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domingo, 18 de abril de 2010

Opinión. Todos giran sobre la seguridad

Rafael Pardo, candidato liberal, participó en el foro realizado por Telepacífico el jueves 15 de abril. Allí cuestionó a Juan Manuel Santos por haber liderado la reforma de las transferencias, la cual redundó en pérdidas de cuatro billones de pesos para las regiones.

La encrucijada presidencial

Nadie entiende la falta de fuerza de Rafael Pardo, candidato de uno de los partidos que ha estado en la oposición durante los gobiernos de la seguridad democrática, pues le habría sido de gran utilidad enarbolar las banderas del liberalismo.

Por Armando Palau Aldana (*)
Desde la promulgación de la Constitución del 91 no se había visto la proximidad de unas elecciones presidenciales sin cercanas opciones diferenciales con probabilidades de éxito.

Si bien es cierto la declaración de inexequibilidad de la Corte Constitucional sobre las irregularidades del referendo reeleccionista dieron un aliento sobre la caída del régimen uribista, no pensamos que fuera tan leve e imperceptible, pues los resultados de los pasados comicios mostraron el efecto arrollador de las clientelistas fuerzas electorales afines al saliente Presidente, al obtener nuevamente las mayorías en el Congreso de la República.

Si esos resultados se reflejaran fielmente en la primera vuelta presidencial, estaremos ante la presencia de las dos opciones por las que tendrá que definirse un electorado que se ha dejado cautivar o ha sido manipulado por la derecha, el conservatismo o el neoliberalismo, sin que los movimientos políticos que no participaron en la composición del Gobierno Nacional durante los últimos ocho años puedan jugar rol alguno para zanjar este pobre panorama.

El primer debate televisivo fue bastante precario, todos los candidatos giraron en torno a la seguridad democrática, el estandarte de Álvaro Uribe que le permitió agudizar la brecha entre pobres y ricos; nadie marcó diferencias significativas, pareciera que todos creyeran que el discurso armamentista es más importante que la solución de los problemas estructurales de nuestra atribulada patria, o por lo menos se imaginan que este es el tema de mayor interés para el electorado.

Hasta ahora no giran las candidaturas en temas de gran importancia como la economía, el empleo, la vivienda, la salud, la educación y la gestión ambiental, no se visualiza su posición frente a estos segmentos de la vida nacional.

Nadie entiende, por ejemplo, no obstante la ausencia de carisma, la falta de fuerza de Rafael Pardo, el candidato de uno de los tradicionales partidos, que ha estado en la oposición durante estos consecutivos gobiernos de la seguridad democrática, pues le habría sido de gran utilidad recoger y enarbolar las banderas del liberalismo, plasmadas en la declaración ideológica, para propalar como su discurso de campaña esas ideas socialdemócratas, consignadas en la declaración ideológica que se construyó durante la Constituyente Liberal y que fue adoptada en consulta interna con la aprobación de dos millones y medio de liberales, hace tan solo siete años.

Por fortuna el sometimiento con el que los medios de comunicación del establecimiento doparon a la comunidad nacional va perdiendo efecto y va develando escándalos de corrupción como las compras navales en Alemania para las Fuerzas Armadas que ponen en evidencia a Santos, mientras que Nohemí padece la fractura del conservatismo por cuenta de Arias, quien mostró ser un mal perdedor después de ser señalado de ladrón.

Entre tanto, una costumbre electoral viene consolidándose en nuestra nación: de los males el menos malo, defecto que en ocasiones mueve la masa crítica que consolida la opinión pública y que en muchos eventos logra una especie de espuma de los acontecimientos, logrando jalar a un electorado que se contagia de motivos.

Este es el caso de Antanas Mockus, quien ha provocado un hecho político, no solo porque haya sacado en la consulta que lo escogió una mayor votación que la alcanzada para sus bancadas por el Partido Liberal, sino porque además ha alcanzado la unión con Sergio Fajardo, otro de los candidatos presidenciales, quien hace pocos meses logró ser portada de una revista de circulación nacional al mostrar la mayor tendencia de voto, mientras que las recientes encuestas de los grandes monopolios lo colocó entre los últimos.

Para los pensadores del Polo Democrático, que tampoco gozan de un candidato que haya cautivado a la sociedad civil electoral, Mockus es considerado como un neoliberal más, incluso se habla de la contradicción con una de sus senadoras en la promoción de la pena de muerte.

No obstante lo que algunos llaman la marejada verde y su excéntrico candidato, el ex rector de la Universidad Nacional y dos veces alcalde de Bogotá, con exitoso manejo de las finanzas del Distrito Capital, se constituye en una opción para quienes desean que el uribismo sea cosa de la pasada y triste historia, todos aquellos de todas las corrientes, movimientos y partidos que sencillamente desean votar contra el oscuro Juan Manuel Santos.

(*) Director de la Fundación Biodiversidad, secretario del Consejo Municipal de Planeación de Cali.
fbiodiversidades@yahoo.es.

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