUNTA DIRECTIVA Y COMISIÓN DE RECLAMOS DEL SINDICATO
DE PROFESORES DE LA UNIVERSIDAD SANTIAGO DE CALI, SIPRUSACA
E. S. C.

Apreciados compañeros:

Les informo que al momento de terminar de escribir esta carta (9:00 p.m.), y de no haber la reformulación que reclamo, me encuentro contractualmente por fuera de la Universidad Santiago de Cali, USC, pues la Facultad de Comunicación Social sólo me asignó tres horas/cátedra para el período académico 2011-A, en vez de las quince que tenía en el semestre 2010-B. Tres horas adicionales, con las que se completaban seis, le correspondían en realidad a otro profesor y por lo tanto procedí a devolverlas.

Así, según el Acuerdo de la Mesa de Concertación del 21 de diciembre de 2010 firmado entre la Dirección de la Universidad y la Comisión del Sindicato, al no alcanzar las seis horas estipuladas en el mismo, se pierde mi derecho a una contratación de orden laboral, circunstancia con la cual se desconocen, además, 14 años de trabajo ininterrumpido en la formación, día a día, cátedra a cátedra, de centenares de estudiantes, muchos de los cuales se desempeñan hoy con lujo de detalles en los más diversos medios de comunicación y lugares no sólo de Colombia sino del mundo. 


Resulta paradójico y sintomático que esta situación se produzca precisamente luego del semestre en el que editara, con esfuerzo propio, Descifrando huellas. Periodismo del mimeógrafo al ciberespacio, libro que compendia, entre otros aspectos, mi aporte pedagógico a la formación de periodistas en las universidades donde he laborado. También, después de que consolidara la edición de la revista virtual ¡Periodismo Libre!, ejercicio de producción académica y comunicacional permanente. Y, además, luego de que editara el No. 13 del periódico universitario Paréntesis, taller de periodismo independiente que desarrollo con mis estudiantes del Énfasis que coordino y que tanto malestar les causó a unos pocos en la USC por los informes y cuestionamientos serios y documentados presentados en él sobre la profunda crisis de la Santiago. Paréntesis circula por el esfuerzo del docente y de sus alumnos, sin aportes económicos de la Universidad, desde 1999, cuando asumí la orientación del Énfasis en Periodismo.

Como puedo certificar de manera profusa, el deterioro de mi vinculación laboral en la USC ha sido progresivo y sin justificación profesional o académica alguna, pues, en primer lugar, semestre tras semestre he ido perdiendo carga académica y, en segundo término, se me ha negado la posibilidad de contratación con una estabilidad que evite el dramático episodio de tener que reclamar al inicio de cada período la asignación de clases, como si fuera un recién llegado al Alma Máter o no tuviera méritos, todo debido a que la Dirección de la Facultad de Comunicación Social de la USC no hace ningún reconocimiento --en la práctica, no en las palabras--, de mi trayectoria de más de tres décadas de periodismo, ni de mi aporte al Programa de Comunicación, ni de mi formación humanística, fortalecida ahora con la maestría en historia que acabo de culminar en la Universidad del Valle con elevado promedio de calificaciones.

Todo lo descrito configura un acto de maltrato institucional, de pleno desconocimiento de los derechos que me amparan, más aún si se tiene en cuenta el fuero que me cobija por hacer parte de la Comisión de Reclamos de Siprusaca. El maltrato se viene configurando, como lo he dicho, de tiempo atrás, así afirme lo contrario el decano de la Facultad, Arturo Arenas Fernández, quien, mientras dialogaba conmigo luego de la reunión general de docentes de Humanidades realizada el miércoles 19 de enero, imprimió un documento elaborado previamente por él y titulado “Caso Luis Alfonso Mena”, en el que formula cuatro puntos para tratar de justificar el deterioro progresivo de mi situación laboral.

El referido documento incluye, además, ocho cuadros con una relación incompleta de las horas que he dictado, pues el Decano dijo desconocer que yo había dado clases en el Énfasis en Periodismo correspondiente al nuevo pensum, en 2009-A, cátedras que efectivamente dicté. En ese texto resulta muy extraña la siguiente afirmación del directivo:

“En lo que podemos estar tranquilos y defender nuestra posición es que en ninguna circunstancia se ha procedido de manera irregular con el docente, ni hemos tenido el propósito de desmejorar su condición…”. (El subrayado es mío).

Ante tal confesión, surgen varios interrogantes: ¿Por qué y para quién el Decano de la Facultad de Comunicación Social de la USC tenía lista una respuesta previamente estudiada y redactada frente a unos reclamos que hasta ese momento yo no había formulado? A pesar de que él se esfuerza, sin lograrlo, en demostrar que no se me ha desmejorado, ¿no es esa afirmación una confesión implícita de que sí hay responsabilidad en el deterioro ostensible y evidente de mi situación? ¿No es acaso una anticipación para justificar lo injustificable? ¿Por qué desde antes de que yo reclamara, ya hablaba de “defender nuestra posición”, como si se tratara de una guerra con el docente? ¿Por qué si se presentan posibilidades de una mejoría contractual basada en los méritos, no en otras consideraciones, ellas no se materializan en mi caso?

En el documento se dice que no he querido participar en concursos profesorales para cargos de dedicación exclusiva, tiempo completo y medio tiempo, lo cual es falso, pues cuando se abrieron concursos para tal fin yo me encontraba laborando en el diario El País y, en correspondencia con mis valores éticos, no podía estar en otro cargo que implicara una vinculación con responsabilidades de tiempo y lugar de mayor alcance que las que ya tenía con la USC. Luego de que salí de El País, hace tres años y dos meses, aunque fueron nombrados varios profesores, incluso sin concurso, en las modalidades mencionadas arriba, jamás se me tuvo en cuenta para ellas, a pesar de que los directivos de la Facultad tenían pleno conocimiento de mi disponibilidad de tiempo y lugar desde noviembre de 2007 y se me hicieron promesas, incumplidas, de mejoramiento.

El Decano anunció en la reunión del 19 de enero de 2011 que auscultaría “otras posibilidades” de carga académica para mí que, en todo caso, no sería igual a las quince horas que tenía hasta el período 2010-B, ni sería toda en Cali, sino que incluiría algunas horas en la sede de Palmira, con las implicaciones que ello tiene para mi paupérrimo presupuesto, pues tendría que incurrir en gravosos gastos de transporte desde el municipio de Jamundí, donde resido, hasta la Villa de las Palmas.

Al momento de terminar la redacción de esta carta, reitero, estoy por fuera de la USC, pues no he recibido respuesta en sentido contrario de la Facultad de Comunicación Social.

Una reflexión final: resulta preocupante que la Facultad esté excluyendo a sus profesores periodistas, a pesar de que el aval otorgado por el Consejo Latinoamericano de Acreditación de la Educación en Periodismo, Claep, fue el resultado, en buena medida, de la alta evaluación que esta entidad hizo de los estudiantes del Énfasis que coordino.

Además de lo que ocurre conmigo, para este semestre tampoco fueron llamados a brindar su concurso los profesores Lisandro Penagos, director del programa Amaneciendo que se transmite por el canal regional Telepacífico, y Oswaldo Páez, editor de fotografía del diario El País, distinguido con premios nacionales e internacionales. Todo, a pesar de los aportes efectuados por estos docentes, como los 25 trabajos de periodismo televisivo producidos en las clases del primero, varios de los cuales fueron difundidos por Telepacífico, y la gran exposición fotográfica con trabajos de sus estudiantes organizada por el segundo y albergada durante dos meses por la Biblioteca Departamental.

De esta forma, se perjudica la formación de los estudiantes, se echa por tierra la experiencia desarrollada en el Énfasis en Periodismo, de cuyas entrañas nacieron tantos comunicadores hoy reconocidos en los más diversos escenarios, y, lo más grave, se dilapida la posibilidad de consolidar el perfil del periodista santiaguino: un humanista crítico, aguerrido y competente.

Lo que está en marcha es un acto de censura al periodismo que enseño y ejercito en la Universidad, y una persecución tipificada en la Ley 1010 de 2006, de Acoso Laboral, que las directivas de la Facultad de Comunicación Social de la USC sustentan ahora en el Acuerdo del 21 de diciembre de 2010.

Con base en todo lo expuesto, solicito de la Junta Directiva y de la Comisión de Reclamos de Siprusaca su decidida intervención para que se respeten mis derechos laborales y no se afecte más mi calamitosa situación personal, que repercute en mayor deterioro de mi estabilidad familiar y atenta contra mi dignidad.
Fraternalmente,

LUIS ALFONSO MENA S.
Docente

3. Análisis. La coyuntura política en 2011

El somnífero Santos y las luchas sociales

La pobreza crece. Un dato revelador, entre centenares, lo evidencia: en Cali, de acuerdo con información del Sisben, el 85% de la población vive en la pobreza. Ante tal panorama, ¿podrá el movimiento obrero y popular hacerle el juego a la política del somnífero social desarrollada por Santos y los ex izquierdistas adocenados?

Por Luis Alfonso Mena S. (*)
Es claro que las élites en el poder en Colombia no cederán fácilmente ante las exigencias de democracia social verdadera, no meramente retórica, y que 2011 será un año de intensas luchas protagonizadas desde los diferentes escenarios de la acción obrera y popular.

El estilo aparentemente conciliador implementado por el presidente Juan Manuel Santos, diferente en lo formal al despótico practicado por Álvaro Uribe, ha generado falsas expectativas en sectores sociales y políticos, incluidos varios de la centro-izquierda y el liberalismo, y se avizora como un somnífero paralizante y engañoso. 

4. Análisis. Comparativo de dos ciudades

La violencia en Juárez y Cali

Desde 1991, en Cali los homicidios no bajan de 1.400 al año, teniendo épocas de más de 2.000 muertos, como entre los años 1993 y 1996, período pico del apogeo del Cartel de Cali; posteriormente, más de 2.000 otra vez en el 2004, casi 2.000 muertes en el año 2009 y 1.800 en 2010. Y mientras tanto, el Gobierno local oculta la gravedad de las cifras con la invención de la “muertología”.

Por Alberto Ramos G. (*)
Durante el 2010, casi la totalidad de muertes violentas en Ciudad Juárez, México, se deben al narcotráfico. La cifra espantosa es de 3.000 personas acribilladas, mientras que en Cali, donde se cruzan varias violencias de manera diaria, la cifra para el 2010 sobrepasó las 1.800 muertes, y a causa del narcotráfico tienen un significativo porcentaje, el 30%.

Si se legalizará la producción, Cali se evitaría más de 540 muertos al año. Sin contar las muertes y agresiones ejecutadas como efecto de la “cultura del narcotráfico”, que volvió a la gente que se relacionó con este fenómeno en personas altaneras, intransigentes e intolerantes, con un sobrecargado machismo, lo cual agrava la violencia urbana. 

5. Ensayo. Economía y sociedad ( I )

¿Qué es la globalización?

Iniciamos en esta edición la publicación de una serie de ensayos escritos por el economista Arcadio José Guzmán sobre la globalización y el neoliberalismo. El tema es de vital importancia en el mundo de hoy, dejado al juego devastador de las “reglas del mercado” y de los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, convertidas en la principal forma de injerencia neocolonial en los países de economías dependientes.

Por Arcadio José Guzmán Nogales (*)
En las tres últimas décadas ha aparecido en el mundo una “nueva economía”. Por primera vez en la historia, el planeta entero está dominado por un nuevo tipo de capitalismo envuelto en redes informáticas. Capitalismo transnacional, que algunos ingenuos llaman “globalización”.

Globalización es una palabra de origen inglés, más americana que británica, y como la cultura dominante actual es la estadounidense, dicho término se ha instalado cómodamente en nuestro vocabulario. Esencialmente pretende significar que ahora somos más interdependientes, gracias a internet y demás desarrollos tecnológicos comunicativos e informáticos, que cada día nos parecemos más unos a otros, gracias al predominio del estilo cultural posmoderno, y que vivimos en una sola economía, gracias a la integración informática de los mercados sometidos a la hegemonía neoliberal. En suma, que el mundo es ahora una pequeña aldea, una “aldea global”.

6. Informe. Funesto récord en 2010

Asesinados 40 periodistas en
seis países latinoamericanos

Cuarenta periodistas latinoamericanos de seis países perdieron sus vidas en 2010 por la aplicación de diversas formas de violencia, según el informe anual elaborado por la Comisión de Investigación de Atentados a Periodistas adscrita a la Federación Latinoamérica de Periodistas, Ciap-Felap, organismo que en 2009 registró el asesinato de 32 profesionales en ocho naciones de la región.

Los países afectados en 2010 son Brasil con dos muertes, Colombia con siete, Ecuador con dos, Guatemala con dos, Honduras con 10 y México con 17. 

7. Noticia. ¿Y la seguridad democrática?

Colombia: cifras alarmantes de
crímenes cometidos por paramilitares

13 de enero de 2011, 20:54La Fiscalía General reveló que tiene documentados 173.183 casos de homicidios, 1.597 masacres y 34.467 desapariciones cometidas por paramilitares de las disueltas Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.

El registro, que recoge datos desde 2005 hasta el 1 de diciembre del pasado año, también refiere tener documentado el desplazamiento forzoso masivo de 74.990 comunidades y el reclutamiento de 3.557 menores de edad por parte de las AUC.

Según el informe, los ex integrantes del referido grupo paramilitar están implicados en 3.527 casos de secuestro, 3.532 de extorsión, 677 de violencia de género, 68 de narcotráfico y 28.167 de otras conductas delictivas, sin precisar cuáles. 

8. Informe. Desempleo allá y acá

Regreso de colombianos por
la crisis económica en España

Es probable una oleada de colombianos que pretendan regresar al país; pero les acompaña la zozobra de la inseguridad, el flagelo del desempleo, la re-adaptación a la vida cotidiana, a la incertidumbre. Las remesas pasaron de US$1.300 millones en 1999 a US$4.842 millones en 2008. Cuatro departamentos concentran el 72.4% de ellas: Valle, 28.6%; Antioquia, 16.6%; Cundinamarca, 15% y Risaralda, 12.2%.

Por Luis Carlos Lozano O. (*)
Hace aproximadamente cuatro años empezó a hundirse la barca de la economía española. Ahora ha naufragado en aguas profundas, donde el gobierno de Rodríguez Zapatero no ha podido hallar salvavidas a pesar de las diferentes reformas a la política económica que ha aplicado últimamente para rescatar a los sobrevivientes de la crisis.

Existen 4.200.000 desempleados, entre ellos miles de compatriotas. Cerca de 11.000 que no volvieron a conseguir un empleo, terminaron con el paro (subsidio de desempleo), las ayudas extraordinarias, las cuales ya fueron suprimidas con  las actuales reformas políticas.