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martes, 23 de febrero de 2010

Noticia. $8,5 billones obtuvieron los banqueros

Ganancias rechonchas

Dos noticias económicas de gran importancia ocurrieron en las últimas semanas y no tuvieron el impacto en la opinión pública que merecían.

De un lado, se dio a conocer el balance de las ganancias de los bancos, que en 2009 crecieron en dos billones de pesos, es decir ¡dos millones de millones de pesos!

Los glotones de los bancos ganaron la bobadita de $8,5 billones, una cifra que no cabe en ninguna calculadora por la magnitud de ceros a la derecha.

Según cifras de la Superintendencia Financiera, sólo los establecimientos de crédito ganaron $5,5 billones, es decir, el 64,38% del total de las utilidades de este sector. Y las aseguradoras alcanzaron rendimientos por $1,39 billones, esto es, el 16,34% del total de todo el sector financiero.

Estos resultados demuestran cómo les va de bien a los banqueros con Uribe. No es gratuito que uno de los pulpos, el de Sarmiento Angulo (Avevillas), sea el poder detrás del trono.

Gran parte de las ganancias de éstos derivan de los cobros exorbitantes por los “servicios” que prestan y de los bajos intereses que les pagan a sus clientes.

La otra noticia contrasta radicalmente con la anterior: uno de los tantos genios del neoliberalismo colombiano propuso aplicar el salario mínimo diferenciado por regiones.

El inspirador de tan “altruista” idea es nadie menos que el Director del Departamento Administrativo de Planeación Nacional, Esteban Piedrahíta, alto funcionario de Uribe.

¡Qué tal! Tras de gordo, hinchado… Aparte de que el salario mínimo está absolutamente deteriorado, ahora plantean rebajarlo en las zonas menos productivas.

La medida estaría orientada, como han dicho en otros asuntos, ¡a motivar la generación de empleo en zonas deprimidas del país!, como el Chocó y el oriente.

En vez de proponer un salario digno generalizado, los gurús de la economía colombiana lo que plantean es más segregación social.

Definitivamente los dueños del capital y sus “teóricos” son insaciables: si el hambre contribuye a llenar más sus barrigas, bienvenida sea. ¡Qué horror!

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