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domingo, 11 de septiembre de 2011

2. Ensayo. En el foro Un Viaje por la Comunicación

Poder, medios de élites y 
periodismo alternativo (*)

-En Colombia el periodismo ha estado indefectiblemente ligado al poder político de las élites. Y, por años, el periodismo de contrapoder se ha enfrentado al dilema de si su destino es ser una voz marginal que grita en el desierto, o convertirse en un medio de masas, para enfrentar con suficiencia a los mass media.

-¿Qué es y qué no es el periodismo alternativo? El periódico Paréntesis, con el poder de la palabra independiente, y el portal ¡Periodismo Libre!, que obra como su complemento en la Internet, son dos experiencias nacientes para hacer periodismo alternativo. Con la gente está el poder de la palabra libre.

Por Luis Alfonso Mena S. (**)
Agradezco a la profesora Camilia Gómez y a su equipo de jóvenes estudiantes organizadores de este foro por la invitación que me cursaron para venir a hacer un Viaje por la Comunicación, a debatir sobre el oficio del periodismo, a tocar los entramados del poder político y de los medios tradicionales que le son inherentes y a escudriñar la respuesta a éstos, la de los medios alternativos, la del periodismo independiente. Nada más apropiado que un certamen académico para culminar uno de los semestres de mayor controversia, pugnacidad y luchas que han tenido lugar en la historia de la Usaca, como seguimos llamando, recurriendo al legado fundacional, a nuestra querida Universidad Santiago de Cali.

Durante 26 años largos, tal vez más de los que debí, entre el 1 de agosto de 1981 y el 5 de noviembre de 2007, estuve recorriendo el camino del periodismo en los llamados grandes medios de comunicación, y al terminar el ciclo por sus laberintos, como trazando una parábola en el tiempo, he regresado al punto de mi partida, al periodismo alternativo, aquel que inicié en el lejano octubre de 1973 en el Instituto Técnico Nacional de Comercio Simón Rodríguez, Intenalco, en el periódico Voz Estudiantil, y continué, aún sin haber terminado la escuela secundaria, como corresponsal del semanario Voz Proletaria, entre el 15 de septiembre de 1978 y el 27 de agosto de 1980.

En Colombia el periodismo ha estado indefectiblemente ligado al poder político de las élites. No sólo porque los grandes medios, desde los albores de la República, las representan y contribuyen en la defensa de sus intereses, sino porque muchos de sus exponentes fundaron y dirigieron, primero, periódicos y, luego, emisoras radiales y televisivas. Y crearon las normas que las regulan.

El periodismo alternativo, unas veces como resistencia, otras como vocero de las resistencias, ha tratado de arañar el poder hegemónico del sistema bipartidista y de los diversos regímenes políticos que, sucesivamente, han sostenido el statu quo, pero sigue a mitad de camino.

Por años, el periodismo de contrapoder se ha enfrentado al dilema de si su destino es el de ser una voz marginal que grita en el desierto, o el de convertirse en un medio de masas, para enfrentar con suficiencia a los mass media.

Al abordar la historia del periodismo de contrapoder (o “disidente”, como lo llama Kesler, o radical, al decir de Atton, o simplemente alternativo, como lo estudian Simpson, Downing, Serrano, Parra, Ramonet, Pilger, Chomsky), hay un punto de referencia obligado, ineludible: la revista Alternativa, que apareció en la finalización del régimen de exclusión identificado en nuestra historia como el Frente Nacional, circuló entre el 15 de febrero de 1974 y el 27 de marzo de 1980 y marcó un hito en el ejercicio del periodismo, precisamente, alternativo, crítico, contestatario e independiente en Colombia.

Hoy, luego de 31 años de concluida aquella experiencia periodística, cuyo principal logro fue, en nuestra opinión, haber sustraído el periodismo de izquierda y, si se quiere, el periodismo revolucionario, de los círculos restringidos y marginales en que históricamente ha estado, sus propósitos primigenios conservan plena vigencia.

Ellos eran cuatro: 1.- Ejercer la contra-información. 2. Divulgar en lenguaje periodístico las investigaciones sobre los problemas del país. 3.- Visibilizar a los actores sociales y sus luchas. 4.- Servir de canal de unión a las fuerzas contrarias al statu quo, incluidas las de izquierda.

¿Qué es un medio de comunicación alternativo?
Ante todo, planteo que el periodismo alternativo es confrontación con el poder, de ahí que lo califiquemos de contrapoder. Confrontación que incluso, y hasta con mayor razón, implica enfrenar el poder al que se puede ser afín en determinado momento por razones ideológicas, filosóficas o políticas. Lo cual podría conducirnos a afirmar que el alternativo es el periodismo de verdad.

El periodismo alternativo parte de la independencia y, consecuencialmente, es crítico. Pero crítico no sólo con las clases o grupos de poder dominantes en los ámbitos político, económico, social, sino también con quienes enfrentan esos poderes en la medida en que sus prácticas no correspondan a los comportamientos éticos, de transparencia que deben caracterizar la gestión pública, sea ella estatal o privada, esto es, social, ciudadana.

Cuando hablamos de alternativo hacemos referencia a una opción diferente, a la contraparte, a la disyuntiva, a la alteridad, al otro. Por lo tanto, en la sociedad escindida en clases como la nuestra el periodismo alternativo es esencialmente anticapitalista, confronta el poder de los monopolios y las corporaciones que detentan y ostentan el dominio y, consecuencialmente, visibiliza las luchas que obreros, campesinos, comunidades urbanas y rurales, capas poblacionales intermedias y profesionales desarrollan para contrarrestar el mundo del capital.

El periodismo alternativo procura dar voz a los actores sociales que no encuentran eco, ni de sus propuestas ni de sus ejecutoras, en los medios de las élites. Pero, por sobre todo, procura difundir otra visión de la sociedad, aquella que no se puede expresar en los medios masivos porque no representa mercancía atractiva para el consumo de las audiencias o, lo más grave, porque contradice intereses particulares o corporativos de los grupos dominantes y, como resultante, afecta "su sosiego", valga decir, podría originar algún leve temblor en el statu quo.

Con Pascual Serrano, Javier Parra (1) y otros muchos que han incursionado en aproximarse a una especie de tipología del periodismo alternativo podríamos resumir las siguientes características:

1. Hacer periodismo alternativo implica una decisión política, pues la información es una confrontación de modelos sociales.
2. Se propone difundir una visión diferente de la sociedad, otra óptica del mundo, que cuestiona el imperio del mercado en las relaciones sociales y culturales.
3. Desarrolla un modelo de periodismo humanista, decente, digno, partidario de un orden social más justo.
4. Tiene un deber moral y ético: informar sobre los sin voz, los humillados, los excluidos, los desplazados por los poderes, los olvidados, los que sufren.
5. Toma partido por los de abajo, por la gente del común, pero no es panfletario.
6. Pone en cuestión los conceptos tradicionales de neutralidad, pluralidad, imparcialidad, objetividad.
7. Lucha contra el silencio mediático: hace visible la protesta social, los pronunciamientos y movilizaciones populares.
8. Registra una participación colectiva en el trabajo y la toma de decisiones periodísticas fundamentales.
9. Su organización interna tiende a ser horizontal, procura no desarrollar las estructuras verticales de la empresa comunicacional tradicional.
10. Rechaza las ataduras comerciales, las prebendas, los halagos y la lisonja típica del periodismo tradicional.
11. Aunque tiene una influencia directa escasa, si proyecta una influencia indirecta importante en organizaciones sociales.
12. No sólo informa sino que educa y organiza a las comunidades.
13. No se limita a su papel político. Interactúa en las comunidades de donde procede.
14. En la práctica ejerce la contrainformación frente a los grandes medios masivos, que son los que moldean los estados de opinión.
15. Para ello requiere no sólo claridad política sino solvencia y calidad profesional.
¿Qué no es un medio de comunicación alternativo?
Sobre el periodismo alternativo existen muchos mitos, a partir de los cuales podríamos identificar qué no es esta modalidad de periodismo.

1. Se cree que por ser crítico y por cuestionar el poder y sus detentadores, el periodismo alternativo no investiga sino que simplemente opina.
2. Se cree que porque toma partido por los excluidos, las minorías y sus derechos es eminentemente sesgado.
3. Se cree que no contrasta fuentes, porque no puede reproducir las lógicas engañosas de los medios masivos tradicionales, y que por lo tanto no está interesado en la veracidad.
4. Se cree que es una forma de periodismo supra politizada a la que no le interesan los asuntos del ser individual, sus cuitas, sus vicisitudes.
5. Se cree que está condenado a la marginalidad, que por su carácter heterodoxo, de nadar en la mayoría de los casos contra la corriente, como el salmón, está condenado al ostracismo.
6. Se cree que es una forma de periodismo aburrida, solo para convencidos, intelectuales y gente culta de izquierda.
7. Se cree que por ser alternativo debe rechazar las otras formas de escribir, incluidas las teorías de los géneros periodísticos clásicos.
8. Se cree que para garantizar su independencia no puede publicar avisos, así sea con una selección previa muy rigurosa.
9. Se cree que no lo pueden hacer sino quienes tengan una opción política de izquierda absolutamente definida.
10. Se cree, en fin, que el periodismo alternativo es cuestión de unos pocos contestatarios que todo lo rechazan y no ven nada bueno en ninguna parte.
Nada más alejado de la realidad y de las necesidades de hoy. Aunque este decálogo, al que se podrían agregar otras debilidades más, deriva de las críticas que se le formulan al periodismo alternativo en diversos ámbitos de la sociedad, nada de ello debe figurar en la ruta de una medio alternativo.

Por el contrario, su gran reto es vencer todos estos mitos y encaminarse por la senda de llegar a los más amplios conglomerados sociales, con sencillez, sensibilidad, agilidad, flexibilidad, lo cual no significa despojarse de su firmeza y rigurosidad, ni de sus opciones, que son, precisamente, procurar la verdad, descubrir las lacras que afectan a los más débiles y ayudarle a la sociedad a avanzar de verdad, con la visibilización de todos aquellos que buscan la transformación de las comunidades en particular, o de las sociedades entendidas como aldeas globales.
La experiencia del periódico Paréntesis
Es la tarea que nos hemos propuesto con nuestro periódico Paréntesis, el ejercicio de comunicación alternativa que desarrollamos con un núcleo de jóvenes, principalmente surgidos de las clases de periodismo en la Usaca, y que hoy en día, al dar lo que hemos definido como un salto cualitativo, se propone salir de los marcos del mundo universitario para proyectarse en toda la ciudad, ser un periódico para la población caleña, no solo para los estamentos de la Universidad Santiago de Cali.

Paréntesis es una escuela de formación en periodismo: en el manejo competente de los géneros, en la destreza en la investigación rigurosa, en la limpieza de la escritura, en la solvencia de la opinión argumentada; pero, también, en la capacidad de propuesta, en el interés por hacer buen periodismo, y ante todo, en el actuar para corresponder al compromiso con los que nos necesitan.

Nuestro poder no es el político ni el económico. Nuestro poder es el más sencillo y accesible, pero a la vez uno de los más escasos en la sociedad capitalista, segregacionista y excluyente: el poder de la palabra, y no de cualquier palabra, sino el poder de la palabra independiente.

Somos poder, sí, pero ético. Y ese poder nos hace libres. Porque el pensamiento jamás se pondrá poner preso ni secuestrar.

Así, nuestros dos medios, Paréntesis, con el poder de la palabra independiente, y ¡Periodismo Libre!, el blog que obra como complemento o amplificador en la Internet, son dos medios para hacer periodismo de verdad, que es aquel que sólo se hace cuando nos sentimos libres. Porque el periodismo es liberación también.

En una hoja volante o en un gran rotativo. En cualquiera de esos escenarios el norte debe ser la libertad. De lo contrario, no vale la pena. El periodismo se ejerce con autonomía, con independencia o no se ejerce. El periodismo es una forma de ser libre. Ahí radica su esencia.
Con la gente está el poder de la palabra
Apreciados amigos que nos acompañan en este viaje por la comunicación: deseo concluir el trayecto que ustedes han tenido la deferencia de dejarme transitar con una anécdota que tal vez resuma todo, o gran parte, de lo que he dicho, una circunstancia que puede sonar a casualidad, pero que constituye una de esas casualidades que suelen representar la causalidad de lo que hacemos.

El lunes festivo 6 de junio debí interrumpir, a punto de ser las 7:00 de la noche, la preparación de esta ponencia porque días atrás había adquirido el compromiso de acompañar una tertulia literaria organizada por una pareja de esposos en el barrio Terranova, situado a las afueras del municipio de Jamundí.

La idea era no sólo participar de sus inquietudes literarias, sino cubrir para Paréntesis, nuestro periódico, ese ejercicio comunitario. Cuando llegamos a la casa de la reunión los asistentes no cabían allí. Mayores, jóvenes y niños se apeñuscaban en la pequeña residencia de este barrio popular expectantes ante la oferta cultural que los convocantes anunciaban. Y a medida que avanzaba la velada, llegaban más y más personas: parejas jóvenes, madres solitarias, abuelas, niños…

El primer punto, atérrense ustedes, era la entrevista colectiva al autor de un libro. Sí, de un libro, en esta época en la que dicen que los libros están en desuso, a punto de desaparecer. El autor del mismo se hallaba en el sitio. Se supone que los concurrentes habían leído un capítulo de la obra, escrita sobre Caicedonia, un pueblo del norte del Valle. Nadie se escondía, por el contrario, todos aguardaban el turno para hacer sus preguntas. Y como el capítulo leído hablaba de un culebrero, pues todo giró en torno de esa figura de la picaresca criolla.

Poesías, una interpretación en flauta, una historia gráfica, una dramatización sobre un culebrero, una abuela que no paraba de pedir la palabra para que la dejaran leer sus poemas garrapateados en el cuaderno grande de uno de sus nietos…

Era, ni más ni menos, la iniciativa de la comunidad, el ejercicio de la palabra, del poder de la palabra que no pedía permiso para expresarse y para ser ejercido. Allí, en esa casa sencilla demarcada con el número 20-17 de la Calle 48 B Sur, del barrio Terranova de Jamundí, sin proponérnoslo, habíamos encontrado dos de las más importantes formas del periodismo alternativo

Una: la comunidad asumiendo el poder de la palabra. Esto es, empoderándose. Dos: la comunidad necesitada, tal vez sin reclamarlo, de un medio que dé a conocer lo que ella hace, que haga visible esa bella velada, que saque a la luz el actuar vivificante de la palabra. Allí estaba la razón de ser del periodismo alternativo, en medio de 40 personas que inundaban aquella casa, a la que para ingresar varios de los que estaban dentro se tenían que salir.

Ningún medio de la élite cubriría ese encuentro. Para ninguno de ellos esa realización comunitaria sería importante. No vendería. Allí no había famosos ni poderosos.

Para el periodismo alternativo ese mundo comunitario sí es vital. Para hacer valer su poder es el periodismo alternativo. Esa es su misión. Para eso está. En esa pequeña casa repleta de gente sencilla estaba la razón de ser del periodismo de verdad.

Muchas gracias, apreciados amigos y amigas.

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(1) Ver los artículos “Otro periodismo también es posible”, de Pascual Serrano, en: www.pascualserrano.net, y “Los medios alternativos y su influencia social y política”, ponencia presentada en la fiesta del Partido Comunista de Aragón Zaragoza, el 5 de mayo de 2007.

(*) Este texto es un resumen de la ponencia presentada en el Foro Un Viaje por la Comunicación, organizado por estudiantes de sexto semestre de Comunicación Social de la Universidad Santiago de Cali, cumplido el miércoles 8 de junio de 2011, en el auditorio de la CVC, en Cali. 

(**) Periodista, abogado, candidato a magister en historia de la Universidad del Valle. Director del periódico independiente Paréntesis y de la revista virtual ¡Periodismo Libre! luismena7@gmail.com.
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Fotos: Santiago José Mena Cárdenas.
Las fotografías que acompañan este texto corresponden al desarrollo del Foro Un Viaje por la Comunicación, cumplido en el auditorio de la CVC de Cali.

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