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viernes, 30 de diciembre de 2011

8. Análisis. La tragedia de Dosquebradas

Explosión de versiones sobre el desastre en Agua Azul

El manejo de la emergencia resultó caótico, ineficiente e improvisado, a pesar de los protocolos y mediano entrenamiento que han recibido los organismos de socorro del Área Metropolitana de Pereira. No se le puede ahora atribuir todo al cambio climático y al "invierno". Nuestro territorio ha ido construyendo una serie de vulnerabilidades (físicas, institucionales y culturales) que hacen que se configuren escenarios de riesgo como el de Dosquebradas en su zona rural.

Por Carlos Victoria*,
Miguel Amézquita** y
 Eduardo Arias***
A medida que pasan las horas distintas fuentes oficiales se apresuran a dar sus propias explicaciones  sobre las causas que determinaron la muerte de 18 personas, un centenar de heridos, destrucción de viviendas, cultivos, vegetación y fauna, tras el derrame y explosión de gasolina a lo largo de la quebrada Agua Azul, al oriente del Municipio  de Dosquebradas. En cambio quienes logramos ingresar a la zona cero, constatamos que apenas las investigaciones se inician por parte de la Fiscalía.

Mientras la alcaldesa –saliente-- del Municipio achacó la culpa al invierno, el propio Ministro de Minas se sumaba a la declaración de la mandataria local, aunque en las primeras horas del 23 de diciembre, atribuía la tragedia a manos criminales. Lo mismo había asegurado Pedro Rosales, presidente encargado de la petrolera. Según El Espectador, Ecopetrol insinuaba que el desastre lo provocó un “movimiento de tierra, ocasionado por la lluvia…” Ninguna de las versiones oficiales se dirigió a reconocer la presunta responsabilidad de las entidades estatales encargadas de la prevención y gestión del riesgo, entre ellas la Alcaldía Municipal y el Área Metropolitana.


Memoria
El 30 de noviembre de 2008, la Policía capturó a diez personas en 4 municipios del Eje Cafetero dedicadas al robo de combustibles del poliducto Medellín -Cartago. Según la información oficial “la banda había instalado 50 válvulas en municipios como Marsella y Dosquebradas para el robo continuado que alcanzó a lo largo de los últimos meses pérdidas por $4.300 millones a Ecopetrol”. Según lo reveló este año Verdad Abierta  el robo continuo de gasolina y otros derivados de petróleo bombeados desde la refinería de Barrancabermeja, es obra de funcionarios de Ecopetrol, que le pedían a grupos paramilitares que los ayudaran "a controlar el tubo y ellos nos avisaban cuándo iban a bombear nafta, gasolina o cualquier otro derivado".

El 18 de septiembre de 2010 se presentó una emergencia similar en Santa Marta, cuando ladrones de gasolina provocaron un derrame que contaminó las playas cercanas a la capital del Magdalena: “El derrame empezó la noche del sábado sobre una quebrada que llega al mar. Encontramos en la zona de Don Jaca especies muertas como róbalo, camarón y mojarra, pescados que son parte fundamental de la dieta de los pobladores”. La fuente citada por El Colombiano dijo que “personas acostumbran instalar válvulas al tubo del poliducto aprovechando que es una zona prácticamente poco habitada y de espesa vegetación”.

En la quebrada Agua Azul
Durante una inspección ocular y luego de dialogar con campesinos del área donde se produjo el derrame de gasolina, las hipótesis y versiones son diversas, y es  a partir de estas que el Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía General de la Nación, ha iniciado una compleja investigación que comenzó con la cadena de custodia de los tramos de la tubería del poliducto averiado, los cuales serán analizados en un laboratorio de resistencia de materiales. Hasta ahora la investigación avanza y resultan precipitada las “explicaciones” de los funcionarios citados.

Veamos algunas versiones que  recogimos:

1.-  En plena temporada pre electoral los campesinos aseguran que maquinaria pesada del Municipio de Dosquebradas adelantó trabajos de mantenimiento  en la vía por donde también está enterrado el poliducto. Según esta versión no se descartaría que el tubo hubiese quedado averiado.

2.- En la víspera del derrame, otras personas consultadas, aseguran que observaron a varios obreros adelantando trabajos en el carreteable y en el sitio exacto donde se presentó la ruptura del poliducto y filtración del combustible a la quebrada Agua Azul.

3.- En el barrio Villa Carola, algunas fuentes de la comunidad, no descartan la acción de manos criminales, tal como sucedió ocho años atrás en la misma zona pero sin las consecuencias de la tragedia del 23 de diciembre.

4.- Según campesinos de la zona de influencia del derrame, en la parte alta de la quebrada Agua Azul, el fuerte olor a gasolina se percibió desde la 3:00 a.m. Este hecho los obligó a evacuar rápidamente hacia partes más altas. Se salvaron milagrosamente. Según fuentes oficiales la explosión ocurrió a las 4:00 a.m. una hora después del punto cero del derrame que se precipito sobre la fuente hídrica.

5.- Ninguna de las versiones de la comunidad y las extraoficiales por parte de algunos funcionarios  de distintas entidades destacadas en la zona de la perforación o ruptura del poliducto le atribuyen el derrame al invierno o remoción en masa, como afirman tanto la alcaldesa Betancur como el ministro Cárdenas.

6.- En las últimas horas ha cobrado fuerza la hipótesis de la posible “fatiga de materiales” del poliducto. Esta versión podría coincidir con los testimonios de quienes aseguran que en el tramo de la conducción averiada se adelantaron trabajos de mantenimiento  de la vía.

Independiente de las causas, como lo planteamos en artículo  anterior, todas las miradas se dirigen hacia la petrolera. El derrame de combustibles drenó por uno de los afluentes de la quebrada Agua Azul, en la parte superior de unas casas cuyas paredes quedaron agrietadas. En la parte baja de la cuenca se produjo la explosión y la combustión que  arrasó las viviendas y la vegetación.

Si bien Ecopetrol deberá reparar a las víctimas, reconstruyendo sus  viviendas, asumiendo los costos de los cuidados médicos y pagando los funerales de las personas fallecidas, el debate ha quedado abierto sobre la inconveniencia del transporte de combustibles en inmediaciones de centros poblados por los riesgos que esto implica, al tiempo que las acciones preventivas no siguen siendo la prioridad. Por su parte el Municipio, las autoridades ambientales y la comunidad deberán exigir que Ecopetrol relocalice el trazado del poliducto.

Ni el Estado, ni la sociedad aprenden
Por otra parte, el manejo de la emergencia resultó caótico, ineficiente e improvisado, a pesar de los protocolos y mediano entrenamiento que han recibido los organismos de socorro del Área Metropolitano. Pudimos constatar, según dijeron diversos testigos, que no hubo ambulancias suficientes, lo mismo que sangre y disponibilidad de personal médico. La mayoría de los heridos fueron evacuados usando motocicletas, vehículos particulares y transporte público.

A pesar de la existencia de un cuerpo especializado de la Policía Nacional para prestar vigilancia y control al poliducto, es evidente que en este caso se debe investigar cuál fue su nivel  de actuación concreta. La comunidad no puede ser la convidada de piedra. Los acueductos comunitarios de Dosquebradas llevan más de cincuenta años haciendo gestión colectiva del agua en estas zonas y siguen siendo los principales afectados por este poliducto. Ecopetrol lo sabe.

No se le puede ahora atribuir todo al cambio climático y al mal llamado "invierno". Nuestro territorio ha ido construyendo una serie de vulnerabilidades (físicas, institucionales y culturales) que hacen que se configuren escenarios de riesgo como el de Dosquebradas en su zona rural. Si bien se presentarán precipitaciones con mayor intensidad y frecuencia asociadas a fenómenos de variabilidad climática, debemos reflexionar sobre los flujos de materia y energía de nuestro territorio. El transporte de materias primas ya ha ocasionado muchas tragedias, y esto se debe a la débil capacidad institucional de los gobiernos locales y regionales los cuales permiten que los grandes capitales ingresen al territorio con las condiciones necesarias para que se establezcan, pero sin contar con las medidas de contingencia, vigilancia y control.

Por último, debemos recordar lo sucedido en Japón, en el Golfo de México y otros lugares del planeta:   es el actual modelo de desarrollo económico el que nos ha puesto en riesgo, con el fin de que se generen ganancias y riquezas sin ser distribuidas equitativamente. ¿Cuánto debemos cobrar a Ecopetrol por permitir que por nuestro territorio pase el poliducto? ¿Cómo debemos contribuir a la seguridad de dichos flujos de materia y energía?  ¿De qué sirven los estudios e investigaciones de la academia si no se tienen en cuenta los resultados que se derivan de ellos?

Como ven hasta el momento estamos saturados de interrogantes sin respuestas.

*Profesor del Departamento de Estudios Interdisciplinarios de la Facultad de Ciencias Ambientales de la UTP.
**Catedrático de la Facultad de Ciencias Ambientales e integrante del Semillero  de Cambio Climático.
***Administrador Ambiental de la UTP e integrante del Semillero  de Cambio Climático.

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