lunes, 30 de septiembre de 2019

Reflexión. A propósito de los últimos acontecimientos

La violencia del régimen uribista en contra de los estudiantes. (Fotos: portal Pulzo).
DOBLE RASERO: MAQUILLÁNDOLE LA IMAGEN AL RÉGIMEN URIBISTA



Por Luis Alfonso Mena S.
Algunos, liderados por Caracol y RCN, andan por estos días lavándole la cara al régimen uribista de Iván Duque, que viene violentando con brutalidad la protesta estudiantil y aupando las guerras interna y externa. Pero al momento de mirar a los vecinos, cambian de visor, usan su doble faz.

En efecto, cuando algo ocurre en Venezuela, nunca cuestionan la violencia de los opositores de extrema derecha, que incluso quemaron vivas a varias personas por ser chavistas, incendiaron establecimientos públicos, entre ellos universidades, y asesinaron decenas de ciudadanos bolivarianos.

De eso, ni una palabra, porque la verdad sobre Venezuela se silencia y se difunde solo lo que afecte al Gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Pero en Colombia, caen con todo contra los universitarios, desconociendo que el principal culpable de la violencia es el régimen represor, el sistema desigual, el Estado corrupto.

Lo que viene ocurriendo en Bogotá, con uso no solo desmedido sino bestial de la fuerza contra los estudiantes que rechazan la corrupción en las universidades públicas, tiene antecedentes en meses recientes en Popayán, donde un joven perdió un ojo víctima de la represión policial.

Y este lunes 30 de septiembre, en la Universidad del Atlántico, al Esmad de la Policía, escuadrón oficial de terror, se sumó el Ejército que, de acuerdo con la denuncia de la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior, Unees, abrió fuego contra un plantón pacífico de estudiantes.

Si esto hubiera ocurrido en Venezuela, imaginemos el escándalo, pero como sucedió en Colombia, se buscan eufemismos, se hacen malabares con las palabras y se desempolvan artilugios para suavizar la verdad o, simplemente, para callarla.

Pero, al tiempo que muchos se dedican a la campaña electoral en marcha, la crisis social recrudece y hace pensar en que ya es hora de impulsar un nuevo paro cívico nacional, como el histórico del 14 de septiembre de 1977.

Sería la alternativa frente a la tiranía de la oligarquía colombiana, que, además de reprimir violentamente la protesta social, tramita nuevas reformas contra los derechos de los trabajadores, incluidos los ahorros pensionales.

Ante el bloque hegemónico constituido por la burguesía, los terratenientes y las mafias de la corrupción (con inmensa mayoría en el Congreso y parapetado en el Gobierno), los sectores sociales explotados, obreros, campesinos, estudiantes, trabajadores de todas las ramas y capas medias de la población, deben responder con el paro.

Y rechazar a los candidatos del régimen despótico imperante, que en vez buscar soluciones a los graves problemas de desempleo, hambre, pobreza, falta de educación, aumento de la corrupción en el Estado y asesinato de líderes sociales y de excombatientes, sigue enfrascado con odio y villanía, servil al imperio gringo, en la fabricación de una guerra infame contra el hermano pueblo de Venezuela.

El análisis serio no soporta más mascarillas para lo que está ocurriendo: no más fotos falsas para ambientar la intromisión y la violación de la soberanía de Venezuela, no más connivencia con el paramilitarismo que está detrás de los incendiarios de la extrema derecha en Colombia y en Venezuela, no más represión contra los estudiantes, los líderes populares y la gente que reclama sus derechos en barrios y veredas.

Más allá del voto y de las urnas, la movilización social tiene hoy plena vigencia para frenar las violaciones a los derechos humanos por parte de un Gobierno que se siente protegido por la complicidad de sus corifeos en los medios de prensa, que callan o minimizan sus procedimientos nefastos, y que se cree inmune porque se arrodilla todos los días ante el imperio del norte.

Cali, lunes 30 de septiembre de 2019.

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