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miércoles, 19 de mayo de 2010

Carta de Wilson Arias sobre un acuerdo en el Sena

La tragicomedia de Angelino

“Lo incontrovertible, lo que resulta palmario y evidente, es que el Acuerdo que en nombre de la Nación usted firmó con nosotros fue burlado por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez”, dice Wilson Arias, representante a la Cámara electo por el Polo Democrático en carta al ex dirigente sindical Angelino Garzón, candidato a la Vicepresidencia de Juan Manuel Santos.

Cali, 7 de mayo de 2010
Doctor
Angelino Garzón Candidato Vicepresidencial Partido de la U Bogotá

Respetado Angelino:
He escuchado con atención su respuesta a la jornada de defensa de las parafiscales del Sena en la ciudad de San Juan de Pasto. Al respecto, me permito hacerle los siguientes comentarios:

1. Ciertamente, en mi condición de negociador por Sindisena –que no su presidente−, firmé con usted cuando terminaba su ejercicio como Ministro (que para el efecto representaba a la Nación colombiana) y con el Director General del Sena, el día 2 de agosto de 2002, un “Acuerdo Colectivo” de contenido profundamente democrático, que reivindicó la autonomía administrativa, financiera y doctrinal del Sena, la destinación específica de sus recursos, su rigurosa aplicación a las acciones y programas inherentes a la formación profesional integral gratuita y la estabilización de la entidad, sistemáticamente amenazada.

2. Como lo denunciaban los manifestantes de San Juan de Pasto, los puntos así acordados fueron negados casi en su totalidad por el actual gobierno hoy próximo a concluir y que, según han insistido, ahora pretenden continuar usted y Juan Manuel Santos, “porque retroceder no es una opción”. ¿Reclama pruebas? Examinemos el asunto a la luz de algunos hechos fácilmente constatables:

a) Para cumplir con el artículo octavo del Acuerdo Colectivo[1] (“Lucha frontal contra la evasión, la elusión y la baja recaudación de aportes del Sena”), el Director General de la época propuso elevar el presupuesto de la entidad de $630.000 millones (2002) a $795.000 millones (2003). Pero el gobierno actual hizo caso omiso de aquella solicitud y por el contrario intentó disminuir en la tercera parte el presupuesto de la entidad, al presentar su proyecto por $430.000 millones. La movilización de trabajadores y estudiantes, reprimida brutalmente por el gobierno de la “seguridad democrática y la confianza inversionista” (con un saldo de detenidos, heridos y contusos en varias partes del país), logró incrementarlo apenas a $551.000 millones en ese debate legislativo.

b) Cuando a consecuencia de lo anterior, de los fallos de las cortes, del debate sobre el Proyecto de Ley 157/2003 y de los conceptos del Procurador, el Gobierno se veía obligado a respetar la parafiscalidad y el presupuesto del Sena, rápidamente concibió e impuso el Documento Conpes No. 81/2004, que obliga a la institución a entregar el 70% de su oferta educativa a la competencia y a financiarla en similar proporción, lo que virtualmente paralizaba al Sena y lo pondría al borde de la liquidación.

Ello viola la integralidad del Acuerdo y en su literalidad, explícitamente, ocho de sus once artículos, a saber: Artículo 1: “… la finalidad de que las decisiones de naturaleza institucional (…) complementen el mejor cumplimiento de la misión institucional…”; Artículo 2, literal b: “Estabilizar y mejorar las condiciones para el funcionamiento y cumplimiento de la Misión Institucional…”; Artículo 3: “En sus aspectos misionales, este acuerdo rige para todos los servidores del Sena”; Artículo 5, numeral 2: “garantizar el ofrecimiento y ejecución de la formación profesional integral, gratuita y a cargo del Estado, como una política pública por parte del Sena”; Artículo 6, numeral 1: “La administración del Sena y la organización sindical se comprometen a asumir la defensa de la entidad, a darle cabal aplicación a la Ley 119/94 y procurar su implementación y desarrollo, especialmente en lo atinente a la autonomía con que cuenta la institución para la recaudación, administración, distribución, modificación y ejecución de sus ingresos, respaldada en los fallos de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado”; Artículo 7: “Según lo acordado en la Subcomisión tripartita No. 3 de la Comisión Permanente de Concertación, el Sena defenderá la autonomía presupuestal y financiera de la institución y la destinación específica del presupuesto de la entidad”; Artículo 8, ya comentado; Artículo 9: “…se ratifica nuevamente el origen parafiscal de los recursos del Sena, frente a lo cual defenderá su autonomía presupuestal así como la aplicación de los superávit que se generen...”.

c) El gobierno que el binomio Santos-Garzón pretende continuar adicionalmente obligó al Sena a constituir títulos en los bancos por un billón de pesos, pese a las crecientes necesidades de la entidad y de su población objeto, los trabajadores. Y produjo unos decretos de “reestructuración” (248, 249 y 250/2004) que además de reducir la planta de personal en 1.116 cargos y despedir a 574 trabajadores, golpeó la estructura orgánica de la institución y autorizó el cobro de la formación profesional “a las personas con capacidad de pago”, amenazando la gratuidad por la que tanto hoy dicen desvelarse el director, Darío Montoya, y el Presidente de la República, con cálculos electoreros.

Por su fácil comprobación, menciono solamente algunos de los aspectos económicos y presupuestales atribuibles al gobierno actual. Mucho habría que señalar sobre la financiación de la incubación empresarial y los convenios suscritos con terceros en nombre de la ciencia y la tecnología, pero que en realidad engruesa los bolsillos de sectores parasitarios y posiblemente paramilitares. Mucho que decir sobre la calidad de los cursos del Sena, el desmonte del contrato de aprendizaje y el bienestar estudiantil y de los trabajadores. Otro tanto que agregar sobre la violación de las garantías y libertades sindicales. Y bastante más que señalar sobre la politiquería, la Yidispolítica y la corrupción, conservados intactos y rampantes. Todo ello será objeto de análisis y debate. Pero lo incontrovertible, lo que resulta palmario y evidente, es que el Acuerdo que en nombre de la Nación usted firmó con nosotros, fue burlado por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Su opción y la de su candidato presidencial es "no retroceder", pero la opción de los trabajadores y de los estudiantes del Sena es hacer retroceder toda la ofensiva que este gobierno ha desplegado contra dicha institución, patrimonio de los colombianos. Su paradoja, Angelino, es que pretende seguir reivindicando, simultáneamente, un Acuerdo muy importante que conquistaron los trabajadores cuando usted era ministro, y al mismo tiempo, y sin ruborizarse, a un gobierno que lo negó en todas sus letras, de comienzo a fin y en beneficio de torvos intereses. Esa es su ambigüedad, señor ex ministro, esa es al mismo tiempo que su actual comedia, su más costosa tragedia.

Wilson Arias Castillo

[1] Acuerdo Colectivo de la Formación Profesional, Bogotá, agosto 2 de 2002, Artículo 8: De los aportes parafiscales”.

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