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domingo, 14 de noviembre de 2010

1. Análisis. Los problemas de la Santiago de Cali

En la USC, crisis de representación

El cogobierno, ganado por estudiantes, docentes y trabajadores universitarios en arduas jornadas de lucha en décadas pasadas, no debe ser una fórmula insustancial ni una consigna demagógica: debe ser un reconocimiento permanente de la democracia dentro de la institución. Y ello es lo que hoy está fallando.

Por Luis Alfonso Mena S. (*)
Lo que demuestran las recientes protestas escenificadas por parte de estudiantes y profesores en la Universidad Santiago de Cali, USC, es la crisis del sistema de representación existente en la institución, cuya máxima expresión es el Consejo Superior.

Éste se ha caracterizado por ser un órgano excluyente, al que pocos que no sean consejeros tienen acceso y cuyas decisiones, de acuerdo con quienes conocen ampliamente su funcionamiento, ya están predeterminadas por otras instancias con intereses muy definidos.

Así, el nivel de deliberación y controversia que debe caracterizar a un organismo de elección popular, como lo es éste, se incumple, y la oposición es aplastada, pues es conocida la hegemonía de una sola fuerza dentro del Consejo, que copa a la gran mayoría de los representantes de los diferentes estamentos.

Resulta paradójico, por ejemplo, que un organismo con tan alto número de integrantes (130 para una población no mayor de 15.000 estudiantes y docentes) no tenga los mecanismos para facilitar el acceso de alumnos, profesores y trabajadores a sus deliberaciones.

En cambio, para establecer un paralelo, el Senado de la República (integrado por menos miembros, 102, aunque representante de nada más y nada menos que de 44 millones de personas) permite la presencia de cualquier ciudadano en sus debates.

Pero el del acceso de los electores es solo uno de los problemas de este organismo de “cogobierno”. El más grave, a nuestro juicio, es el del incumplimiento de uno de sus roles fundamentales: el control de la Administración de la Universidad, que se debe expresar en la amplia discusión de sus propuestas y no en la toma de decisiones diseñadas de antemano.

Ante el unanimismo interior, los miembros del Consejo Superior deben dar cabida a las voces que desde el exterior del mismo formulan reclamos y plantean ideas sobre los males que afectan a la Universidad, no desdeñarlos a priori.

El organismo perdió su esencia: ser espacio para la discusión de los problemas del alma máter, y por eso estudiantes y profesores se ven obligados a recurrir a otras maneras de hacerse oír y sentir.

Las protestas, los mítines, los pronunciamientos públicos, las asambleas son escenarios legítimos (y, además, constitucionales) para decir lo que no se quiere escuchar en el Consejo Superior y en otros organismos de puertas cerradas.

Los estudiantes urgen que sean atendidos reclamos legítimos en materia de costos de matrículas, de parqueaderos y de canchas deportivas, lo mismo que sobre calidad académica y mecanismos verdaderamente democráticos de representación.

Los docentes, por su parte, reclaman, entre otros ítems, que se solucione de una vez por todas la falta de servicio médico, que no se presta por parte de la mayoría de las EPS porque, aunque la Universidad descuenta muy puntualmente en cada mesada el valor correspondiente a los aportes de los profesores, los pagos no se hacen.

Y, además, piden que se abran los espacios de participación más allá de los círculos cerrados de facultades y departamentos.

El cogobierno, ganado por estudiantes, docentes y trabajadores universitarios en arduas jornadas de lucha en décadas pasadas, no debe ser una fórmula insustancial ni una consigna demagógica: debe ser un reconocimiento permanente de la democracia dentro de la institución. Y ello es lo que hoy está fallando.

(*) Profesor de la Facultad de Comunicación Social de la USC, director de ¡Periodismo Libre! y del periódico universitario Paréntesis.
Foto tomada por James Arias Nieva

2 comentarios:

  1. pues si no hay alguien fuerte que nos represente como estudiantes y haga respetar los derechos constitucionales dentro de la universidad y hasta por fuera , no hacemos nada puntual, y revotandonos como otras universidades no creo que sea la solucion y menos cogerla en contra nuestra alma mater destruyendola, por los cielos, esto causaria temor y el temor en estas oportunidades de manifestacion llaman a la fuerza publica se arma el sambumbe y terminamos heridos , locos y en las mismas !! si no se crea y se fortalece un grupo de estudiantes (o lo hay?)que se meta de cabeza en el asunto administrativo y quieran de verdad aportar soluciones politicas, soluciones a "la crisis" universitaria por la que se dice que estamos pasando no creo que se llege aun acuerdo por las partes, pero que eso si, se respira un ambiente de calma, nada hostil, como si todo estubiera d e maravilla en la u,por los pasillos, sometidos , no se habla , no se opina , se juega futbol, creo que los que provocan estos alborotos son ajenos a la universidad, o lo quieren hacer ver asi, no se que vayan hacer pero seria interesante seguir indagando...

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  2. Todos tienen la razón, los que si y los que no... Pero recuerden, el que estudia quiere trabajar y ganar un sueldo, pero con la imagen que se le está creando a la universidad, las empresas no van a aquerer un egresado de allá. Tal como pasó con otras universidades que han dañado su imagen con estos paros.

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