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martes, 22 de mayo de 2012

¿Ad portas de una nueva central obrera?


Marcha del 1 de Mayo en Cali desde el puente de la Calle 5 con Hospital Club Noel. (Foto: Santiago José Mena Cárdenas).

 Se profundiza la crisis en la CUT

El bloque de poder, hegemonizado por la aristocracia bogotana y apoyado en la llamada Unidad Nacional, arrecia la profundización de las políticas neoliberales y profundiza un modelo que acelera la pobreza de la población y despoja a la nación de sus riquezas naturales no renovables por parte de las empresas trasnacionales, entrega la soberanía, permite la presencia de asesores militares extranjeros, construye bases para operaciones contra países vecinos y profundiza la política de guerra contra el pueblo colombiano.
Otra de las características del régimen es que ante la inconformidad social que generan los resultados nefastos de las locomotoras económicas, además de la represión y la persecución judicial al movimiento popular desarrolla toda una estrategia de cooptación de dirigentes y organizaciones mediante las dadivas, las lisonjas y las idea de la conciliación de clase.
Ante esta realidad el movimiento sindical debe jugar un papel esencial en el propósito de conformar la fuerza popular capaz de transformar las condiciones oprobiosas en que viven la mayoría de los colombianos. Pero es claro que para cumplir con este objetivo se necesita una Central Unitaria de Trabajadores que supere sus propias limitaciones y las que le imponen la acción retardataria del régimen.

Los sindicalistas militantes del  Partido Comunista Colombiano, que se reunieron en Bucaramanga a mediados de marzo, orientaron buscar un acuerdo con todos los sectores de la CUT, que tienen asiento en sus direcciones, en la vía de lograr los consensos que sirvieran como mensaje de unidad, con el fin de parar la desarticulación en las subdirectivas y organizaciones nacionales que vienen en procesos de división interna o que son objeto de las políticas de cooptación por parte del Gobierno Nacional.

La crisis del movimiento sindical se manifiesta en una debilidad política e ideológica de pérdida de identidad de clase, lo que ha permitido que algunos miembros en la dirección de la CUT coloquen sus intereses personales por encima de los intereses generales de clase;  esta situación debilita a la organización, facilitando dinámicas de la conciliación y concesión a un gobierno, que profundiza el modelo de despojo y entrega de la soberanía nacional y el recorte de conquistas históricas de los trabajadores colombianos y se apresta en la presente y siguiente agenda legislativa a precarizar aún más las condiciones de vida y de trabajo de todos los colombianos.

Superar esa crisis implicaba hacer un alto en el camino de la dispersión y lograr un acuerdo de trabajo incluyente, como lo estableció nuestro activo nacional, tarea que se venía cumpliendo hasta el 30 de abril, donde 19 integrantes del Ejecutivo logramos un acuerdo programático y de reestructuración de cargos que vislumbraba el retomar un funcionamiento colectivo e incluyente y en desarrollo de las decisiones y acuerdos de nuestras juntas nacionales y en el marco de los estatutos de la Central; acuerdo que se conoció antes de formalizarse en los medios de comunicación, en momentos previos al 1 de Mayo, medios que pusieron sus micrófonos y cámaras en comunicaciones al servicio del presidente saliente, Tarsicio Mora,  alertando al Gobierno y a la opinión sobre el peligro de que la CUT,  fuera tomada por la izquierda radical.

Hasta el primero de mayo, todos los sectores que hacen vida colectiva habíamos producido un principio de acuerdo basado en: paz, democracia, soberanía y derechos laborales que fue el mensaje dado en la plaza de Bolívar. Sin embargo, al día siguiente, cocinan una mayoría espuria y excluyente ante la voltereta y deslealtad de Domingo Tovar, que sale del sector clasista, rompiendo el acuerdo, hacia un acuerdo con los sectores socialdemócratas para lograr un 11 a 10 que ha dejado a la CUT en una situación de mayor dificultad que la que hemos pretendido superar.

No es quien ostenta la presidencia sino quienes logramos mediante el trabajo colectivo superar la situación de dificultad, que se ha venido presentando a lo largo de los últimos años en la central, más importante del país y la que más ha influenciado en la movilización y acción de masas contra el bloque de poder dominante y los promotores del hambre y la miseria en que han sumido a la inmensa mayoría de colombianos. Queda claro el asalto a la buena fe de quienes creemos que es la unidad de clase, el mejor instrumento para superar la crisis y lograr un viraje favorable a los intereses de la nación; el haber logrado un acuerdo de 19, nos encaminaría por un proceso donde ganaríamos la confianza requerida y frente a lo cual hoy denunciamos que el acuerdo de 11 que excluye a la izquierda no puede ser la forma como se piense superar las dificultades creadas en los últimos años en el movimiento sindical. Por ahora, ante este panorama no nos ha quedado camino distinto a crear un acuerdo de minoría, con vocería única y dentro de otras iniciativas trabajaremos en la convocatoria hacia una reunión nacional de la izquierda, en la vía de retomar la construcción de un movimiento sindical de y para los y las trabajadoras colombianas.

Frente a esta nueva situación y en el marco de los principios de clase, los comunistas seguimos construyendo desde la base y con entusiasmo el parto de una nueva nación,  donde quepamos todas y todos los colombianos en paz y con justicia social que le garantice a la presente y futuras generaciones unas mejores condiciones de vida y de felicidad.

Comisión Nacional Sindical
Partido Comunista Colombiano.

Mayo 9 de 2012

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