viernes, 20 de marzo de 2026

 


PERIODISMO LIBRE CONTRA EL IMPERIALISMO

 Por Luis Alfonos Mena S.

Amigas y amigos, gracias por acompañarnos en esta nueva reflexión de y sobre Periodismo Libre y Contrahegemónico, dos conceptos que identifican el ejercicio comunicacional independiente en el que venimos empeñados desde mucho tiempo atrás, y que hoy tienen más  sentido y asumen mayor pertinencia que nunca, habida cuenta el infierno en que convierte al planeta la principal evidencia de la hegemonía mundial, el imperialismo estadounidense, regentado por un supremacista genocida de capul naranja, que reside en  la Casa Blanca.

 

Los hemos expuesto en foros sucesivos el 9 de febrero de 2012 (“Paréntesis y la urgencia del periodismo alternativo”), el 28 de abril de 2017 (“Tres años de Pazifico Noticias”), el 4 de noviembre de 2022 (“Nuevo poder, periodismo alternativo y democratización de la información”) y 5 de febrero de 2025 (“Periodismo Libre y contrahegemónico en la era del cambio”).

 

Hoy el mayor paradigma negativo de la hegemonía es un imperio que, aunque en decadencia, soporta su poder no solo en los misiles y la intimidación nuclear, sino en el copamiento de las mentes de millones de seres que, obtusos, obnubilados, humillados, lo siguen asumiendo como el sueño americano.

 

No es solo un asunto objetivo, de subsistencia frente a las terribles desigualdades que persisten en la mayoría de la población mundial. Es un factor subjetivo, el más importante en la definición de hegemonía, lo que hace que esos millones de seres perciban, sin pensarlo siquiera, porque se instaló en sus inconscientes, que “EE.UU. es el sueño”, a riesgo de la esclavitud laboral, la segregación racial y el crimen consuetudinario contra los migrantes y las minorías.

 

Amigas y amigos, hoy quiero llamar la atención sobre el gran problema de la humanidad: la amenaza que representa un grupo de plutócratas gringos e israelíes encumbrados en Washington para determinar el sometimiento del mundo, un conjunto de poderes económicos, militares y políticos que utilizan a un ser despreciable, ignorante, pederasta e insaciable como su vocero para volver atrás en décadas de historia y retrotraer a la humanidad al fascismo, porque eso es el imperialismo gringo, neofascismo.

 

El poder de intimidación del nuevo fascismo tiene maniatados, sin reacción, a los sub-imperios europeos y a la abyecta Unión Europea; sumida en la complicidad y la vacuidad a la ONU, andrajo de lo que fue hace 80 años, cuando se creó; y, lo que me parece más grave, acobardados a los gobiernos progresistas de América Latina, que ni siquiera solidaridad expresan con el pueblo de Irán, ante la brutal agresión de la que es víctima de parte de EE.UU. y de su títere, el régimen carnicero de Israel. Ni qué decir del silencio y la inacción ante el brutal recrudecimiento del cerco contra la hermana Cuba, olvidada hoy en los discursos y las acciones de los otrora solidarios gobiernos de avanzada, a los que tanto y de manera tan altruista les ayudaron el pueblo y el gobierno de la isla. Doloroso. Ese es el verdadero triunfo de la hegemonía, del imperialismo. El miedo ante la amenaza del tirano conduce a la ingratitud, la cobardía y la inacción de los gobiernos. Qué sería del proceso de paz de 2016 en Colombia sin la invaluable colaboración de Cuba, la cual le costó incluso su inclusión en una nefasta lista de inexistentes “colaboradores del terrorismo”. Las ardides del imperio. ¡Qué horror! Afortunadamente los pueblos piensan y actuan diferente, O sino, vean el Convoy de la Solidaridad que se mueve por todo el mundo.

 

En ese espantable panorama, la prensa de las élites juega su rol canalla, que silencia las atrocidades de Donald Trump y de sus lacayos, como son los 12 del “Escudo de las Américas”, el nuevo Grupo de Lima creado por el capataz del imperio para tener disponibles a los mandatarios de extrema derecha reunidos el 7 de marzo con él en Miami, para usarlos contra Colombia, Cuba, México, Brasil o Nicaragua, para que presten a los hijos de campesinos y obreros que integran sus ejércitos nacionales con el fin de que sirvan de carne de cañón en las guerras de agresión de Estados Unidos, en las que los hijos de los gringos resultarían muy costosos políticamente.

 

Una visión hegemónica de nuestro país me diría ante la radiografía geopolítica que trazo: “Mena, ¿y qué podemos hacer frente al monstruo nuclear, lleno de armas y dólares? Solo nos queda hacernos pasito, porque eso será siempre así. Y con tal de que no se metan en las elecciones en marcha, mejor quedémonos calladitos...” Yo respondo que no es así, que no hay que ser ingenuos, que hoy la acción antiimperialista es más pertinente que nunca, y que, en nuestro caso, es ahí donde entra en juego el periodismo verdaderamente alternativo, que es contrahegemónico, esto es, antiimperialista, o no es alternativo.

 

Y nuestro interlocutor imaginario, sumido en la conformidad del discurso imperante, ripostaría: “Pero mirá lo que ocurrió en Venezuela”. Y contestaré: no todos los casos y circunstancias son iguales. El pueblo y las instituciones de la República Islámica de Irán, convertidos hoy en ejemplo de resistencia digna y de contundencia militar para enfrentar la barbarie imperialista y de su protegido, el régimen sicario israelí, se ha preparado durante años para la respuesta que hoy le está dando al monstruo hegemónico y que lo tiene contra las cuerdas. Así lo hizo el pueblo vietnamita en los años sesenta y setenta del Siglo XX. Y lo han hecho otros pueblos y liderazgos, como los liberados del imperio español por Simón Bolívar, a pesar de los  desiguales ejércitos del Siglo XIX. 

 

La verdad es que, en el caso colombiano, a la mayoría de los centenares de espacios comunicacionales en redes sociales que podemos categorizar como alternativos, no les interesa enfrentar al imperio. Es más, muchos niegan el concepto, por ignorancia o por enfoques ideológicos liberales. Y, como no pocos intelectuales, siguen repitiendo que es “anacrónico” hablar de imperialismo. Nada más equivocado.

 

Quienes nos formamos desde la adolescencia de los setenta en los principios del humanismo y del internacionalismo proletario creemos que el ejercicio comunicacional alternativo debe ser reflejo de ello, y con mayor razón en el mundo de hoy. Si nuestros libertadores, como Bolívar, Sucre, Melo o Martí, nos dieron ejemplo de su visión internacional en las luchas contra los imperios, más hoy, cuando la electrónica lo ha acercado todo y el mundo es una gran ‘glocalidad’ que nos afecta al instante. Absurdo escapar a esa obligación ética y política. Pero la actitud provinciana, enconchada y endógena prima, y de qué manera, en nuestros generadores de contenidos que se definen populares o alternativos.

 

Sin ánimo de arrogancia, PERIODISMO LIBRE marca una diferencia en este enfoque: para nosotros, la geopolítica, la agenda mundial y, sobre todo, la solidaridad internacionalista hacen parte de una posición de principios insoslayable, aún a riesgo de que nuestras sintonías desciendan no pocas veces cuando abordamos las problemáticas y la solidaridad con los pueblos y los procesos políticos de Palestina, Venezuela, Cuba, Irán, Yemen, Líbano y otros, en relación con los cuales muchos de los llamados medios alternativos asumen, lamentablemente, las narrativas de las hegemonías, de las corporaciones mediáticas internacionales e, incluso, de políticos de derechas. O, simplemente, prefieren no abordarlos.

 

Con ocasión de la brutal invasión a Venezuela, el 3 de enero de 2026, por la maquinaria de guerra del imperio, que dejó más de cien personas asesinadas, destrucción en diferentes puntos del país y el criminal secuestro del presidente constitucional, Nicolas Maduro, y de su esposa, la diputada Cilia Flores, hicimos más de quince programas, empezando en la madrugada misma de la agresión, y estuvimos entre los primeros en presentar testimonios sobre las víctimas de la masacre y entrevistas con testigos de esta terrible agresión a la soberanía del país hermano, todo con una importante audiencia, ávida de la otra cara de los hechos, que eran presentados por los medios de la derecha como un simple operativo relámpago para el derrocamiento de un presidente, como si el imperio tuviera derecho y legitimidad para semejante acto criminal, violatorio de los derechos humanos y del derecho internacional. Y los alternativos, ¿qué? La mayoría con la narrativa hegemónica sobre Venezuela.

 

En relación con la agresión imperialista sionista en el Medio Oriente hemos estado también en la primera línea de la difusión de la verdad, lo mismo que hemos hecho con decenas de programas mostrando y denunciando el genocidio perpetrado por el régimen sionista de Isreal en Gaza, que ha dejado más de 75.000 personas asesinadas y destruida la región, en medio del silencio de unos y de otros. Denunciamos desde el 7 de octubre de 2023 el reinició por parte de Israel del cobarde genocidio contra el pueblo palestino, y mantuvimos en nuestra pantalla el corazón con Gaza.

 

La imposición de un dictador en Honduras (Nasri Asfura), por extorsión de Trump, en las pasadas elecciones presidenciales; las bellaquerías del fantoche nazi Javier Milei, en Argentina; los abusos del déspota Daniel Noboa en Ecuador, y la forma como se apropió con corrupción de las elecciones recientes; la oscura cumbre de los doce presidentes cipayos que se arrodillaron ante Trump en el Doral de Miami para la conformación de la alianza neofascista continental, que ya tiene en su haber un bombardeo desde Ecuador y ataques a Cuba desde Costa Rica, han sido, entre otros temas, coberturas de PERIODISMO LIBRE que marcan la diferencia con los demás medios.

 

Lo anterior no significa el descuido de los asuntos nacionales, que siguen siendo de vital importancia para nosotros, y a los que dedicamos la mayor cantidad de tiempo, con igual enfoque contrahegemónico y con énfasis en la denuncia de la dictadura mediática de la derecha colombiana, de los abusos de las altas cortes, convertidas en verdaderos partidos políticos de oposición, las trapisondas contra el Pacto Histórico por parte del Consejo Nacional Electoral y el filibusterismo parlamentario en el Congreso de la República contra las reformas sociales.

 

Especial esfuerzo hemos dedicado a las casi 20 movilizaciones populares que a lo largo de estos tres años y siete meses ha desarrollado el pueblo caleño y colombiano en apoyo al presidente Petro, por las reformas sociales y los derechos de los trabajadores.

 

Hemos ido conformando, sin recursos y casi en solitario, una comunidad que a hoy cuenta con 40.300 suscriptores y niveles de audiencia oscilantes, que varían según las temáticas, las épocas y coyunturas, e, incluso, la titulación y presentación gráfica de los contenidos. Programas de análisis poselectoral en caliente y transmisiones sobre hechos de relevancia nacional e internacional hacen parte de nuestra agenda.

 

PERIODISMO LIBRE es un canal en YouTube para hacer periodismo, en cuyo desarrollo no nos atenemos a los hábitos generalizados por los generadores de contenidos, quienes, con el ánimo de monetizar, solo difunden “en vivos” de máximo 20 minutos. Nuestra actitud es contrahegemónica también en la ruptura con esos cánones, pues creemos firmemente que si vamos a hacer informes, entrevistas y análisis, es decir, periodismo, no podemos hacerlos contra el reloj. Una de nuestras consignas es que no hacemos periodismo contra el reloj. Nuestros programas tienen una duración promedio de dos horas y media, entre las 10:00 de la mañana y las 12:30 del mediodía, de lunes a viernes.

 

Al desarrollar un medio audiovisual, nos esforzamos también porque haya suficiente y nutrido acompañamiento gráfico de las entrevistas, los informes y los análisis que efectuamos, previa definición de una agenda propia para cada programa. Lo anterior implica un enorme trabajo de preproducción y producción que, sin embargo, consideramos no tiene aún la respuesta en sintonía y visualizaciones que merecería, tanto por el esfuerzo que hacemos por entregar un producto óptimo, como por los contenidos y enfoques, diferentes a los de los demás medios.

 

La comunidad virtual que hemos ido tejiendo poco a poco, con paciencia y persistencia, es, de todas formas, un gran logro de un espacio que se sostiene con los recursos que salen del bolsillo de quien esto escribe, pues monetizamos de cuando en vez sumas pírricas, a veces ridículas, dos o tres veces al año, mientras mensualmente debemos pagar plataforma de emisión, espacio en la nube, servicio de cable para internet, plataforma de diseño de plantillas de presentación de los videos que de cada programa quedan grabados, etc.

 

PERIODISMO LIBRE es un ejercicio de comunicación alternativa de quien les habla y de Santiago José Mena Cárdenas, un joven abogado que se ha convertido en el gran apoyo para sacar adelante este esfuerzo de quijotes, solo guiado por nuestra conciencia política, nuestra ética periodística y nuestro compromiso libremente asumido en el sentido de aportar a la sociedad en la brega por horadar el muro de la dictadura mediática instaurada por las clases dominantes a lo largo de los siglos y por el más grande y deplorable enemigo de los pueblos, el imperialismo de los EE.UU.

Gracias, de nuevo, por acompañarnos hoy en este acto y en nuestras emisiones. Vamos con ustedes y con más a multiplicar este esfuerzo de periodismo libre, contrahegemónico y anti imperialista.

(Jamundí, jueves 19 de marzo, Cali, viernes 20 de marzo de 2026).

 


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