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martes, 23 de febrero de 2010

Análisis. Colombia no tiene nada que hacer en Asia

Que Obama haga su guerra solo

Por Luis Alfonso Mena S.
Lo que faltaba: el gobierno de Álvaro Uribe, que anda en procura de ganar indulgencias ante Barak Obama, entrena soldados colombianos para mandarlos a Afganistán.

¡Qué tal el despropósito! A instancias de España, la de Rodríguez Zapatero (el “socialista”), el Gobierno Nacional enviaría un contingente para reforzar a los ibéricos allí.

Las tropas españolas van a la cola de las gringas y de las británicas. Recientemente, un soldado colombiano enrolado con ellas perdió la vida en un ataque talibán.

Y dos connacionales más resultaron heridos en esa guerra que les es ajena y a la que fueron enviados como carne de cañón contra otro pueblo y otra realidad que desconocen.

El ministro de Defensa, Gabriel Silva Luján, se ufana sacando a relucir la experiencia de los colombianos en el combate contrainsurgente.

Pero Colombia no debe cometer el mismo error de Corea, a mediados del Siglo pasado. Que Obama, sus tropas y sus aliados británicos y españoles se hundan solos.

Salir del sanguinolento lodazal de las guerras en Oriente Medio y en Asia Central, que le cuestan al pueblo de EE.UU. 240 millones de dólares diarios, no será fácil.

El Nobel de la Paz que de manera injustificada le otorgaron de nada sirvió para que Obama le bajara el tono a su labor de mensajero de las políticas imperiales.

En el sur de Afganistán, con la participación del Reino Unido, desarrolla una ofensiva contra las milicias talibán sin mayores éxitos, a pesar del gigantesco despliegue de tropas.

Por el contrario, las noticias filtradas que los medios internacionales dan a conocer dicen que los invasores están recibiendo fiera resistencia del fundamentalismo talibán.

Éstos dominan ya un tercio de Afganistán, y ni el gobierno títere y fraudulento de Hamid Karzai ni los aliados ven pronta la salida del fango.

Por el contrario, dos ataques realizados por Estados Unidos con fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Otan, condujeron a la muerte de medio centenar de civiles.


Lo mismo le ocurre a Obama en Irak, luego de siete años de invasión, y empieza a sucederle en Paquistán, donde está metido hasta el cuello.

El imperio no aprende. De nada le sirvió la derrota estruendosa en Viet Nam en la década del 70 del Siglo XX. Ni su fracaso monumental en Bahía de Cochinos, Cuba, en 1961.

Y no contento con el anterior panorama, Obama y el Pentágono tienen ahora en la mira a Irán, porque desarrolla una política militar independiente de la occidental.

La máquina de guerra es insaciable. Y mientras tanto, la ONU, inoperante.

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