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viernes, 17 de abril de 2015

Reflexión. A propósito de los hechos del Cauca

Un mar de gente durante la marcha del 9 de abril en Bogotá y otras ciudades del país, defendiendo el proceso de paz de La Habana y exigiendo un cese bilateral del fuego en todo el territorio nacional.
No perdamos el horizonte, defendamos lo construido

Por Luis Alfonso Mena S.
En las horas que transcurren cunden las maldiciones. Se solazan los partidarios de mantener el país en otros 50 o 60 o 70 años más de guerra. Se frotan las manos con sangre ajena los que quieren mantener sus inmensos privilegios a balazos o con bombardeos.

Los hipócritas lamentan tantas muertes, pero por dentro ríen a carcajadas porque creen tener nuevos argumentos para que otro intento de paz se vaya a la basura. No les importa. Así ha sido siempre.

La clase dirigente colombiana es experta en ello. Y muchos caen en su trampa. Olvidan que no es la oligarquía la que pone el pecho en la guerra. Los muertos, de un lado y del otro, siempre son del pueblo. No son banqueros, ni empresarios, ni políticos profesionales, ni terratenientes, y tampoco generales. Es el pueblo el que derrama su sangre, mientras aquellos consolidan su poder. Así que es la hora de no caer en su juego.

Sin respeto por la dignidad humana, muchos uribistas, de viejo y nuevo cuño, se disputan los muertos: buscan capitalizar, pletóricos de politiquería, anegados en cinismo, los lamentables sucesos del 14 de abril en el Cauca. Inundan las redes, irrigan veneno. Son paradigmas del oportunismo, adalides del odio. Producen náusea.

Uribe, el jefe del gobierno cuyos más altos funcionarios están hoy en la cárcel (y otros esperan el turno), condenados por corrupción y persecución a sus opositores, usufructúa con desfachatez el dolor ajeno. Aúpa la guerra.

Hace solo una semana más de un millón de colombianos se volcó a las calles del país a respaldar los diálogos de La Habana. Es el momento entonces de defender todo lo construido. De exigirle a Santos el cese bilateral del fuego y de que mantenga el proceso diálogo, porque para eso fue reelegido. Es la hora de no perder el horizonte y de seguir en la búsqueda de la paz con democracia y cambios sociales.

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