PERIODISMO LIBRE CONTRA EL IMPERIALISMO
Amigas
y amigos, gracias por acompañarnos en esta nueva reflexión de y sobre
Periodismo Libre y Contrahegemónico, dos conceptos que identifican el ejercicio
comunicacional independiente en el que venimos empeñados desde mucho tiempo
atrás, y que hoy tienen más sentido y
asumen mayor pertinencia que nunca, habida cuenta el infierno en que convierte
al planeta la principal evidencia de la hegemonía mundial, el imperialismo
estadounidense, regentado por un supremacista genocida de capul naranja, que
reside en la Casa Blanca.
Los
hemos expuesto en foros sucesivos el 9 de febrero de 2012 (“Paréntesis y la
urgencia del periodismo alternativo”), el 28 de abril de 2017 (“Tres años de
Pazifico Noticias”), el 4 de noviembre de 2022 (“Nuevo poder, periodismo
alternativo y democratización de la información”) y 5 de febrero de 2025
(“Periodismo Libre y contrahegemónico en la era del cambio”).
Hoy
el mayor paradigma negativo de la hegemonía es un imperio que, aunque en
decadencia, soporta su poder no solo en los misiles y la intimidación nuclear,
sino en el copamiento de las mentes de millones de seres que, obtusos,
obnubilados, humillados, lo siguen asumiendo como el sueño americano.
No
es solo un asunto objetivo, de subsistencia frente a las terribles
desigualdades que persisten en la mayoría de la población mundial. Es un factor
subjetivo, el más importante en la definición de hegemonía, lo que hace que
esos millones de seres perciban, sin pensarlo siquiera, porque se instaló en
sus inconscientes, que “EE.UU. es el sueño”, a riesgo de la esclavitud laboral,
la segregación racial y el crimen consuetudinario contra los migrantes y las
minorías.
Amigas
y amigos, hoy quiero llamar la atención sobre el gran problema de la humanidad:
la amenaza que representa un grupo de plutócratas gringos e israelíes
encumbrados en Washington para determinar el sometimiento del mundo, un
conjunto de poderes económicos, militares y políticos que utilizan a un ser
despreciable, ignorante, pederasta e insaciable como su vocero para volver
atrás en décadas de historia y retrotraer a la humanidad al fascismo, porque
eso es el imperialismo gringo, neofascismo.
El
poder de intimidación del nuevo fascismo tiene maniatados, sin reacción, a los
sub-imperios europeos y a la abyecta Unión Europea; sumida en la complicidad y
la vacuidad a la ONU, andrajo de lo que fue hace 80 años, cuando se creó; y, lo
que me parece más grave, acobardados a los gobiernos progresistas de América
Latina, que ni siquiera solidaridad expresan con el pueblo de Irán, ante la
brutal agresión de la que es víctima de parte de EE.UU. y de su títere, el
régimen carnicero de Israel. Ni qué decir del silencio y la inacción ante el
brutal recrudecimiento del cerco contra la hermana Cuba, olvidada hoy en los
discursos y las acciones de los otrora solidarios gobiernos de avanzada, a los
que tanto y de manera tan altruista les ayudaron el pueblo y el gobierno de la
isla. Doloroso. Ese es el verdadero triunfo de la hegemonía, del imperialismo.
El miedo ante la amenaza del tirano conduce a la ingratitud, la cobardía y la
inacción de los gobiernos. Qué sería del proceso de paz de 2016 en Colombia sin
la invaluable colaboración de Cuba, la cual le costó incluso su inclusión en
una nefasta lista de inexistentes “colaboradores del terrorismo”. Las ardides
del imperio. ¡Qué horror! Afortunadamente los pueblos piensan y actuan
diferente, O sino, vean el Convoy de la Solidaridad que se mueve por todo el
mundo.
En
ese espantable panorama, la prensa de las élites juega su rol canalla, que
silencia las atrocidades de Donald Trump y de sus lacayos, como son los 12 del
“Escudo de las Américas”, el nuevo Grupo de Lima creado por el capataz del
imperio para tener disponibles a los mandatarios de extrema derecha reunidos el
7 de marzo con él en Miami, para usarlos contra Colombia, Cuba, México, Brasil
o Nicaragua, para que presten a los hijos de campesinos y obreros que integran
sus ejércitos nacionales con el fin de que sirvan de carne de cañón en las
guerras de agresión de Estados Unidos, en las que los hijos de los gringos
resultarían muy costosos políticamente.
Una
visión hegemónica de nuestro país me diría ante la radiografía geopolítica que
trazo: “Mena, ¿y qué podemos hacer frente al monstruo nuclear, lleno de armas y
dólares? Solo nos queda hacernos pasito, porque eso será siempre así. Y con tal
de que no se metan en las elecciones en marcha, mejor quedémonos calladitos...”
Yo respondo que no es así, que no hay que ser ingenuos, que hoy la acción
antiimperialista es más pertinente que nunca, y que, en nuestro caso, es ahí
donde entra en juego el periodismo verdaderamente alternativo, que es
contrahegemónico, esto es, antiimperialista, o no es alternativo.
Y
nuestro interlocutor imaginario, sumido en la conformidad del discurso
imperante, ripostaría: “Pero mirá lo que ocurrió en Venezuela”. Y contestaré:
no todos los casos y circunstancias son iguales. El pueblo y las instituciones
de la República Islámica de Irán, convertidos hoy en ejemplo de resistencia
digna y de contundencia militar para enfrentar la barbarie imperialista y de su
protegido, el régimen sicario israelí, se ha preparado durante años para la
respuesta que hoy le está dando al monstruo hegemónico y que lo tiene contra
las cuerdas. Así lo hizo el pueblo vietnamita en los años sesenta y setenta del
Siglo XX. Y lo han hecho otros pueblos y liderazgos, como los liberados del
imperio español por Simón Bolívar, a pesar de los desiguales ejércitos del Siglo XIX.
La
verdad es que, en el caso colombiano, a la mayoría de los centenares de
espacios comunicacionales en redes sociales que podemos categorizar como
alternativos, no les interesa enfrentar al imperio. Es más, muchos niegan el
concepto, por ignorancia o por enfoques ideológicos liberales. Y, como no pocos
intelectuales, siguen repitiendo que es “anacrónico” hablar de imperialismo.
Nada más equivocado.
Quienes
nos formamos desde la adolescencia de los setenta en los principios del
humanismo y del internacionalismo proletario creemos que el ejercicio
comunicacional alternativo debe ser reflejo de ello, y con mayor razón en el
mundo de hoy. Si nuestros libertadores, como Bolívar, Sucre, Melo o Martí, nos
dieron ejemplo de su visión internacional en las luchas contra los imperios,
más hoy, cuando la electrónica lo ha acercado todo y el mundo es una gran
‘glocalidad’ que nos afecta al instante. Absurdo escapar a esa obligación ética
y política. Pero la actitud provinciana, enconchada y endógena prima, y de qué
manera, en nuestros generadores de contenidos que se definen populares o
alternativos.
Sin
ánimo de arrogancia, PERIODISMO LIBRE marca una diferencia en este enfoque:
para nosotros, la geopolítica, la agenda mundial y, sobre todo, la solidaridad
internacionalista hacen parte de una posición de principios insoslayable, aún a
riesgo de que nuestras sintonías desciendan no pocas veces cuando abordamos las
problemáticas y la solidaridad con los pueblos y los procesos políticos de
Palestina, Venezuela, Cuba, Irán, Yemen, Líbano y otros, en relación con los
cuales muchos de los llamados medios alternativos asumen, lamentablemente, las
narrativas de las hegemonías, de las corporaciones mediáticas internacionales
e, incluso, de políticos de derechas. O, simplemente, prefieren no abordarlos.
Con
ocasión de la brutal invasión a Venezuela, el 3 de enero de 2026, por la
maquinaria de guerra del imperio, que dejó más de cien personas asesinadas,
destrucción en diferentes puntos del país y el criminal secuestro del
presidente constitucional, Nicolas Maduro, y de su esposa, la diputada Cilia
Flores, hicimos más de quince programas, empezando en la madrugada misma de la
agresión, y estuvimos entre los primeros en presentar testimonios sobre las
víctimas de la masacre y entrevistas con testigos de esta terrible agresión a
la soberanía del país hermano, todo con una importante audiencia, ávida de la
otra cara de los hechos, que eran presentados por los medios de la derecha como
un simple operativo relámpago para el derrocamiento de un presidente, como si
el imperio tuviera derecho y legitimidad para semejante acto criminal,
violatorio de los derechos humanos y del derecho internacional. Y los
alternativos, ¿qué? La mayoría con la narrativa hegemónica sobre Venezuela.
En
relación con la agresión imperialista sionista en el Medio Oriente hemos estado
también en la primera línea de la difusión de la verdad, lo mismo que hemos
hecho con decenas de programas mostrando y denunciando el genocidio perpetrado
por el régimen sionista de Isreal en Gaza, que ha dejado más de 75.000 personas
asesinadas y destruida la región, en medio del silencio de unos y de otros.
Denunciamos desde el 7 de octubre de 2023 el reinició por parte de Israel del
cobarde genocidio contra el pueblo palestino, y mantuvimos en nuestra pantalla
el corazón con Gaza.
La
imposición de un dictador en Honduras (Nasri Asfura), por extorsión de Trump,
en las pasadas elecciones presidenciales; las bellaquerías del fantoche nazi
Javier Milei, en Argentina; los abusos del déspota Daniel Noboa en Ecuador, y
la forma como se apropió con corrupción de las elecciones recientes; la oscura
cumbre de los doce presidentes cipayos que se arrodillaron ante Trump en el
Doral de Miami para la conformación de la alianza neofascista continental, que
ya tiene en su haber un bombardeo desde Ecuador y ataques a Cuba desde Costa
Rica, han sido, entre otros temas, coberturas de PERIODISMO LIBRE que marcan la
diferencia con los demás medios.
Lo
anterior no significa el descuido de los asuntos nacionales, que siguen siendo
de vital importancia para nosotros, y a los que dedicamos la mayor cantidad de
tiempo, con igual enfoque contrahegemónico y con énfasis en la denuncia de la
dictadura mediática de la derecha colombiana, de los abusos de las altas
cortes, convertidas en verdaderos partidos políticos de oposición, las
trapisondas contra el Pacto Histórico por parte del Consejo Nacional Electoral
y el filibusterismo parlamentario en el Congreso de la República contra las
reformas sociales.
Especial
esfuerzo hemos dedicado a las casi 20 movilizaciones populares que a lo largo
de estos tres años y siete meses ha desarrollado el pueblo caleño y colombiano
en apoyo al presidente Petro, por las reformas sociales y los derechos de los
trabajadores.
Hemos
ido conformando, sin recursos y casi en solitario, una comunidad que a hoy
cuenta con 40.300 suscriptores y niveles de audiencia oscilantes, que varían
según las temáticas, las épocas y coyunturas, e, incluso, la titulación y
presentación gráfica de los contenidos. Programas de análisis poselectoral en
caliente y transmisiones sobre hechos de relevancia nacional e internacional
hacen parte de nuestra agenda.
PERIODISMO
LIBRE es un canal en YouTube para hacer periodismo, en cuyo desarrollo no nos
atenemos a los hábitos generalizados por los generadores de contenidos,
quienes, con el ánimo de monetizar, solo difunden “en vivos” de máximo 20
minutos. Nuestra actitud es contrahegemónica también en la ruptura con esos
cánones, pues creemos firmemente que si vamos a hacer informes, entrevistas y
análisis, es decir, periodismo, no podemos hacerlos contra el reloj. Una de
nuestras consignas es que no hacemos periodismo contra el reloj. Nuestros
programas tienen una duración promedio de dos horas y media, entre las 10:00 de
la mañana y las 12:30 del mediodía, de lunes a viernes.
Al
desarrollar un medio audiovisual, nos esforzamos también porque haya suficiente
y nutrido acompañamiento gráfico de las entrevistas, los informes y los
análisis que efectuamos, previa definición de una agenda propia para cada
programa. Lo anterior implica un enorme trabajo de preproducción y producción
que, sin embargo, consideramos no tiene aún la respuesta en sintonía y
visualizaciones que merecería, tanto por el esfuerzo que hacemos por entregar
un producto óptimo, como por los contenidos y enfoques, diferentes a los de los
demás medios.
La
comunidad virtual que hemos ido tejiendo poco a poco, con paciencia y
persistencia, es, de todas formas, un gran logro de un espacio que se sostiene
con los recursos que salen del bolsillo de quien esto escribe, pues monetizamos
de cuando en vez sumas pírricas, a veces ridículas, dos o tres veces al año,
mientras mensualmente debemos pagar plataforma de emisión, espacio en la nube,
servicio de cable para internet, plataforma de diseño de plantillas de
presentación de los videos que de cada programa quedan grabados, etc.
PERIODISMO
LIBRE es un ejercicio de comunicación alternativa de quien les habla y de
Santiago José Mena Cárdenas, un joven abogado que se ha convertido en el gran
apoyo para sacar adelante este esfuerzo de quijotes, solo guiado por nuestra
conciencia política, nuestra ética periodística y nuestro compromiso libremente
asumido en el sentido de aportar a la sociedad en la brega por horadar el muro
de la dictadura mediática instaurada por las clases dominantes a lo largo de
los siglos y por el más grande y deplorable enemigo de los pueblos, el
imperialismo de los EE.UU.
Gracias, de nuevo, por acompañarnos hoy en este acto y en nuestras emisiones. Vamos con ustedes y con más a multiplicar este esfuerzo de periodismo libre, contrahegemónico y anti imperialista.
(Jamundí, jueves 19 de marzo, Cali, viernes 20 de marzo de 2026).

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