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domingo, 22 de noviembre de 2015

Habla José Reinelio Sepúlveda, autor de Cali en Tinieblas a la Luz de Todos

José Reinelio Sepúlveda Meek cuando hablaba con PARÉNTESIS. (Foto: Santiago José Mena C.).
“Los gobiernos de Cali han saqueado el erario”

Por Luis Alfonso Mena S.
“Todos los gobiernos de los últimos 30 años, sin excepción, han dejado una deuda enorme en los órdenes social, cultural y económico. Gobernaron de tal manera que no sólo han saqueado el erario, sino que pusieron la ciudad al servicio de los grandes capitales foráneos y la corrupción”.

De esta manera caracteriza el abogado José Reinelio Sepúlveda Meek la historia contemporánea de la capital del Valle del Cauca, en entrevista con PARÉNTESIS a propósito de su libro Cali en tinieblas a la luz de todos, que será presentado el próximo miércoles 25 de noviembre en el auditorio Gerardo Molina de la Universidad Libre Seccional, a partir de las 7:00 de la noche.

Y en referencia a la coyuntura poselectoral, Sepúlveda Meek sostuvo: “Lo que nos muestran las recientes elecciones locales es que se revive el pacto oculto por la cooptación del Estado y el poder político, pues la Gobernación del Valle la mantiene la clase política tradicional y la Alcaldía de Cali, la clase empresarial”.

Según el jurista, quien orienta actualmente el proceso de implementación del Observatorio de Políticas Públicas e Intervención Social en la Universidad Libre, “todos los gobiernos se han rajado desde la perspectiva de la planificación territorial, tanto rural como urbana”.

El libro es un interesante documento en el que el autor, especialista en administración pública y director de la Fundación Ciudad Visible, analiza las alcaldías de Cali desde 1988 y proporciona una herramienta de estudio y acción a las comunidades y actores sociales.

Precisamente considerando lo anterior, Sepúlveda Meek, natural de Alcalá, norte del Valle, y expresidente del Consejo Municipal de Planeación de Cali, expresa en el prefacio de su texto: “La idea de la presente obra resulta de centrar la atención del lector en su más exponente condición de ciudadano caleño provisto deberes y responsabilidades frente a los retos que espera alejado de su cómoda posición actual. Es decir, de ese rol de observador pasivo”.

Para conocer más sobre este aporte al estudio de las problemáticas de Cali, hablamos con Sepúlveda Meek.

--En su libro, Cali en tinieblas, a la luz de todos, Usted hace un recorrido a lo largo de los programas de Gobierno y los planes de desarrollo de los diferentes gobiernos de Cali, desde que se estableció la elección popular de ellos. ¿Cuál es el objetivo de ese seguimiento?
--A comienzos de la década de los años 70 se empezó a gestar en la ciudad un modelo de planificación urbana y rural pensado con visión prospectiva coherente con las ventajas comparativas y competitivas que ofrecía su territorio. De allí se promueve la iniciativa de la sede de los VI Juegos Panamericanos, pero de ese tiempo hasta hoy lo que se ha evidenciado es el desarrollo de un pacto implícito y oculto entre la clase política tradicional y la clase empresarial de alternarse la cooptación del Estado caleño de gobierno en gobierno y en procura de sus intereses por encima de los intereses de la sociedad civil. No más para observar retrospectivamente, los últimos seis alcaldes lo que han mostrado es la disputa a muerte del poder local de estos dos grupos, por demás influyentes en el comportamiento caleño, dada la ruptura de ese pacto por la influencia del narcotráfico en la vida pública y  política de la ciudad. 

--¿Cuáles fueron los principales hallazgos sobre esos gobiernos?
--Todos los gobiernos de los últimos 30 años, sin excepción, es decir, desde la actual administración del alcalde Rodrigo Guerrero hacia atrás, han dejado una deuda enorme en los órdenes social, cultural y económico. Gobernaron de tal manera que no sólo han saqueado el erario público, sino que colocaron la ciudad al servicio de los grandes capitales foráneos y la corrupción. Recordemos hacia atrás las destituciones de algunos alcaldes. Pero lo más preocupante de esta lamentable historia institucional es que la sociedad civil sin ningún pudor y sumisa sigue eligiendo a los mismos dirigentes y lo que nos muestran las recientes elecciones locales es que se revive el pacto oculto por la cooptación del Estado y el poder político, pues la Gobernación del Valle la mantiene la clase política tradicional y la Alcaldía de Cali, la clase empresarial. Y ahí van sin escrúpulos mostrando las soberbias que les trae el poder, y el pueblo caleño y vallecaucano eligiendo por un plato de lentejas. Triste esta realidad para seguir pensando que las nuevas generaciones van en línea recta por el mismo camino.    

GOBIERNOS RAJADOS 
--A la luz de su estudio, ¿cuál de estos gobiernos es el que menos ha cumplido el plan de desarrollo trazado?
--Todos se han rajado desde la perspectiva de la planificación territorial, tanto rural como urbana. Los contenidos de los planes de desarrollo son sólo tumultos de textos copiados de plan en plan, sin ninguna coherencia con las realidades territoriales de la ciudad. Más del 80% del territorio es rural y con una gran biodiversidad ecológica y ambiental, y esta visión situacional ha pasado de menos en todos los planes de desarrollo de los últimos 30 años de gobiernos municipales. Todavía hace carrera en las formulaciones de los planes que entre más contenidos se tenga en sus textos sobre el medio ambiente, se resuelven sus problemáticas. En Cali existe un aberrante desconocimiento sobre la importancia del sector rural y, lo peor, una desidia espantosa no sólo en sus gobernantes y dirigentes, sino en la misma sociedad civil en relación con el compromiso y la responsabilidad de proteger y salvaguardar sus recursos naturales. Qué paradoja: Cali hubiese sido la ciudad ecológica de Colombia y hoy sus siete ríos se encuentran en lamentables y deplorables condiciones, ¡qué pena tan grande con la naturaleza! ¡Que mortal indiferencia con la Pacha Mama!

--En términos de eficiencia y decencia, ¿cómo ha sido el manejo de los presupuestos municipales?
--Si revisáramos el ingreso per cápita de la ciudad por habitante, dejaría mucho que desear, no se compadece con el nivel y calidad de vida del caleño. La inequitativa redistribución de la inversión pública pasa por los ojos de todos, mientras la población, hoy sisbenizada con un rango superior del 60% del total de los habitantes de Cali, acepta esta penosa realidad sobre medida de dos dedos de frente. Este es un territorio servido de tantas entidades bancarias como pomposas corporaciones financieras recaudadoras de los recursos públicos que mantienen el supuesto nivel de desarrollo sostenible e impecable sobre una precaria economía de servicios sustentada en bajos niveles de ingresos en la mayoría de la población. Qué decir de las finanzas municipales para la inversión pública puestas en depósitos bancarios con recursos disponibles y amplio flujo de caja para el sector productivo, que luego no responde a la dinámica económica de la ciudad, dados sus altos índices de informalidad y desempleo. Si revisáramos el plan de obras públicas para la vigencia fiscal año 2015 se constatarían restricciones en su ejecución y cambios de los cronogramas por falta de planificación y diseños para los proyectos que en últimas se dejarán de ejecutar las obras del plan 21 Megaobras, proyectos macroeconómicos con recaudos en altavoces a un poco más del medio billón de pesos pagados anticipadamente por los caleños a la Secretaría de Infraestructura Vial del Municipio y depositados en los bancos de la ciudad. Mientras tanto, el sector privado y el financiero atrincherados en la manguala con el sector público del CAM y del Palacio de San Francisco, planifican, invierten y construyen a tiempos y platas en términos mágicos enormes infraestructuras de superficies, hoteles, centros comerciales, fábricas de motos, supermercados, complejos bancarios, condominios de viviendas, moteles y clínicas.

--¿Qué balance se puede hacer, con base en sus indagaciones y consideraciones, acerca del manejo de los situados fiscales?
--El Situado Fiscal Territorial Municipal, Sftm, como eje dinamizador del presupuesto y la planeación participativa en la ciudad de Cali responde a un mecanismo de asignación y distribución de recursos propios para la inversión pública social. El sistema se diseñó mediante el Decreto 1548 de 1995 y posteriormente fue ajustado por el Decreto 0203 de 2001, con el propósito de garantizar a las comunas y corregimientos recursos financieros estables para atender necesidades básicas, en especial hacia la población en condiciones de vulnerabilidad. La normatividad municipal dispone que la fuente fiscal del situado fiscal territorial se calculara tomando del presupuesto de rentas de la respectiva vigencia fiscal un porcentaje del monto de los recursos que se aspira captar por concepto del impuesto de industria y comercio. Ahora bien, el recaudo proyectado en el plan plurianual del Plan de Desarrollo Municipal de Cali, “CaliDA un ciudad para todos”, periodo 2012-2015, por concepto del impuesto de industria y comercio, fue por la suma de un billón ochenta y dos mil ciento sesenta y cinco millones de pesos ($1.082.165.000.000) con un crecimiento anual promedio del 10%. De acuerdo a la anterior estimación presupuestal proyectada se tienen recursos de Sftm para comunas y corregimientos en términos del Decreto 0203 de 2001, la asignación de recursos fiscales, por la suma de doscientos setenta mil millones quinientos cuarenta y un mil pesos ($ 270.541.000.000), que responden al equivalente 25% del total proyectado sobre el recaudo del impuesto de industria y comercio del Plan Plurianual de Inversiones, vigencia 2012-2015. Este dinero lo debe la Administración a las comunas y corregimientos toda vez que por costumbre cuestionable, las administraciones municipales de Cali, desde el año 2000, han suplido el “hueco fiscal” que deja la no asignación de recursos propios por situado fiscal a las comunas y corregimientos a través de fuentes financieras del Sistema General de Participaciones en consonancia con el artículo 76 de la Ley 715 de 2001, cuando esta asignación, vale decir, responde es a promover o financiar proyectos de interés municipal, incluso, además de las competencias establecidas en la constitución y normas municipales. Por ello, estos recursos provenientes de la Nación de ninguna manera sustituyen los destinados a atender necesidades básicas en razón al principio de desconcentración para las comunas y corregimientos.

Aclaro que el porcentaje equivalente del 25% responde al último techo que el Decreto No. 0203 de 2001 había precisado para el año 2000 y al no evidenciarse norma posterior que lo reglamente. Las administraciones municipales discrecionalmente han mantenido el porcentaje del 12% sobre argumentos inciertos a los establecidos por el parágrafo 1 del artículo 247 del decreto mencionado


NI MODERNA NI HUMANA
--¿Se puede definir una perspectiva del desarrollo y la construcción de Cali como ciudad moderna y humana?
--Luis Alfonso, ni moderna ni mucho menos humana, el día que la perspectiva de construcción compartida de ciudad sea una decisión incluyente aceptada por todos los caleños podríamos modificar este negativo concepto que te he dado. Desde años atrás he observado con impotencia, estupor y mucha frustración que el desarrollo de Cali siempre han venido impulsándolo sectores minoritarios de grandes capitales hoy en acuerdos perversos con la clase dirigente y política tradicional de esta ciudad. Esto hace imposible humanizar la ciudad y menos cuando es la propia sociedad civil la que permite esta lamentable realidad, como lo he planteado en un fragmento del libro cuando digo que Cali, como en China, necesita iniciar una revolución cultural, no para que le devuelva la dignidad ausente, sino para que se la codifique como eje transformador.  

--¿Cómo hacer para que Cali se convierta en una ciudad-región?
--Una simple y elemental voluntad política, sólo eso. Mira, Luis Alfonso, que esta perspectiva territorial siempre viene regulada en el Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad y en la realidad no se concreta. En poco tiempo que termine la doble calzada a Buenaventura sería el momento improrrogable la conexión con el puerto, no para llevar y traer carga, sino para visibilizar y afianzar las potencialidades que nos puede traer la Alianza del Pacífico como eje transversal en la comunicación comercial entre Cali-Buenaventura y los países asiáticos, para hacer de Cali una Ciudad Región de enormes oportunidades, no sólo para los grandes capitales importadores y exportadores, sino para toda la gente de la Región Pacífica colombiana.  

--Luego del análisis de los gobiernos, ¿cuáles son desde su óptica los principales problemas de Cali y cuáles, sus soluciones? 
--Desde el puno de vista de movilidad, teniendo un área metropolitana envidiable, cerca de Yumbo, capital industrial de Colombia; de Palmira, capital agrícola de Colombia; de Jamundí, ciudad dormitorio de Cali y sólo se les ocurrió construir un transporte público masivo al costo de desbaratar la ciudad, teniendo una red férrea a nivel para la construcción de un tren metropolitano que colocaba a la ciudad en contacto con estos municipios estratégicos. En seguridad, nunca se han preguntado por qué el barrio Fray Damián, El Piloto, El Hoyo, Las Vegas, frente al Batallón Pichincha, la Base Área, lugares justo donde están instalados los mayores complejos de la Policía y las Fuerzas Militares, resultan ser sitios en todos sus entornos inseguros, he sido testigo ocular del hurto de una moto a mano armada en plena luz del día y al frente del Batallón Pichincha. Hacer un paseo nocturno después de las 7 de la noche por el barrio Fray Damián o El Piloto, o por la mismísima sede de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez resulta una paradoja por la sensación de inseguridad que presentan esos sitios, como para mostrar que la seguridad no sólo de Cali sino del país en general es un asunto de responsabilidad integral con perspectivas de impactos sociales de mejoramiento. Quiero decir que el aparato militar y de policía de este país necesita reformularse en sus aspectos misionales y visionales para que donde esté instalada una guarnición militar, un batallón, un comando de policía, sus entornos estén en las mejores condiciones, no sólo de seguridad sino de amoblamiento y equipamiento urbano y rural, según donde se ubique, que los habitantes de los entornos y transeúntes se encuentren  no sólo seguros sino orgullosos de tener como vecinos el cuerpo policial y militar. Bueno tengo muchos más que enunciar, pero el libro los categoriza literariamente.    

DESCENTRALIZACIÓN Y RECURSOS
--Teniendo en cuenta sus análisis sobre los presupuestos participativos y las comunidades caleñas, ¿cuál es el balance?
--El artículo 287 de la Constitución Política de Colombia establece que las entidades territoriales gozan de autonomía para la gestión de sus intereses, dentro de los límites de la Constitución y la ley. De tal autonomía los municipios tienen la facultad de establecer los tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones; además, la ley establece las bases, principios y directrices que deben regir la distribución por parte de los departamentos y distritos, en el caso del situado fiscal territorial municipal, y por parte de los municipios, en el caso de las participaciones en los ingresos corrientes de la Nación. Dentro de tales marcos, las entidades territoriales podrán determinar sus prioridades y gestionar sus intereses en lo que se refiere a la prestación de los servicios públicos de acuerdo con la norma constitucional citada, pero al contrario censu, la no redistribución de los recursos a las entidades territoriales, en especial los municipios, quebranta e impide en grado sumo su desarrollo. Es imposible llevar a cabo la descentralización sin la asignación de los recursos fiscales suficientes para atender la prestación de los servicios públicos y cuando los patrones poblaciones que muestran las comunas y corregimientos exigen la urgencia de inversión pública connotada sobre la base de la planeación y el presupuesto participativo.

Finalmente el artículo 40 de la Ley 1551 de 2012, por la cual se dictan normas para modernizar la organización y el funcionamiento de los municipios, párrafo 3, en cuanto a asignación de recursos fiscales y presupuesto participativo, señaló:

“Parágrafo 3°. El concejo municipal o distrital podrá constituir, para apoyar la inversión social en los corregimientos, comunas y localidades, un presupuesto participativo que permita a los ciudadanos deliberar y decidir en la distribución de un porcentaje del presupuesto municipal a través de las juntas administradoras locales, JAL, asignado a sus respectivas comunas, corregimientos y localidades, observando las normas y disposiciones nacionales y municipales que rigen el ejercicio de la planeación, el presupuesto y la contratación en concordancia con el plan de desarrollo municipal.

En todo caso, los procesos de planeación local serán insumo para la formulación del Plan Municipal de Desarrollo. Asimismo, se dará prioridad a las propuestas de inversión presentadas por los respectivos consejos comunales y corregimientos de planeación que dentro de sus respectivos planes garanticen complemento con trabajo comunitario, dentro del marco de los convenios.

Para la implementación y ejecución del presupuesto participativo, la Administración Municipal garantizará los recursos necesarios para la operación y puesta en marcha del programa de planeación y presupuesto participativo en cada una de las comunas y corregimientos del municipio y distrito dentro del Plan Plurianual de Inversiones. Se creará dentro del presupuesto municipal un componente denominado presupuesto participativo que hará parte del Estatuto Orgánico del Presupuesto del Municipio o Distrito”.

--Usted ha estado permanentemente interesado en el estudio y la formulación de ideas sobre los problemas de Cali a través de las fundaciones que orienta. ¿Cuál ha sido la respuesta de los sucesivos mandatos locales?

--De resistencia y estigmatización, tanto del sector privado como el público, a excepción de la Universidad Libre Seccional Cali, de la cual he recibido apoyo logístico para desarrollar el trabajo comunitario que hace más de diez años vengo realizando en las comunas y corregimientos de Cali a través de la Fundación Ciudad Visible. Creo que una de las dificultades que vengo cargando en mis hombros son las propuestas que ofrecen mis proyectos comunitarios, siempre orientados a cambios de paradigmas y tocando los temas   fundamentales que muestra la problemática social y política de la sociedad caleña. Es decir, que ofrezco iniciativas que permiten conectarse a procesos de revolución institucional para modificar estructuralmente los órdenes, patrones o cánones que son los que precisamente afectan las realidades de la gente y que en el fondo dentro de sus sueños es lo que quieren que cambie la dinámica y la estructura actual del Estado caleño, para que Cali se convierta de verdad en la sucursal del cielo.

Cali, domingo 22 de noviembre de 2015.
José Reinelio Sepúlveda Meek. (Foto: Santiago José Mena C.).

La presentación del libro de José Reinelio Sepúlveda tendrá lugar el miércoles 25 de noviembre de 2015, en el Auditorio Gerardo Molina de la Universidad Libre de Cali, a las 7:00 a.m.  Estará a cargo del abogado Alejandro Arenas Arcila, decano de la Colegiatura de Abogados Litigantes de Cali. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Completo balance del segundo día de la Cuarta Cumbre Nacional por la Paz

Aspecto del auditorio Gerardo Molina de la Universidad Libre de Cali, durante la jornada de la mañana del viernes 13 de noviembre de 2015, en la Cuarta Cumbre Nacional por la Paz. (Fotos: Wilson Ramirez y Sarasty).

“Las élites le tienen miedo a la paz”

Por Luis Alfonso Mena S.
El senador de la República Iván Cepeda Castro denunció en Cali que “las élites colombianas le tienen miedo a la paz, tienen temor de que se acabe la guerra, pues por primera vez existe la posibilidad de que surja algo inédito en el país: la democracia”.

Al intervenir en el segundo día de la Cuarta Cumbre Nacional por la Paz, concluida el viernes 13 de noviembre en la Universidad Libre de Cali, Cepeda Castro fue enfático en afirmar que la academia tiene el deber de entregarle herramientas a la sociedad para sacar adelante el proceso de paz y aportar a la posguerra.

En  tal sentido destacó el pronunciamiento de los estudiantes colombianos reclamando ser incorporados en la construcción de la paz, y puso de relieve que con el fin de la guerra se podrán producir cambios, como la reforma al sistema político, una mínima democratización de los medios de comunicación social y una reforma rural.

“Es a esto que las élites le tienen un inmenso temor”,  recalcó el defensor de derechos humanos, al tiempo que señaló que no se debe poner trabas a la aprobación de los acuerdos de La Habana. “Los invito a trabajar de manera seria en la refrendación de esos acuerdos”, insistió.

Ante numerosos asistentes que colmaron el auditorio Gerardo Molina del alma máter, el congresista dijo que “las fuerzas Armadas continúan actuando y los paramilitares también, por lo que se requiere una gran presencia humanitaria en las regiones para certificar el cese el fuego definitivo”.

Destacó que el país se encuentra ante un gran reto: el Plan Nacional de Paz, que debe abarcar por lo menos 350 municipios “en los cuales hay que intervenir para dotarlos de carreteras, hospitales, escuelas”, simultáneamente con el desarrollo de un programa de sustitución de cultivos y zonas de reserva campesina. 

“Esa es la tarea más alta: construir la paz como el desarrollo de una revolución democrática en el país”, puntualizó Cepeda Castro, quien al final fue objeto de notorias expresiones de solidaridad de los asistentes, ante las amenazas de sanciones que se ciernen sobre él provenientes del Procurador General de la Nación.

Los costos del posacuerdo
La intervención del senador Cepeda fue precedida por la disertación de la ex ministra de Agricultura Cecilia López Montaño, quien centró su exposición en los costos económicos del posacuerdo y sostuvo que “éstos no se conocen”, como “tampoco los de la guerra”.

Según explicó, se ignoran “porque el país ha crecido, pero desigualmente; porque las élites urbanas han sufrido poco, las élites rurales en algunos casos han concentrado la tierra y el sufrimiento de la población rural ha sido ignorado”.

Sin embargo, esos costos fueron calculados por la ex congresista liberal en dos billones de pesos anuales, lo cual implicará más impuestos para los grandes capitales y castigo para los grandes evasores.

López Montaño aseveró que hay que acabar las relaciones de poder entre el Estado y los empresarios, reconstruir el agro, que es una tarea titánica, y desarrollar una política con liderazgos honestos, no como los que fueron elegidos el 25 de octubre en el Valle del Cauca, frente a los cuales llamó a hacer veeduría permanente.

Indicó que en la etapa de los posacuerdos, “la ampliación de la democracia y el fortalecimiento territorial implicarían un poco más de un punto del Producto Interno Bruto, PIB, al año”, y recordó que “hay cinco millones de colombianos viviendo con siglo y medio de atraso y persisten enormes brechas entre las regiones”.

“Las únicas élites que no han cambiado en América Latina son las colombianas”, subrayó, y manifestó que el país urge “construir una verdadera base productiva y bienes públicos que otorguen derechos y no limosnas a los menos favorecidos”.

“Relativamente no es la paz lo más costoso… el costo fiscal de la paz es más bajo probablemente que el ajuste fiscal requerido; por consiguiente los verdaderos costos de la paz son los no económicos”, puntualizó.

Falta equidad regional
El economista y catedrático universitario Jorge Iván González también se refirió a los aspectos económicos del posconflicto y señaló que “se debe avanzar hacia la equidad regional y hacia la redistribución del ingreso, donde aparece necesariamente el asunto tributario”.

González alertó en consecuencia sobre la separación de las grandes capitales con respecto de las regiones, y puso como ejemplo los casos de Bogotá, Cali y las ciudades de la costa Atlántica.

Cali se distancia de Buenaventura, pues el puerto se encuentra cada vez más alejado del ritmo de desarrollo de la capital del Valle del Cauca, sostuvo, y agregó que Soledad, en el Atlántico, no converge hacia Barranquilla, ni Soacha hacia Bogotá.

El catedrático explicó que en Colombia hay 7.700 proyectos en el Departamento Nacional de Planeación, advirtió que así “no vamos a conseguir equidad regional”, manifestó que “la concentración del ingreso no se modifica” y reclamó utilizar un porcentaje de las reservas internacionales del país en inversión social.

Pobre ayuda internacional
El catedrático Daniel Libreros, por su parte, hizo una detalla exposición de la crisis económica que sacude al capitalismo global y sus implicaciones en América Latina, y denunció que “estamos montados sobre una burbuja de especulaciones, estamos en un escenario peor que el de 2008, pues aumentó el endeudamiento en el mundo”.

“Lo que pasa en el contexto internacional es fundamental para el país y la paz”, dijo y advirtió acerca de la escasa ayuda internacional para el posconflicto poniendo como ejemplo que las transferencias de jugadores de fútbol como James Rodríguez o Jackson Martínez costaron el doble de lo ofrecido hasta ahora por las potencias capitalistas para la posguerra en Colombia.

“¿De dónde van a salir los recursos del posconflicto?”, se preguntó Libreros, y vaticinó, como lo hicieron los anteriores expositores, incrementos del IVA y nuevas privatizaciones, frente a lo cual llamó a estar alertas.

Para Libreros una de las alternativas es exigir la condonación de la deuda externa, más aún cuando los bajos precios del petróleo han causado un enorme desbarajuste en el presupuesto nacional.

Cuestionamiento al centralismo
En horas de la mañana del viernes intervino también el catedrático Libardo Orejuela Díaz, rector de la Universidad Libre de Cali, quien recordó que esta es la única institución de educación superior en Colombia hija de una posguerra, la de los Mil Días, después de la cual Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera la crearon como fruto de la paz, con una filosofía laica y republicana.

Orejuela Díaz se refirió también al peso del narcotráfico en el conflicto colombiano, sostuvo que hay más de 30 generales comprometidos a lo largo de la historia reciente del país con el fenómeno, y rememoró que los CAI creados en Cali “eran cinturones de seguridad para los señores de la época”.

Para el catedrático universitario, “en las ciudades donde no ha habido guerra, los jóvenes consideran que da lo mismo firmar o no los acuerdos”, por lo que, agregó, “a esto hay que meterle sociedad”.
Cuestionó también el centralismo existente en el país, que desconoce las regiones, lo cual se expresó, por ejemplo, en la conformación de la Comisión de la Memoria Histórica, que “se redujo al centro y la guerra no está allá; la guerra está aquí, con los escuadrones insurgentes del Cauca; la guerra se está librando en Nariño, Chocó y el Valle del Cauca”.

Igualmente, llamó la atención sobre los peligros para los posacuerdos, y alertó sobre arremetidas de los enemigos del proceso de paz que “están vivos y agazapados para procurar deslegitimar en las urnas lo pactado en La Habana”.

Pozo de infamias
Finalmente, el docente Fernando Duque Nivia sostuvo en la sesión matutina del segundo día de la Cuarta Cumbre por la Paz que “Colombia es el único país del mundo donde las tierras se consiguen a plomo”.

Por eso, dijo, “los medios para alcanzar la paz deben ser pacíficos”, pero advirtió que es una tarea ardua en un país en manos de “diez mil familias opulentas, personas en poder de 600 hectáreas de las mejores tierras, mientras millones de campesinos no tienen nada”.

“Esta no es una democracia, este no es un Estado sino un pozo de infamias”, agregó Duque, quien recordó que en casi todos los países de América Latina la educación es gratuita, pero no en Colombia, donde “solo el tres por ciento de los niños que comienzan sus estudios los terminan siendo profesionales”.

Duque concluyó que “el aporte del docente es fundamental porque los diálogos son un modelo a seguir en el aula y deben reflejarse en todos los ámbitos de la sociedad”.

El uso del olvido
En horas de la noche del viernes se cumplió la última sesión de la Cumbre, en la que intervino el catedrático Luis Arul Carvajal sobre “el derecho a la memoria, el derecho a la verdad y el uso del olvido”.

Para el conferencista, “son las nuevas generaciones las que van a reconstruir la memoria”, aunque advirtió que “el uso instrumental de la memoria puede crear una forma camuflada del olvido”.

Según Carvajal, en las realidades históricas es en donde más se puede concentrar la verdad. “No existe punto final, porque hay que recordar eternamente lo que ocurrió”, puntualizó.

Repensar la democracia
A  continuación intervino Fabio Cardozo Montealegre, asesor de Paz de la Gobernación del Valle del Cauca, quien sostuvo que los diálogos de La Habana “deben conducir a repensar y a profundizar la democracia”.
 
Cardozo conceptuó que “el modelo económico colombiano es un fracaso” y que históricamente “las élites se las han ingeniado para que todo siga igual”, mientras que “el Ejército sigue siendo el brazo armado del bipartidismo y la oligarquía”.

“Nada garantiza que haya seguridad jurídica ni política, nada garantiza que procesos que han costado mucho esfuerzo sean revertidos por gobiernos futuros”, expresó en referencia al reciente llamado del Fiscal General de la Nación a dirigentes del M-19, que serán interrogados con relación a los sucesos del Palacio de Justicia, ocurridos hace 30 años.

Lo que falta en La Habana
La Cumbre fue clausurada por el escritor y ensayista William Ospina, quien leyó un juicioso texto en el que concluye que el proceso de paz requiere “ese viento fresco de una sociedad que sin esperar permiso de nadie comience las tareas de la reconciliación”.

De la ponencia destacamos los siguientes planteamientos:

*“Una de las causas más evidentes de la proliferación de las guerrillas en el último medio siglo ha sido el cierre del espacio para el debate político. Uno pensaría que el llamado a la paz es un llamado a que las guerrillas abandonen las armas y acepten participar desarmados en la lucha política. Por eso es tan sorprendente que en medio de las bengalas del proceso de paz parezca abrirse camino la decisión de negar a la guerrilla desmovilizada un espacio activo en la democracia. El hundimiento en los debates del Congreso de la posibilidad de que los guerrilleros participen de la vida pública muestra cuán en contravía del proceso de paz marcha el mundillo político, y cuán difícil será aclimatar una reconciliación verdadera”.

*“Sin embargo, es nuestro deber creer en la paz y esforzarnos porque avance. Mi opinión es que al proceso, antes que una adhesión rendida, le ayuda más un apoyo crítico, exigente, que vea más allá de los acuerdos y de los estrados, de la venganza y de la victoria, y que se reafirme en la convicción de que los acuerdos valen no tanto por lo que obtengan para los bandos negociadores sino por lo que obtengan para ese país humilde que ha padecido décadas de violencia, que ha perdido a sus hijos y a sus padres en la guerra, que ha visto marchitarse sus esperanzas y cerrarse sus oportunidades, y que es sin embargo el país que podría hacer la paz porque es el que más la necesita, y el que finalmente podría garantizárnosla a todos.

*“El actual proceso de paz, amenazado por un esquema burocrático y conservador, hostil al cambio social, carece de una visión de la ciudad como escenario de la paz posible, carece de un proyecto de juventudes verdaderamente audaz y renovador, cosa que es gravísima porque aquí la juventud es la guerra, carece de un proyecto cultural dinámico, imaginativo y creador que ayude a convertir el sueño de la paz en un hecho de las calles y de los barrios, de las veredas y de los pueblos, de las comunidades más vulnerables y de la juventud capaz de abnegación y de fiesta”.

*“¿Qué decir de quienes hemos vivido una tormenta bélica de 50 y aun de 70 años? La nuestra tal vez no ha tenido la intensidad y la calcinante enormidad de las guerras mundiales, pero ha desgastado persistentemente nuestros valores, desgarrado el tejido social, socavado los principios de convivencia, obrado lo que debemos llamar una degradación totémica, y ha dejado una inocultable trama de horror en varias generaciones”.

*“La paz exige superar todo eso. La paz no puede ser apenas un pacto de élites armadas. Ese acuerdo debe ser un comienzo, pero todos deberíamos estar construyendo desde ya ese relato de complejidad y solidaridad colectiva. Más aún, acaso nunca veremos de verdad los acuerdos si no ocurre ese despertar ciudadano que, sin privarse de mirar al pasado y de exigir la indemnización de las víctimas, ponga el énfasis en el futuro, en inventar la normalidad desconocida y en adivinar la Colombia que nos ha negado la guerra”.

*“Tal vez lo que están necesitando los diálogos de La Habana es ese viento fresco de una sociedad que sin esperar permiso de nadie comience las tareas de la reconciliación, y se reencuentre con su maravilloso territorio y con las posibilidades que le ha negado el vicio hereditario de la discordia”.

Tres jornadas de aportes
La Cuarta Cumbre Nacional por la Paz contó en su sesión preliminar, el miércoles 11 de noviembre, con la conferencia del académico cubano Pablo Guadarraga, quien disertó sobre la conflictividad del ser humano y la búsqueda de la paz.

También intervinieron Frisco González, director del periódico El Gato, y Jaime Galarza, ex rector de la Universidad del Valle, que hicieron la presentación del libro Rafael Uribe Uribe.

En la sesión del primer día, el jueves 12 de noviembre, disertaron los catedráticos Albero Ramos Garbiras, Carlos Medina Gallego, Alfredo Beltrán Sierra y Jaime Gilberto Mejía. Se escucharon también las palabras testimoniales del deportista Alexis Viera.

A la Quinta Cumbre Nacional por la Paz, que se cumplirá en 2016, seguramente le corresponderá abordar reflexiones sobre los acuerdos ya pactados, como espera todo el pueblo colombiano que ocurra en marzo de ese año.

Cali, lunes 16 de noviembre de 2015.


Momento de la intervención artística del grupo Chirimía. (Foto: Luis Alfonso Mena S.).

jueves, 12 de noviembre de 2015

En primer día de la 4ª. Cumbre Nacional de Paz, debate sobre refrendación de acuerdos

Aspecto de la jornada inaugural de la Cuarta Cumbre Nacional por la Paz, cumplida en el auditorio Gerardo Molina de la Universidad Libre, el jueves 12 de noviembre. (Foto: Carlos Villavicencio).

“Dentro de tres semanas anunciarán la mesa de diálogo entre el Gobierno y el ELN”, revela Carlos Medina

Por Luis Alfonso Mena S.
“El proceso con el ELN va muy bien, calculo que dentro de tres o cuatro semanas se hará el anuncio de la mesa pública de diálogo entre el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional”, dijo en Cali el investigador social Carlos Medina Gallego, uno de los más profundos conocedores de la historia de la guerrilla camilista en Colombia.

Al disertar en el primer día de la Cuarta Cumbre Nacional por la Paz que se cumple en la Universidad Libre de Cali, Medina Gallego aseguró que el Gobierno autorizó al Arzobispo de la capital del Valle para que intervenga en las conversaciones, y aseveró que el prelado “va a cumplir un papel fundamental en el nuevo proceso”.

El académico, autor de varios libros sobre la historia de la insurgencia en el país y docente de la Universidad Nacional, realizó un minucioso análisis de la coyuntura del proceso de diálogos en marcha, y sostuvo que “cada uno de nosotros debe ser un alfabetizador de la paz”.

Medina Gallego manifestó que “las generaciones de la paz no han nacido, están por engendrarse en las siguientes tres décadas”, y vaticinó que “acabaremos la guerra, pero la democracia se irá a las calles y no aguantará que sus líderes estén en las cárceles, como ocurre actualmente con Feliciano Valencia y muchos más”.

Dijo también que las Farc “no se van a desmovilizar, sino que se van a movilizar de la guerra a la política”, y destacó que “pararon el reclutamiento y la compra de armas, al tiempo que mantienen el cese unilateral del fuego”.

En su análisis, Medina puntualizó: “Las Farc no van a entregar las armas porque no están derrotadas, lo que harán es dejación de armas, no volver a utilizar las armas en la lucha política”, porque, subrayó, “no son las armas las que definen la finalización del conflicto”.

En tal sentido, explicó que de acuerdos con estudios serios en la sociedad colombiana circulan más de un millón 200.000 armas, de las cuales solo 40.000 estarían en manos de las Farc.

Análisis de la refrendación
La jornada inaugural de la Cuarta Cumbre Nacional por la Paz estuvo enmarcada en un agudo e interesante debate sobre las diferentes propuestas de mecanismos de refrendación de los acuerdos de La Habana.

En sus palabras de instalación del certamen, el constitucionalista Alberto Ramos Garbiras defendió la tesis en el sentido de que el Gobierno no requería ningún tipo de refrendación, y aseguró que “se ha sometido a un desgaste innecesario”.

Expresó también que un plebiscito como el que se está proponiendo, en reemplazo del referendo inicialmente anunciado por el Gobierno, con un umbral ostensiblemente disminuido, “es restarle piso a la legitimidad”.

Según el catedrático, “la votación que recibió el presidente Juan Manuel Santos en su reelección legitimaba el proceso”, se preguntó: “¿para qué más ahora?”, y recordó que un plebiscito o un referendo es darle la oportunidad a quienes quieren acabar con el proceso de paz.

Sobre el tema, el profesor Carlos Medina terció afirmando que “ningún mecanismo resuelve nada, pues es la voluntad política que se construye en relación con el instrumento lo que lo hace: más que el instrumento lo que se requiere es voluntad política”.

Democracia participativa
Sobre el tema también intervino en extenso y con su habitual tono pedagógico el ex magistrado Alfredo Beltrán Sierra, quien hizo un exhaustivo seguimiento de los diversos mecanismos de participación ciudadana propuestos para la refrendación de los acuerdos, y coincidió con los otros conferencistas sobre los riesgos, “porque pueden llegar colados enemigos de la paz”.

Para Beltrán Sierra, “hoy la lucha es entre la democracia de corte representativo tradicional y la democracia de corte participativo, en la que la gente interviene en el ejercicio del poder político”.

El ex magistrado reivindicó el Artículo 22 de la Constitución Política, que establece que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento en Colombia, y señaló que, por lo tanto, “no puede haber ninguna autoridad pública que no encamine su actividad por los senderos de la paz”.

Puso de relieve igualmente el Artículo 189 de la Carta que otorga al Presidente de la República la facultad de mantener el orden público, pero aclaró que éste “no es el de las armas, sino el de garantizar que los derechos sociales de los colombianos se realicen, y por eso está obligado a buscar la cesación del conflicto”.

Explicó que, en consecuencia, la paz es la aplicación de políticas públicas en materia de salud, educación, empleo, “que el presupuesto no se vaya para la guerra sino para la inversión social”.

Construir ciudadanía
Por su parte, el catedrático Jaime Gilberto Mejía también alertó sobre el proceso de refrendación porque, dijo, puede ocurrir lo que pasó en Guatemala, donde solo participó el 10% de la población.

Mejía propuso construir cultura de civilidad, indicó que la paz no solo es ausencia de violencia directa, sino de violencia estructural, es decir, de la pérdida de vida como consecuencia de la pobreza, el hambre y la falta de salud que afecta a amplios conglomerados de la sociedad.

“Hace falta un nuevo pacto por la civilidad y esperamos que la academia lo retome, pues no hemos formado ciudadanía y por eso la paz parece interesarle solo a una minoría”, concluyó.

Mensaje de Alexis Viera
La instalación de la Cuarta Cumbre Nacional por la Paz estuvo precedida de la participación de la Banda Rada Culebra, una agrupación de rock fusión caleña que deleitó a los asistentes con la calidad de sus interpretaciones, varias de ellas de corte social.

Y en medio de la primera sesión de la Cumbre se pudo apreciar un video del deportista Alexis Viera con su testimonio de perdón luego del atentado que sufrió el 25 de agosto del presente año.

Viera, quien no pudo asistir personalmente al certamen, como estaba programado, dijo que quienes atentaron contra él necesitan ayuda para salir de la delincuencia, al tiempo que anunció que seguirá en Colombia luchando por la reconciliación.

Varios zanqueros estuvieron en horas de la mañana en la Universidad motivando la participación de los estudiantes en la Cumbre, mientras que se inició la realización de un mural atinente a este encuentro.

Programación del viernes 13
La programación del día viernes 13 de noviembre se inicia a las 8:30 a.m. con la intervención de la economista Cecilia López Montaño, ex congresistas y ex ministra de Agricultura.

A las 9:00 a.m. disertará el senador Iván Cepeda Castro, defensor de derechos humanos, autor de varios libros sobre la realidad política colombiana y orientador del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, Movice.

Posteriormente, a las 9:30 a.m., hablará el catedrático Fernando Duque; entre las 10:00 a.m. y las 10:30 a.m. habrá un café acompañado por la actuación del Grupo de Chirimías, y una vez culminado el acto cultural intervendrá el docente universitario Jorge I. González.

Hacia las 11:00 a.m. disertará Libardo Orejuela Díaz, rector de la Universidad Libre Seccional Cali, abogado, magister en estudios políticos, doctor en realidad política latinoamericana.

Entre las 11:30 a.m. y las 12:00 m. se escuchará la conferencia del abogado Daniel Libreros, magister en ciencia política y catedrático de las universidades Nacional y Libre.

La sesión final de la Cuarta Cumbre Nacional por la Paz contará con la presencia de la profesora Sandra L. Cárdenas, a las 6:30 p.m.; de Fabio Cardozo Montealegre, asesor de Paz de la Gobernación del Valle del Cauca, a las 7:00 p.m., y del profesor Luis Carvajal, quien intervendrá a las 7:30 p.m.

La clausura del certamen estará a cargo del escritor y ensayista William Ospina, cuya participación está programa para las 8:00 p.m.

La entrada a las conferencias no tiene ningún costo. La Universidad Libre está situada en la Diagonal 37 A No. 3-29, barrio Santa Isabel de Cali.


Cali, jueves 12 de noviembre de 2015.

La banda Rada Culebra, de rockeros caleños, deleitó a los asistentes a la jornada inaugural de la Cuarta Cumbre Nacional por la Paz, cumplida el 12 de noviembre en la Universidad Libre de Cali. (Foto: Carlos Villavicencio).

Zanqueros, motivando la participación en la Cuarta Cumbre Nacional por la Paz. (Foto: Carlos Villavicencio).