Escríbanos al correo electrónico: luismena7@gmail.com

martes, 22 de mayo de 2012

Atentados y datos: el gobierno de la hipótesis

Confusión

Por Carlos Victoria (*)
Colombia ha vivido bajo la incertidumbre y la confusión.  El martes pasado, tras el atentando contra el exministro Londoño, se ratificó esta dinámica, la cual se ratificaría horas más tarde al conocerse eldato del Dane sobre pobreza en Colombia. Al final, el balance es el mismo: nada es claro. Ni los autores del bombazo, ni mucho menos el trasfondo de la cifra. A la hora del te lo que gobierna es la hipótesis.

A la falta de claridad y transparencia, todo es explicación que no explica sino que ayuda a confundir mucho más. Confundir es una estrategia que, históricamente, ha ido de la mano de las clases dirigentes para dividir y a lo sumo reinar, así sea sobre el humo, los estragos y el deterioro de nuestras vidas. Ni el terrorismo ha desaparecido, ni mucho menos la pobreza. Pero en ambos casos el discurso oficial siempre tiende a refundirlos.

El propio Santos, dijo estar “sorprendido” por el dato, según el cual, en Colombia hay menos pobres. A diferencia de otros atentados, fue conservador al no adjudicar a los habituales enemigos de la derecha los hechos criminales que conmocionara al país. ¿Si no fueron las Farc, entonces quien quería matar a Londoño? En ambos casos, entre atentado y dato, lo que sobrevino fue una oleada de confusión y posteriormente de incertidumbre. La realidad, en cambio, es tozuda.

Si aceptaremos que en Colombia hay menos pobres, como dice el gobierno, más allá de una metodología que se ajusta a los estándares internacionales, para indicar el éxito de las políticas neoliberales, lo cierto es que en el fondo las cosas están peores: la desigualdad por Gini sigue viento en popa, y eso es lo que realmente nos debería preocupar porque no solo da cuenta de la concentración de la riqueza, sino del poder mismo en pocas manos.

Si conviniéramos que no fue el terrorismo de izquierda el responsable del atentado contra el exministro de Uribe, pues las cosas si van de mal en peor en Colombia, porque a la ya  absurda confrontación entre los tradicionales archienemigos se suma ahora una disyuntiva que buscaría golpear la política de restitución de tierras y el marco jurídico por la paz, desde las mismas entrañas de la derecha. El fantasma de Alvaro Gómez regresó a escena para buscar alguna respuesta.

Las cosas en Colombia no son como parecen ser. Hay que hacer un esfuerzo prodigioso para reinterpretar y recabar en la realidad. Nos debemos volver arqueólogos y gimnastas. Escarbar y hacer piruetas para ir al trasfondo de las cosas. La pobreza, medida por diversas metodologías, no coincide ni con la evidencia empírica, ni mucho menos con la percepción. Y en el caso de la violencia ya no es un asunto ligado a la pobreza, ni a la corrupción. Nuevas variables se suman al tablero.

Confundir, confundir y confundir, atiza las causas del conflicto y las alternativas. Los factores de degradación social y humana están intactos. La desigualdad, en todos los terrenos se mantiene, y por tanto la exclusión se llama injusticia. Los pobres no lo son solo por ingresos sino por su real libertad de no depender de un subsidio que los parásita al Estado clientelista. Si se observa con atención la pobreza, medida por IDH, es calamitosa. No es cuestión de método.

El exministro Londoño, representante emblemático de la derecha  radical, ha sobrevivido a una acción criminal que atiza el fuego de la confusión en momentos en que el gobierno, bajo la dirección de Santos, juega a una mesa de negociación y a un reordenamiento del orden constitucional que repare a las víctimas. ¿Quién lo quiere impedir? ¿Los sectores privilegiados que han hecho de la guerra un medio para lucrarse? Menos mal que al otro día de este hecho, el país se levantó hablando de paz, y al siguiente, después de la cifra del Dane, de igualdad.

Hay que salir de la confusión. Lo demás es vivir en el engaño. Las versiones electrónicas sobre un supuesto golpe contra Santos en la noche del viernes contribuyen a espesar el caldo…El orden y la violencia (Pecaut, 2012) siguen confundiendo el destino de una nación destrozada por ambos...

20 de mayo de 2012

(*) Editor del blog Agenda Ciudadana

No hay comentarios:

Publicar un comentario