lunes, 18 de marzo de 2013

Análisis. Luego de los combativos paros cafetero y cacaotero, siguen las protestas

A pesar de la represión por parte del Gobierno de Juan Manuel Santos, el Paro Cafetero logro conseguir en parte los objetivos planteados durante los 13 días de paro. (Foto: Vladimir Velásquez Gutierres).
El despertar de la lucha social en 2013

Nueva jornada se avecina. El martes 19 de marzo, paro de los arroceros. El miércoles 20, los trabajadores estatales y los educadores de los colegios públicos marcharán por todo el país con sus pliegos unificados. El jueves 21, los universitarios organizados en la Mane se movilizarán al presentar su proyecto alternativo de reforma educativa.

Por Santiago Mena Cárdenas

Los primeros meses de 2013 en Colombia han significado el despertar de las luchas sociales.

El 25 de febrero de 2013 se inició el Paro Cafetero en todo el país, que buscaba la reivindicación de la labor de los cafeteros colombianos, trabajadores que han sido olvidados por el Gobierno Nacional a pesar de su ardua labor.

Reclamando precios justos para su producción cafetera, durante 13 días el paro tuvo en jaque al Gobierno de Juan Manuel Santos. La lucha intensa y masiva fue reprimida de manera feroz por las Fuerzas Armadas, pero finalmente, a pesar de las maniobras dilatorias de la Presidencia, logró sus objetivos, mediante un acuerdo alcanzado el 8 de marzo.


Los cafeteros obtuvieron un gran apoyo en todo el país, reflejado entre otros en las redes sociales, espacios que se han convertido en verdaderos medidores de opinión nacional. Y fue tan duro el golpe de los cafeteros que días después se sumaron a su protesta los camioneros y los cacaoteros.
 
Los camioneros exigían al Gobierno una reducción del precio del Acpm y disminución de los peajes, pues no es rentable para ninguno de ellos realizar los largos viajes llevando carga.
 
Al igual que los reclamos cafeteros, los cacaoteros pararon por un subsidio que les garantice el pago debido del cacao, pues se les está pagando un precio que no es suficiente, tanto para la producción como para el sostenimiento de sus familias.

El paro de los trabajadores de la mina del Cerrejón, iniciada el 7 de febrero pasado, significó una exigencia a las multinacionales extranjeras, para que reconozcan mejores condiciones laborales y salariales a los trabajadores de la mina, peticiones que finalmente fueron alcanzadas.

Pero el despertar de la protesta no ha parado, los trabajadores de la Universidad Nacional entraron en paro exigiendo un aumento salarial, del cual no gozan desde hace 16 años. La protesta se lleva a cabo en Bogotá y en las sedes de Medellín, Villavicencio, Leticia y Palmira.

El miércoles 20 de marzo, los trabajadores estatales y los educadores saldrán a las calles para exigir que sus pliegos unificados sean reconocidos por el Gobierno. Los empleados del Estado reclaman incrementos salariales y otras reivindicaciones. Los maestros agrupados en Fecode marcharán contra la privatización de la educación.

Los estudiantes, congregados en la Mane, saldrán a las calles el jueves 21 de marzo, exigiendo educación gratuita y de calidad, presentando la Ley Alternativa de Educación y en apoyo a las luchas sociales del pueblo colombiano.

A pesar de la represión y la estigmatización, la lucha social no se detiene. Colombia está empezando a pelear por sus derechos, por el trabajo, por la dignidad, en contra de los atropellos y de los oídos sordos del Gobierno y de las multinacionales explotadoras.
 
@SantiMena94 

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