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miércoles, 6 de enero de 2010

Análisis. Un debate latente en la sociedad de hoy

¿Para quién gobierna la izquierda?

Por Luis Alfonso Mena S.
Una de las preguntas de fondo en la izquierda de hoy en Colombia es para quién gobierna o debe gobernar.

El interrogante está latente de tiempo atrás, pero cobró mayor actualidad luego de la consulta interna del Polo Democrático Alternativo, PDA, en 2009.

De igual forma, después de iniciado el proceso de privatización de Emcali y el cobro masivo de una contribución para 21 obras que no resuelven los problemas sociales fundamentales de Cali, políticas desarrolladas por el alcalde Jorge Iván Ospina, quien se presentó en la campaña electoral de 2007 como alternativa frente a las élites oligárquicas caleñas y es respaldado por un sector grande del PDA del Valle.

Otras experiencias ameritan el estudio de ese cuestionamiento, como la de Angelino Garzón, quien, como Ospina, dice no ser del Polo, pero fue apoyado por un sector de este partido que hizo presencia en su gobierno y cuyos cuadros están en corporaciones públicas a nombre del Polo y en la dirección regional del PDA.

Poco después de concluir su gestión en la Gobernación del Valle, Garzón (ex líder sindical y ex dirigente de izquierda), ingresó en la burocracia uribista como jefe de la misión del Gobierno ante las Naciones Unidas en Bruselas, Bélgica, hace precisamente un año, el 16 de enero de 2009.

En el plano internacional surge una pregunta colateral: ¿cuál debe ser la orientación de los gobiernos que se presentan como de izquierda? ¿Una moderada, en la que se sitúa a Lula da Silva, del Brasil; a Tabaré Vásquez, de Uruguay, y a Michel Bachelet, de Chile? ¿O una claramente de izquierda, en la que están el presidente Hugo Chávez, de Venezuela; Rafael Correa, de Ecuador; Daniel Ortega, de Nicaragua, y Evo Morales, de Bolivia?

Aunque las experiencias tanto locales como internacionales tienen sus propias particularidades, y no se trata de calcar modelos, la izquierda posee unos lineamientos políticos universales que definen su perfil:

1.) Preeminencia por los pobres, por los segregados social y económicamente. 2.) Defensa de la gestión pública y manejo ético de los erarios. 3.) Respeto de las libertades políticas y de los derechos de las minorías. 4.) Solidaridad internacionalista, por encima de chovinismos. 5.) Lucha por la equidad, por verdadera justicia social.

La izquierda no considera, como sí lo hace la derecha, que la sociedad está condenada ineluctablemente a la desigualdad y a los desequilibrios. Su propósito fundamental es la lucha contra las iniquidades.

Pero llegar al Gobierno no es alcanzar todo el poder del Estado, pues en la división de ramas existente en nuestro sistema político el Gobierno es sólo una parte de ese poder, el Ejecutivo.

Las otras ramas del mismo, la Legislativa y la Judicial, además de algunos órganos “autónomos” (banca central, Procuraduría, Contraloría, Defensoría), siguen en función de otro poder mucho más fuerte y determinante, el de los dueños del capital, el de quienes explotan las líneas fundamentales de la economía en la sociedad capitalista.

Así que estamos hablando de Gobierno, de una parte de toda esa especie de macrocosmos que denominamos Estado, en el que aparece como determinante, en la base de todo, el poder económico detentado por un grupo dominante (la oligarquía) que determina el otro poder, el jurídico, diseñado en lo fundamental por ese sector social privilegiado para servirse de él.

En realidad, el Estado es la expresión jurídica al servicio de la clase en el poder, el mecanismo normativo para ejercer su dominio.

El objetivo final de la izquierda verdadera es la revolución social, esto es, la generación de cambios profundos en la sociedad que permitan la construcción de un nuevo Estado, y no meramente la realización de reformas que maquillen el edificio, pero que dejen intacta la base causante de la iniquidad.

En esa línea están ahora revolucionarios de antes, reformistas de hoy, como el ex alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón.

Con todas las limitaciones reseñadas, y precisamente por ellas o a pesar de ellas, la izquierda debe saber a qué llega al Gobierno en sus diferentes niveles: a administrarle la crisis y la hacienda a las élites o a procurar solucionar los problemas fundamentales de los pobres, que son la mayoría de la población.

Para avanzar en el debate sobre este y otros tópicos hablamos con dos de los dirigentes más destacados de la izquierda vallecaucana en el momento, el ex concejal Wilson Arias Castillo y el senador Alexander López Maya.

El contenido de la entrevista se puede leer en el siguiente texto de ¡PERIODISMO LIBRE!

1 comentario:

  1. Muy bueno el articulo,no pude acceder al contenido de la entrevista.
    Mi blog:
    http://www.debatepopular.blogspot.com

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