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domingo, 22 de mayo de 2011

11. Conceptos. Ospina incumplió a los caleños

El Alcalde que no fue

Jorge Iván Ospína, quien selló su elección con la sonada alianza con el ex senador Juan Carlos Martínez, hoy detenido por parapolítica, está siendo investigado por la Contraloría, la Fiscalía y la Procuraduría por los más de $250.000 millones entregados a dedo, sin licitación, y a punta de “convenios”.

Por Óscar Alarcón (*)
Jorge Iván Ospina juró que su “puro corazón” iba a latir en defensa del patrimonio público. Manifestó que en su Alcaldía llamaría a la movilización popular exigiendo la devolución de las Empresas Municipales de Cali --intervenidas por el Gobierno Nacional--, y que lucharía contra la privatización.


“No desarrollaré una agenda neoliberal en Cali y gobernaré no sólo en favor de los más pobres, sino con ellos”, decía.

Ospina ganó. Antes de la mitad de su mandato, sin sonrojarse, pactó con Álvaro Uribe Vélez, la Superintendencia de Servicios Públicos, y 20 concejales de la ciudad, la venta del componente más valioso de Emcali: Telecomunicaciones.

Lo anterior sería el primer paso, decisivo, que conduciría al marchitamiento definitivo de Emcali. Luego, la privatización definitiva.

Para tal efecto, el Alcalde radicó un proyecto de Acuerdo, el 275 de 2009, en el cual el Concejo Municipal le confería plenos poderes para adelantar el proceso de escisión del componente de Telecomunicaciones que, finalmente, sería entregado a Telmex de México (Carlos Slim) o Telefónica de España.

Por suerte, a pesar de que Ospina y todo su equipo jurídico pusieron su corazón a latir a toda prisa en aras de lograr el “negociado” en su administración, no lo consiguieron. La estrategia jurídica, política y de movilización que lideró Sintraemcali y las luchas sociales y políticas de sectores progresistas lograron aguarle la fiesta: el pasado 26 de abril de 2011 se aplazó de nuevo la subasta.

Los que salieron en campaña a vender a Ospina como el pro hombre que pondría los puntos sobre las íes a la vieja clase política de la ciudad se quedaron con los crespos hechos.

El Alcalde de Cali, quien selló su elección con la sonada alianza que realizó con el ex senador Juan Carlos Martínez, hoy acusado y detenido por parapolítica y narcotráfico, está siendo investigado por la Contraloría, la Fiscalía y la Procuraduría por los más de $250.000 millones entregados a dedo, sin licitación, y a punta de “convenios”; esa, entre las muchas otras denuncias que pesan sobre su administración.

Al respecto decía don Ignacio, padre de un viejo amigo, quien en campaña electoral llevaba y traía gente a votar: “Vea mijo, a la política todos llegan a hacer negocios y ayudar a la familia. Es la naturaleza de los políticos y del ser humano. Acá estaban pagando $50.000 los dos votos: Ospina a la Alcaldía y Abadía a la Gobernación”.

Curtido en la politiquería de barrio, trató de explicarme, con toda convicción, que no hay ser humano ni proceso capaz de avanzar en “política” sin recurrir a las viejas prácticas de la corrupción y el clientelismo. Don Ignacio, hombre de rostro redondo, que habita el estrato 2, de caminar pausado y unos 60 años de edad, tuvo a su hijo -mi amigo- trabajando hasta hace poco de “guarda cívico”.

Sépalo o no, don Ignacio hace parte de la vieja escuela del ex presidente Turbay y los Nule. La misma de Ospina.

(*) Abogado egresado de la Usaca. El texto fue publicado originalmente en el periódico Paréntesis, edición No. 15, mayo-junio de 2011, pág. 7. oscarjurista@gmail.com.

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