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martes, 22 de mayo de 2012

Opinión. El increible caso de Sigifredo López

El día de la liberación todo era felicidad. (Foto tomada de carlosmora.wordpress.com).
El delito: sobrevivir

Por Alberto Ramos Garbiras (*)
Sigifredo López Tobón está entrampado en una acusación diabólica que lo revictimiza. Un asunto judicial que nos dejó estupefactos a todos el miércoles pasado cuando asistió a la Fiscalía a presentarse voluntariamente y fue detenido. Una trama judicial contra alguien que sufrió y padeció en un cautiverio insoportable. Ni en las películas de terror o en el cine sobre catástrofes a un guionista se le ha ocurrido plantear que alguien para salvarse facilite o acepte la muerte de sus compañeros de infortunio. La Fiscalía podría estar incurriendo otra vez en el show mediático, podrían haber realizado la diligencia de indagatoria sin la espectacularidad de la captura.

Tampoco nadie que sea cómplice de planear un secuestro va ha estar 7 años  viviendo peor que un preso o amarrado como un canino, para al final encontrar la casa, patrimonio familiar, ad portas de un remate. Una persona liberada que haya sido cómplice del  plan de auto secuestro y del genocidio, no va después a escribir un libro atacando a los autores de la masacre y cuestionando el accionar de las Farc a través de los medios de comunicación. El libro que escribió Sigifredo, El triunfo de la esperanza, es su testimonio y no su coartada. El mismo día de su liberación en la plazoleta de San Francisco criticó duramente a sus captores. Sigifredo estaba expuesto a cualquier atentado por criticar el comportamiento de las Farc. Gustavo Arbeláez, alias Santiago, declaró que el frente guerrillero que él lidero planeó el secuestro de los diputados sin ayuda de ningún diputado. Y otro guerrillero dijo que le prometieron beneficios para incriminar a Sigifredo.

El auto secuestro se ha registrado por intereses económicos y extorsivos, en casos aislados. Una variable, el auto secuestro político se ha presentado en pocas ocasiones para aumentar el caudal electoral al salir de cautiverios transitorios, despertando la conmiseración del electorado. La misma Ingrid Betancourt con su conducta propicio su secuestro pero ella era candidata presidencial a principios del 2002. En el caso de Sigifredo no es concebible porque hacía pocos meses había sido elegido para la Asamblea Departamental, por ende no esperaba votación alguna.

Ricardo García Duarte en su análisis sobre el fin del secuestro político publicado  por la página Web “Razón Pública”, argumentó entre otros aspectos que “El secuestro político -práctica condenable, ejercicio infame y acción del todo rechazable- tiene, con todo, una lógica que lo inscribe en el plan estratégico del grupo que lo pone en ejecución. Es decir, tiene una dimensión instrumental. Y como práctica instrumental que es, se orienta en tres posibles direcciones: hacer llegar un mensaje, obtener por presión un objetivo particular o ejecutar un castigo. En consecuencia, hay secuestros de propaganda, de chantaje y de castigo. Los primeros se sitúan en el plano de la comunicación, de modo que la acción violenta sustituye o derrota el silencio de los medios del "establecimiento", a fin de llamar la atención sobre una causa o para hacerle eco a una proclama. El segundo reemplaza (o complementa) otros instrumentos de presión, como la acción de masas o el combate militar, para conseguir del Estado, de una institución o de una empresa, alguna reivindicación corporativa, una petición política o la libertad de unos prisioneros. El tercero es el vehículo para desarrollar una venganza -mezcla de rabia y de cálculo-  contra el "régimen enemigo", en la persona de alguien que presuntamente lo represente”.

En abril de 2002 ya estaba reelecto como diputado para 4 años, de esta manera no obtendría réditos con el auto secuestro, ninguna utilidad visible, por lo tanto no tiene lógica facilitar su propio secuestro. Desde  finales del año 2000 el mismo Mono Jojoy, para lograr más contundencia y buscar el canje de guerrilleros presos  había dado instrucciones de secuestrar a miembros de la clase política, pasando así de los secuestros comunes y extorsivos a los secuestros políticos. Esta clase de secuestro la concibieron también para vincular directamente a la clase política dentro de la guerra, hacerles sentir miedo y para castigarlos.

Al comenzar abril  2002 las Farc ya habían eliminado a Diego Turbay Cote, en el Caquetá; habían secuestrado a Oscar Tulio Lizcano, en Caldas; a Alan Jara, en el Meta; a Eladio Pérez en Nariño; a Orlando Beltrán en el Huila; a Gloria Polanco en Neiva; a Consuelo Araújo Noguera , en septiembre del 2001; y otras acciones contra políticos. La zona del Caguán despejada por orden presidencial desde enero de 1999 había sido objeto de desmanes de la guerrilla. El secuestro político de Eduardo Gechem el 20 de enero de 2002 acabó con las concesiones y la orden era retomar el Caguán. Todo la situación nacional de convivencia estaba alterada y el conflicto recrudecido. Una jugarreta de auto secuestro político fraguada por algún diputado era descabellada en ese contexto: inútil y sin beneficio personal.

Además una persona que se  había sometido a   una cirugía estética como la liposucción, ese día del secuestro debía cumplir otra cita de chequeo, no va a entregarse a un grupo armado para que le destruyan la salud, como la hernia discal que se ganó. Sobrevivir le ha costado a Sigifredo tener que cargar con las dudas de todos, dudas despertadas por la sospecha de no morir.

 Sigifredo estaba tranquilo y dedicado a las reflexiones de ciudad y a los proyectos especiales para la región. Compartí con él gran parte de la jornada ese miércoles 16 hasta el momento de la llamada de la Fiscalía. Departimos sobre varios temas, me preguntó sobre mi investigación sobre la transmutación del bipartidismo en Colombia; me contó sobre los proyectos que concibió en los cuatro meses dentro de la Alcaldía del médico Rodrigo Guerrero. Ese día Sigifredo derrochó y exhibió lucidez y claridad sobre los problemas de Cali y el Valle del Cauca.

(*) Magister egresado de la Universidad Javeriana,  profesor de Ciencia Política, Universidad Libre.

1 comentario:

  1. LO QUE LE ESTÁN HACIENDO A SIGIFREDO LÓPEZ, CON LA OPINIÓN PÚBLICA COLOMBIANA Y MUNDIAL PEOR QUE LA CANCIÓN DE SHAKIRA,: "BRUTA, CIEGA, SORDOMUDA, .... TORPE, TRASTE, TESTARUDA", A TRAVÉS DE LA FISCALÍA 38, LO DEL "38" SUENA SINIESTRO, ES UNA MUESTRA MÁS DEL TERRORISMO DE ESTADO QUE SUFRE COLOMBIA DESDE HACE DEMASIADOS AÑOS.

    SI EXISTEN MILES DE COLOMBIANOS INOCENTES ASESINADOS, "FALSOS POSITIVOS" EN EL LENGUAJE JUDICIAL, CRIMINAL, ASESINADOS POR LAS MISMAS FUERZAS ARMADAS QUE HAN DE PROTEGERLES, ¿CUANTOS MILES DE PRESOS INOCENTES ESTÁN AHORA MISMO CONDENADOS POR DELITOS QUE NO COMETIERON? , QUE SE HAYAN ALGUNOS PASOS MÁS ALLÁ DEL PUNTO EN EL QUE HOY SE ENCUENTRA SIGIFREDO LÓPEZ, VÍCTIMA PRIMERO DEL TERRORISMO DE LAS FARC Y AHORA VÍCTIMA TAMBIÉN DEL TERRORISMO DEL ESTADO COLOMBIANO.

    COMO HA DICO FABIOLA PERDOMO, ESPOSA DE JUAN CARLOS NARVAEZ, UNO DE LOS 11 DIPUTADOS ASESINADOS POR LAS FARC TRAS AÑOS DE SECUESTRO, "¿QUIENES SON MÁS INFAMES: LOS QUE SECUESTRAN O LOS QUE CALUMNIAN?" ...

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