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sábado, 29 de octubre de 2011

Entrevista. Habla el ex magistrado Carlos Gaviria

 “A Santos le puede pasar lo de Piñera”

La aprobación del TLC tendrá graves implicaciones en la crisis universitaria, explicó el ex magistrado. De acuerdo con Gaviria, hay un auge de las protestas sociales que puede implicar un punto de quiebre en la popularidad de Santos. Se declaró partidario de las luchas estudiantiles organizadas. “Hay que tener los ojos mucho más abiertos en este Gobierno, que en el Gobierno de Uribe”, puntualizó.

Por Luis Alfonso Mena S.
Director de PARÉNTESIS
Carlos Gaviria Díaz, ex candidato a la Jefatura del Estado por el Polo Democrático Alternativo, dijo en Cali que al presidente Juan Manuel Santos le puede ocurrir lo que le pasó a su homólogo chileno, Sebastián Piñera, a quien masivas protestas de bachilleres y universitarios le generaron la pérdida de la popularidad con que llegó al Gobierno.


Según el ex magistrado de la Corte Constitucional, “en este momento hay insatisfacción en muchos sectores y no me extrañaría que ocurriera un fenómeno similar al que ocurrió en Chile”.

Gaviria Díaz estuvo en la Universidad Santiago de Cali el miércoles 5 de octubre, y en el Auditorio Los Estudiantes no sólo le ofreció su respaldo a la candidata a la Alcaldía María Isabel Urrutia, sino que habló del crecimiento de las luchas sociales en el país y sobre cómo el Tratado de Libre Comercio atentará contra las disciplinas humanistas.

--Doctor Gaviria: nos ha parecido muy interesante la posición que usted ha fijado en torno a la incidencia del TLC en las universidades. Por favor, amplíe esa postura para el periódico PARÉNTESIS y todos los universitarios de Cali.
--Si, a mí me parece que es necesario hacer claridad sobre ese asunto porque para mucha gente pasa desapercibido. Piensan en el impacto económico que va a tener, que algunos sectores van a ser damnificados y otros van a ser beneficiados, pero piensan que eso no tiene nada que ver con la educación y con la universidad. Pero fíjese que muchas veces se convierte en el motor de reformas de las universidades, que en general va en demerito de las propias universidades.

--¿Cómo se materializaría la incidencia negativa del TLC en las universidades públicas colombianas?
--Para ser receptores eficaces del TLC se van a hacer consideraciones como éstas: ¿qué necesitamos? Y responderán: mejores administradores, mejores economistas, mejores técnicos, mejores tecnólogos, etcétera. Otras preguntas que se pueden formular son: ¿para qué filósofos en el TLC?, ¿para qué se necesitan lingüistas, para qué se necesitan historiadores? Esas disciplinas, que no parecen rentables ni a tono, no parecen conectadas con el ambiente ideal de un Tratado de Libre Comercio, pueden pasar a un plano completamente secundario o incluso desaparecer. Y, al menos desde mi perspectiva, esas son las disciplinas que justifican la existencia de las universidades.

--Hizo también usted un llamado muy importante a los estudiantes: luchar con pundonor, con energía, pero organizadamente.
--Claro, porque usted sabe que no es nuevo entre nosotros que a quienes protestan se les estigmatice y que muchas veces hay situaciones que los propios estudiantes no controlan y que hay personas que quieren realmente hacer de agentes provocadores con el objeto de que haya reacciones oficiales. Entonces, yo soy partidario de los movimientos universitarios, de los movimientos vigorosos, de los movimientos de protesta, pero advirtiendo a los estudiantes que deben tener ese cuidado. Yo siempre pongo de ejemplo en materia de protestas a los indígenas, que reclaman de una manera pacífica, únicamente llevando el bastón de mando, que es lo que representa la autoridad y sus convicciones y sus reclamaciones muy justificadas. A eso exhortaría yo a los estudiantes.

--¿La protesta nacional que se está vislumbrando por parte de los universitarios implicaría el punto de quiebre frente al régimen unanimista del presidente Santos?
--Yo creo que hay una serie de protestas concurrentes, que en este momento hay insatisfacción en muchos sectores y no me extrañaría que ocurriera un fenómeno similar al que ocurrió en Chile, en el que Piñera llegó con tanto auge, con tanto respaldo popular y en este momento ese respaldo se ha ido deteriorando, se ha ido perdiendo por movimientos de reclamaciones muy razonables y muy vigorosos.

--¿Cómo vislumbra usted el panorama de la izquierda colombiana frente a ese régimen unanimista?
--Me parece que frente a este gobierno hay que tener más cuidado que frente al de Uribe. ¿Por qué?, porque Uribe a veces incurría en conductas tan completamente ordinarias y tan burdas, que muchos de sus seguidores podían incluso no compartirlas o avergonzarse. Santos es un tipo mucho más sutil, más inteligente, con otro estilo. Entonces nosotros tenemos que estar alertas a que el estilo en él no es el fondo. Él mismo ha dicho que con otro estilo va a hacer lo mismo que hizo Uribe. Por tanto, yo les he dicho incluso a mis compañeros, los que tienen vocería en las corporaciones públicas, que la oposición a Santos tiene que ser también una oposición de su estilo, mucho más sutil, mucho más crítica, mucho más aguda, sin dar ocasión a que se piense que el Polo es un movimiento simplemente negativo que a todo le dice que no. Yo creo que hay muchas cosas a las que hay que decirles que no en un gobierno como el de Álvaro Uribe y en un gobierno como el de Juan Manuel Santos.

--Se estaría presentando entonces un dilema: la única fuerza política que está en la oposición es el Polo Democrático, lo cual le plantea una gran ventaja porque puede liderar muchas fuerzas sociales alternativas, pero de igual manera puede representarle una desventaja por el riesgo del aislamiento.
--Seguro, pero además hay otro peligro, y es este: que el estilo de Santos lleva a mucha gente a pensar que su proyecto político es distinto y muchos, a pesar de que entiendan para dónde va Santos, se escudan en ese cambio de estilo para decir: “¡No, a Santos hay que apoyarlo!” Entonces muchos oportunistas se suman al carro de la victoria, en este caso al Gobierno, arguyendo cosas de esa naturaleza. Por eso yo digo que hay que tener los ojos mucho más abiertos en este Gobierno, que en el Gobierno de Uribe.

--¿Esa sería la situación en la que estaría el ex senador Gustavo Petro?
--Pues ya que me lo pregunta, yo creo que sí. (Risas).

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